Lanzarote y el resto de Canarias están caracterizadas por tener una fuerte identidad aborigen que podemos apreciar en distintos aspectos como la toponimia de las islas. Esta herencia de los antiguos pobladores de Canarias se refleja en los nombres de los pueblos, cuyo origen es anterior a la conquista castellana del archipiélago que comenzó en 1402 y finalizó en 1496.
Pueblos como Tahíche, Yaiza o Tinajo son algunos de los ejemplos que deben su origen a los majos, los aborígenes canarios, unos términos que reflejan la riqueza cultural e histórica de Canarias.
En el caso de Tahíche, su origen es aborigen y, según Toponimia de Lanzarote, la h intercalada que lleva se conserva a día de hoy por la pronunciación que hacían los mas mayores del pueblo (Taxíche).
Yaiza es uno de los nombres más extendidos a nivel regional, no solo como término de un pueblo, sino como nombre propio. Su origen también es aborigen y se relaciona con la leyenda de la princesa Yaiza, la hija de un rey majo que gobernaba Lanzarote que poseía una gran belleza. Sin embargo, diversos expertos apuntan a que esta teoría no es del todo fiable porque no haya fuentes que la acrediten. Otros expertos atribuyen su origen al castellano, concretamente de los vocablos riojanos yasa (desbordamiento) o de yaza (cazar).
Volviendo al pasado majo de Lanzarote nos encontramos con Tao. Este pueblo del interior de Lanzarote también tiene un origen precolonial y se puede traducir como 'fortaleza'. Según Toponimia de Lanzarote, aparece en todos los registros históricos de la isla, aunque variando en su forma de escribirlo como 'Taor'.
A pocos kilómetros de Tao está Tinajo, cuyo origen es aborigen, algo que se desvela con su inicio 'tin', característico de la lengua bereber. A pesar de ello, algunos expertos achacan su nombre al castellano por la tinaja, un aljibe pequeño. Tinajo se nombra en los documentos históricos por primera vez tras las erupciones de Timanfaya.
Otra de las herencias guanches es Teguise, aunque su procedencia también está dividida en dos teorías. Por un lado, unos apuntan que el nombre tiene su origen en la palabra 'Teguse', un rey majo anterior a la conquista. Sin embargo, también se apunta a que Teguise fue el nombre de una princesa aborigen, hija de Zonzamas, y que fue esposa de Maciot, sobrino del normando que conquistó Lanzarote.
Arrieta, Haría y Tías, de origen castellano
Por otro lado, Arrieta es la otra cara de la moneda. A pesar de que muchos piensan, no es una palabra de origen aborigen, sino que proviene del hidalgo francés Arriete Preud´homme, gobernador de Lanzarote y Fuerteventura que llegó a la isla en 1402. Su apellido se castellanizó como Perdomo y se casó con Margarita de Bethencourt, hija de Maciot y de la princesa guanche Teguise. Asimismo, Arrieta en vasco significa 'pedregal' o 'lugar de piedras', por lo que han surgido dudas si el nombre podría proceder de esta lengua.
Por su parte, con Tías existen varias teorías sobre de dónde proviene su nombre. Por un lado, algunos escritos recogen que el pueblo se fundó tras las erupciones de Timanfaya para poder reubicar a las personas desplazadas en 1730. Sin embargo, el escritor lanzaroteño Agustín de la Hoz asegura que se fundó a finales del siglo XV como "una concesión del Gobernador de Gran Canaria, don Alonso Fajardo, a unas tías suyas". Por este motivo se cree que terminó llamándose 'Tías de Fajardo', aunque no se fundamenta en ninguna fuente histórica documental.
A Haría, situado en el norte de Lanzarote, se le atribuye de igual forma un origen castellano. Según recoge la web Historia de Haría, Vicente García de Diego explica en su diccionario etimológico español e hispánico que el nombre puede provenir de la palabra latina 'farina', es decir, el polvo de moler cereales o legumbres, que fue evolucionando y que se pronunciaba de manera distinta en diferentes zonas de España. Concretamente, en vasco se decía 'haría'. En el caso del aranés, la lengua hablada en el Valle de Arán de Cataluña, también se dice 'haría'.
Por ello, hasta ahora no existe una explicación clara del nacimiento del nombre de este pueblo norteño, así como tampoco lo hay para muchas otras localidades de Lanzarote y de Canarias. Lo que sí está claro es la riqueza cultural e histórica heredada de los antiguos canarios, lo que convierte a las islas en un oasis único de toponimias.









