El Concurso de Radio Lanzarote dedicado a los Centros continúa recibiendo microrrelatos

El plazo para participar en la úndécima edición está abierto hasta el 31 de agosto

Auditorio de la Cueva de los Verdes
Auditorio de la Cueva de los Verdes

El Concurso de Microrrelatos de Radio Lanzarote-Onda Cero, dedicado en su úndécima edición a los Centros Turísticos, continúa recibiendo historias. 

El plazo para participar en el certamen estará abierto hasta el 31 de agosto. Hasta ese día, los interesados pueden enviar sus sus relatos al email concursorelatos@lanzarotemedia.net, con una extensión máxima de 100 palabras, incluido el título en el caso de que lo lleve.

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En esta ocasión, los participantes deberán contar una vivencia propia o imaginada ocurrida en algún rincón de los Centros Turísticos que para ellos esté lleno de magia. Cada autor podrá enviar un máximo de cinco relatos, que podrá firmar con pseudónimo, aunque deberá indicar siempre un nombre y un teléfono de contacto. 

Los relatos serán leídos en el espacio de "Lectura en la Radio" de Radio Lanzarote (90.7), y publicados en La Voz de Lanzarote. Tanto la publicación como la lectura estarán supeditadas a las disponibilidades de espacio y tiempo de ambos medios.

Del fallo del certamen, que se hará público en la segunda quincena de septiembre, se encargará un jurado formado por periodistas de Radio Lanzarote-Onda Cero y La Voz de Lanzarote, que elegirán tres relatos ganadores y siete finalistas.

El ganador se llevará un premio de un fin de semana para dos personas con alojamiento y desayuno en el Hotel Natura Palace, establecimiento de 4 estrellas plus. El segundo premio será una cena para dos personas en el Castillo de San José y el tercer premio una de las experiencias insólitas para dos personas de los Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo. Todos los premios son para personas adultas.

 

Cosquilleos

 

El último día del viaje, visitamos los Jameos. Tenía los sentimientos rasgados. Alegría por disfrutar de su presencia. Tristeza por la cercana despedida.

Ya no volveríamos a ser compañeros, íbamos a estudiar carreras distintas.

Me quedé contemplando a los cangrejitos albinos y le susurré a uno: eres como él, especial y ciego. Huyes sin dejarte querer.

Abstraída, introduje una mano en la orilla de aquella laguna. Sentí unas cosquillitas en la palma, el diminuto crustáceo bailaba en ella. Sentí las cosquillitas de unos labios besando mi cuello. Vi el reflejo de su rostro; sonreía, haciéndole cosquillitas al agua.

 

Mi bella Lanzarote

 

Sentada a los pies del vigilante de Timanfaya, con su Tridente como espada, llegó la noche callada que se unió al negro de la lava.

A lo lejos se desdibujaban las siluetas de sus volcanes.

Mirando al cielo vi que comenzó a encenderse con el brillar de cada estrella y abriendo mis brazos para unirme a ellas les dije.....

Quiero que esa hermosa energía

me impregne de su magia.

Timanfaya : Tierra ,fuego ,aire ,agua y alma.

 

El secreto de la felicidad

 

Con los primeros rayos de sol mi abuelo se disponía a salir con su rebaño de cabras.

La fuerza del viento alimentaba su corazón, atravesaba con su rebaño las rocas fundidas de dureza infinita y pasaba por esos pueblos de casitas blancas donde reside la autentica belleza.

Mi abuelo absorbía la energía de los cráteres rojizos que abundan en Timanfaya, de la tierra mágica que pisaba y de la idílica belleza que la naturaleza le brindaba. Cruzaba con sus alas los sueños y la dicha de volver a la realidad con su alma renovada.

 

 Del agua

 

Blanca huía del monstruo hacia el jameo mientras el alisio se encabritaba. Ella no quería volverse a mirar las facciones de la bestia conocida. El viento húmedo le susurró al oído y la empujó por la abertura del jameo.

A la orilla del lago interior, con la piel rasgada por las rocas, sintió la respiración del monstruo en la nuca. Blanca se negó a ver cómo él extendía sus garras. Cerró los ojos y se lanzó al agua. Cayó al fondo en cientos de pedazos blancos y ciegos que el monstruo no podría alcanzar.

 

Caminatas

 

Cada mañana en mi caminata diaria, recorriendo senderos subiendo y bajando montañas desde mi pueblo Mancha Blanca hacia cualquier destino, miraba hacia las higueras que encontraba en mi camino, sus ramas Blancas y secas por fuera.

Le hablaba a mi hermano árbol diciéndole, se que dentro tienes vida y necesito tú fruto para mi camino y ese árbol me iba dirigiendo la mirada hasta encontrar lo que pedía, con una acaricia le daba las gracias y le decía que pronto volvería.

Gracias madre tierra.

 

Vendimia

 

Cálido verano en tierra de fuego, su manto de rofe cubre las raíces de sus viñedos, esperando ansioso el agricultor a recoger lo que sembró cuidó y mimo con trabajo y sudor.

Ramas bellas,ramas tiernas con racimos que cuelgan esperando ser recogidos.

Y un verano vendimie entre risas y alegría tocando sus hojas les decía buen fruto da siempre,que tú amo bien te cuida y te protege para que cuando te conviertas en vino seas la reina de tú tierra y ella en agradecimiento uva dulce me dió.

Bendita madre tierra!!!!

 

Timanfaya

 

Autobús cargado de turistas con miradas abrasivas descubriendo paisajes soñados en invierno, invierno demasiado largo a veces.

Ahora de pronto una isla, un color de roca marrón, todo un volcán emergido.

Increíble Timanfaya al atardecer. Es una sombra espectral, un aluvión de vida antigua. Eterna belleza que reposa ante nuestros ojos.

Se hace un silencio pesado. Rostros extraños que gesticulan, adoran, exclaman. Belleza delante de todos los que estamos ahí dentro. 

De pronto un calor en la pierna. Siento una especie de mordedura líquida.

Mi hija de cuatro años, dormida en mis brazos, se hace pipí encima de mí.

 

Sin Título

 

Libre, loco aventurero.

Nadaré por los jameos del agua.

Saltaré por el timanfaya.

Negaré lo prohibido.

Si así escucho a mi alma.

Despierto en seguir soñando y dormido en una realidad que de un golpe he dejado durmiendo a mis sueños.

Y me desperté del mundo que vivimos.

Queremos amor.

Pero no queremos vinculo.

Queremos que nos quieran.

Y no que nos necesiten.

Queremos ser independientes.

Pero no sabemos hacer de puente cuando nos volvemos los dos distantes.

Queremos que en el frío arda en llamas el intenso.

Y el intenso también se volvió intenso pero está vez de frío.

 

El secreto de la cueva de los verdes.

 

El secreto de la cueva de los verdes.

Me recordó a mi miedo a crecer.

Y que podría superarlo aunque pudiera caer al vacío.

Las expectativas de lo que damos por hecho.

Nos limita nuestro potencial.

Y en aquella cueva aún me río con ella.

De todo el sufrimiento que le puse a mi vida por condicionar mi autoestima con ese terrible "Yo no puedo".

De tantas oportunidades que dejamos pasar fuera de nuestro camino.

Cuando dejamos de creer en nosotros mismos.

 

Como el calor del Timanfaya

 

Debí haberte llamado, Timanfaya

Te vi y me estremecí ante tu belleza.

El cabello rojizo la piel bronceada.

Me sonreíste con tus ojos destellantes.

Me abrazaste con tu lengua de fuego.

Me quemaban tus besos.

Me poseíste como la lava que se apodera de todo a su paso.

Sentí mi corazón estallar como un geiser.

Luego sentí la calma.

Aún siento tu calor cuando acaricio tu cuerpo.

Carpe Diem

 

Juntos

 

Sobrevolamos La Graciosa y mientras suena la radio de la avioneta, pienso que conocerte ha sido la mejor experiencia de mi vida. Me haces sentir viva y poderosa. Aunque al principio me asustaba dar el paso, te siento abrazado a mi espalda y me gusta. Todo a mi alrededor ha cambiado gracias a ti. Ahora estamos juntos y ya no hay marcha atrás —le dijo la mujer al paracaídas mientras contemplaba la belleza del mundo desde el cielo.

 

Reencuentro

 

No pudo remediar, volver allí. Era una tarde otoñal, y el agua tenía un inmenso color turquesa. El avanzaba hacia ella, y ella esperando su llegada, sonreía. Ya no tenían ninguna duda, por fin juntos. Abrazados, ya no sentían soledad. No pudo evitar, cubrirla de besos. Famara, era testigo de aquellos momentos dulces. Y caminaron juntos de la mano, en silencio, hasta llegar a su rincón favorito. Mirándola a sus bellos ojos verdes, como si fuera un adolescente, le susurraba al oído: “aún te quiero”.

 

Gotas de amor

 

Cada gota que cae es un pequeño suspiro de Dácil buscando a su conquistador.

La cueva de los Verdes envuelve los secretos de manos entrelazadas, de esas que salpican latidos de amor aprovechando el cobijo en la erosión del tiempo, y el eco silencioso de la creación volcánica.

Dicen que hay pequeños duendes pintando corazones en las ondas del agua, y luciérnagas que alumbran a los enamorados.

Las historias continúan pasando, las gotas cristalinas siguen cayendo, y las palabras perdiéndose, aunque Dácil ya no busca sueños de amor en los reflejos de la cueva de los Verdes.

 

Fuimos trío

 

Te reías cuando me decías que te parecías al Timanfaya y yo no te creía.

Sin embargo ahora me veo adentrándome sobre la piel del volcán, no se si te busco o quiero olvidarte, pero mi sombra refleja tu figura sobre la tierra rojiza, mis huellas van dejando tu nombre escrito sobre un camino de piedras fundidas, derretidas por el calor de la lava y los gemidos de tu cuerpo.

Pero te fuiste, y solo me queda el sol reflejado en el parque natural, mientras imagino tu piel coronando el horizonte.

 

El amante de la cueva de los verdes.

 

¿Y tu sexo? Si pudiera entrar en él, verlo, contemplarlo, acariciarlo, sentirlo....notarias desgarrarse mi piel con tus entrañas, labrada con fuego, con llama viva, con puro infierno. Aquella erupción te formó, te creó como eres, negras rocas, viviendo en el silencio de la oscuridad que forma cada parte de tu ser. Puedo olerte, sentirte, penetrar en tus entrañas. Me conformo con eso. Te sueño abierta, deseosa, húmeda, porque fuiste creada por la naturaleza, libre, natural, bella. Te deseo en cada instante, siempre, en mi ser, en mis entrañas, en mi cuerpo…

 

Al atardecer

 

Le quise con el ímpetu de un corcel desbocado. Claro que le quise. Desde que clavé mis ojos en los suyos, tan distintos, tan especiales, tan azules. Que una pueda amar así no tiene mérito. Le amé por encima de mis posibilidades. Me enamoré como cualquier turista se enamora del guía que te enseña a solas los rincones más bellos de la isla. Y nos separamos, sí, al cumplirse los siete días. Fui yo, al salir de las Cuevas de los Verdes, incapaz de afrontar tanta hermosura. No dijo nada, su mirada se perdió observando el enésimo atardecer.

 

 Sin título

 

La mañana que me fui ni siquiera contestaste. “Adiós, hasta nunca”, te dije. Sonó cruel, lo reconozco, pero eso no quita para no contestar. Es cuestión de educación. Salí con la maleta rumbo a Lanzarote, te lo digo ahora, donde esperaba encontrar la tranquilidad que me negaste. No sé si lo he logrado, pero cuando me asomo a los riscos de Famara siento que el alisio se compadece de mí. Veo llegar las olas y unas pequeñas manchas negras surcándolas con sus tablas. Entonces me digo que hice lo correcto. Además, es todo un espectáculo.

 

Cactusiana

 

Fui la última en salir.

Aquél lugar de paz y tranquilidad era mi jardín preferido.

- ¿Cómo se han portado mis niños hoy?

Me giré, y no vi a nadie.

Entonces esa gran figura de metal se iba transformando en una hermosa mujer

que me sonreía.

- Puedes estar orgullosa de ellos. Son increíbles.

- Lo estoy.- me contestó.- Buenas noches.

- Buenas noches.

Entró y cerró la puerta tras ella.

En ese momento empecé a oir la nana más dulce que jamás había escuchado.

No pude hacer más que sentarme en el coche y empezar a llorar.

 

Cuervos

 

-¿ Falta mucho, papá?

- Tranquilo, pronto llegaremos.

No sé ni cuántas veces pude responder a la misma pregunta. Pero no me

importaba.

Mi mujer me miraba con una sonrisa de complicidad.

- Será perfecto- le susurré.

- Lo sé- me respondió.

Pronto divisamos lo que sería nuestro nuevo hogar. El calor que emanaba de sus

profundidades, nos acogió con amor.

- Aquí volaréis libres.

Mi hijo enmudeció al ver la belleza del volcán que nos hablaba.

Oculto bajo mi ala, para que no lo viéramos llorar solo pudo decir:

- Gracias, papá. Te quiero.

 

 Sin Título

 

El metre me observó desconcertado ¡no sabía de qué le estaba hablando! Buscó entre las mesas, aún vacías, las miradas de sus camareros, por si alguno pudiera esclarecerlo, con tal ímpetu que cada vez que se encontraba con uno, éste se desvanecía en un huidizo haz de luz proyectado hasta impactar contra la cúpula sobre los cangrejos ciegos. Pronto iluminaron todo el espacio, surtiendo tal efecto en los animales, que éstos salieron en marabunta. Ante nuestro asombro, solo el metre quedó cubierto tal cual muñeco de nieve. Hoy es la nueva atracción, y a todos cuentan el día que nevó.

 

Sin Título

 

Lo que veía mi yo del pasado

Como futuro.

Sería el mayor caos en mi vida de ahora.

Quizás mañana me acordaré de mí yo del pasado.

Pero sin castigo asumo el presente que ya bastante miedo nos someten.

Como para vivir con la ilusión de conservar que el mañana siga siendo como pudiera ser hoy.

Quizás el jameos del agua pueda conservarse intacto como está famara a lo que fue hace quince años.

Quizás si tuviera vida me contaría lo contrario.

Y aparentemente todo está perfecto como nos lo hacemos creer entre nosotros mismos los humanos

71) El secreto de la cueva

Emocionada ante aquel paraíso de piedra volcánica. Angustiada al estrecharse los salientes por los que avanzaba con mi grupo.

Pensé formar parte del entramado caótico y celestial quedándome petrificada como una más de aquellas rocas que salían del techo queriendo fundirse con las que se alzaban del suelo.

Un bello caos del volcán convertido en disfrute natural.

Allá, el precipicio enorme sin fin que convertía la lava en puente para pasar de una punta a otra.

Lancé la moneda hacia el abismo y… el secreto de la Cueva de los Verdes quedó a buen recaudo.

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