Lanzarote se enfrenta desde hace años a la encrucijada de dejar atrás las energías fósiles y convertirse en una isla impulsada por las renovables. Esta necesidad imperante de lograr la descarbonización se topa con un territorio donde la cultura del paisaje es parte inseparable de su identidad.
Un estudio encargado por la Reserva de la Biosfera expone que las Zonas de Aceleración de Renovables (ZAR), un mecanismo legal para incentivar la instalación de placas solares y aerogeneradores que acumula meses de polémicas, debe evitar "atomizar" el paisaje, "salpicándolo" de molinos y placas. También concluye que debe rehuir de ocupar de forma masiva el suelo rústico.
Tras la polémica generada por la publicación de mapas donde se ocupaban más de 3.100 hectáreas de territorio como zonas potenciales de renovables, el Gobierno del Cabildo de Lanzarote se ha retractado de su pacto con el Ejecutivo canario y ha pedido rectificar los mapas que abrían la puerta a los campos de placas solares y molinos de viento. En la actualidad, la propuesta insular es que estas Zonas de Aceleración de Renovables copen menos de 200 hectáreas, un 0,25% de la isla.
Este informe elaborado a medidados de julio por dos doctores en Arquitectura Vicente Mirallave y Flora Pescador concluye que los mapas de ZAR publicados en el Boletín Oficial de Canarias no tuvieron en cuenta la afectación geográfica y social que los molinos de viento y las plantas fotovoltaicas generarían. De hecho, otra investigación elaborada por la Fundación César Manrique advirtió de que ningún avance energético podía "poner en jaque" a Lanzarote.
Además, este reciente informe difundido ahora por el Cabildo de Lanzarote señala que para planificar la transición hacia las renovables se debe priorizar su instalación en cubiertas, en el caso de la fotovoltaica, además de las "áreas obsoletas, incompletas y otros espacios degradados" en todos los tipos de energía renovable. La investigación también expone que estas energías alternativas deben instalarse cerca de redes de consumo ya creadas.
Así advierte de que las ZAR deben "minimizar su impacto visual", teniendo en cuenta parámetros como la integración del paisaje, la adaptación a la topografía de la isla y la reducción de altura de los aerogeneradores. Al mismo tiempo, en que debe preservar la calidad de vida de la población, cuidar la percepción colectiva del paisaje y la aceptación social.
Esta propuesta, que aún no es definitiva, sí pasará esta vez por los ayuntamientos de Lanzarote, después de que los mapas pactados el pasado verano no contaran con el beneplácito de los consistorios. En ella, se contempla que la energía fotovoltaica debe ser la principal en Lanzarote sobre cubiertas y suelos degradados, mientras aboga por repotenciar los parques eólicos ya existentes, tal y como también apuntó la Fundación César Manrique en su estudio difundido el pasado junio.
Entre las medidas planteadas, el informe abre la vía a generar un espacio conjunto de implantación de renovables con Fuerteventura y "ahorrar esfuerzos y consumo de suelo", dado que el sistema eléctrico de ambas islas está conectado.
Más de 910 hectáreas en cubiertas
Basándose en los datos del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) en 2021, este documento expone que la isla tiene disponibles 910 hectáreas de cubiertas aptas para instalar energía fotovoltaica, que permitirían lograr los 906 megavatios instalados en 2040. En esta realidad, el sector residencial ocuparía el 55% del total y la hostelería un 15%.
Estos datos se realizan teniendo en cuenta el último documento sobre la capacidad energética fotovoltaica de cubiertas en Lanzarote, que está desactualizado. Por lo tanto, dadas las nuevas construcciones realizadas hasta la fecha, la cifra podría ser mayor.
La investigación expone que la autosuficiencia eléctrica es alcanzable técnicamente, pero tiene que ir acompañada de un incremento del almacenamiento y la electrificación de otros sectores. Para lograr los objetivos marcados por el Plan de Transición Energética de Canarias (PTECAN) para 2040 la descarbonización total necesaria sería de 1.301 megavatios contemplando energía fotovoltaica, eólica marina y terrestre, térmica y undimotriz (generada por las olas). Sin embargo, la investigación expone que la elevada ocupación del territorio obliga a elegir espacios.
Espacios antropizados
Junto a priorizar las cubiertas industriales y azoteas de viviendas, la investigación resalta que se deben planificar en torno a zonas de consumo eléctrico y de alta demanda energética. Entre ellas, en el municipio de Teguise, en el entorno de Las Caletas sobre suelo rústico de protección territorial y de titularidad pública. Además también propone otro espacio en la zona de Maneje sobre suelo rústico de protección territorial y de protección de infraestructuras. En total, 29,22 hectáreas en Arrecife y Teguise. Del segundo grupo de terrenos no se especifica la titularidad.
Un total de 61 hectáreas sobre terrenos públicos
El proyecto plantea la implantación de energías renovables sobre suelos de titularidad pública para "evitar procesos especulativos y garantizar una gestión orientada al interés general".
En este punto también proponen un terreno al oeste de la prisión de Tahíche, propiedad del Cabildo de Lanzarote y categorizado como rústico de protección de infraestructuras y equipamiento, contemplado para ser suelo docente de enseñanza universitaria.
A lo que se suma otro terreno, propiedad de la empresa pública Aena, junto al Aeropuerto César Manrique de Lanzarote, clasificado como suelo rústico de protección económica de infraestrcuturas. En total, otras 61,1 hectáreas.

Junto a los terrenos públicos, la investigación añade la posibilidad de utilizar las canteras para instalar placas fotovoltaicas y reutilizar así el suelo de extracción minera que se encuentra degradado. En este punto, resalta la posibilidad de instalar 16,85 hectáreas de placas solares en la cantera de Lanzagrava. Además de 8,8 hectáreas para instalar placas fotovoltaicas en el suelo de la cantera de Hermanos Tavío entre Montaña Blanca y Playa Blanca; así como otras 28,28 hectáreas en la cantera de Horinsa en Tías para fotovoltaica. En total, 70 hectáreas planificadas sobre suelos de canteras.
Además, la investigación abre la vía a crear estudios de impacto paisajístico en 3D para cada zona, que deberían ser parte del procedimiento obligado en la Evaluación de Impacto Ambiental Ordinaria del proyecto.
Ante esta realidad, también es importante tener en cuenta que Lanzarote no tiene capacidad operativa para reciclar las palas de los aerogeneradores.
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