Betancort se opone al "plan de los charcones” e insiste en la retirada de las jaulas marinas de Playa Quemada

"Es un atentado contra la naturaleza que no cuenta, como es lógico, con el apoyo de la población residente”, señala sobre la propuesta del Gobierno canario de intervenir en 117 charcos del archipiélago, 11 de ellos en Lanzarote

Oswaldo Betancort, en el Parlamento de Canarias
Oswaldo Betancort, en el Parlamento de Canarias

El diputado del Grupo Nacionalista (CC-PNC) por Lanzarote y La Graciosa, Oswaldo Betancort, ha registrado en el Parlamento de Canarias las primeras cuestiones de la nueva temporada parlamentaria, una de las cuales versa sobre su "enorme preocupación" ante la propuesta del Gobierno de Canarias de intervenir en 117 charcos de Canarias, 11 de ellos de Lanzarote. Además, ha pedido explicaciones por la no retirada de las jaulas flotantes y demás infraestructura acuícola de Playa Quemada, cuando el contrato para la explotación de esa zona costera expiró el pasado 2 de agosto.

En este sentido, y de conformidad con lo dispuesto en el artículo 193 del Reglamento de la Cámara, Oswaldo Betancort ha solicitado la comparecencia de la  consejera de Agricultura, Ganadería y Pesca, al objeto de que proceda a informar en la próxima Comisión del "por qué no se han retirado aún las granjas marinas en la llamada Bahía de Ávila, en el término municipal de Yaiza, en Lanzarote, que también ha supuesto un daño irreparable a los fondos marinos y ha perjudicado a los pescadores".

Betancort recordará a la consejera responsable que "la empresa tenía que encargarse de la retirada de las jaulas y del dragado de los fondos marinos, además de dejar la zona libre de lodos y restos que se hayan podido acumular durante estos años de explotación".

Asimismo, Betancort se ha unido a la crítica y "total oposición" del grupo parlamentario al  “plan de los charcones de Canarias”, trasladando al Gobierno y a la responsable de Turismo, "el sentir de la isla de Lanzarote, donde están incluidos al menos 11 puntos naturales en un proyecto que, no solo pretender turistificar espacios vírgenes y de gran belleza paisajística, sino que provocará un daño medioambiental sin precedentes”, ha asegurado.

“Es un atentado contra la naturaleza que no cuenta, como es lógico, con el apoyo de la población residente, y me atrevería a decir, que tampoco con el apoyo de los que alguna vez han descubierto estos oasis naturales en sus visitas a Lanzarote, a La Graciosa, o a cualquier otra isla del Archipiélago”, ha concluido Betancort.

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