21/oct./2019

Lo que se aprende nos hace más fuertes

Lo que se aprende nos hace más fuertes

Buenos días Madrid.

El verano ya acaba y con ello comienzan todas las ilusiones, o quizás todo lo contrario. Pero así empezando una nueva etapa. Tras este pequeño cierre temporal vuelvo a los pequeños textos. Así como residente parcialmente en Madrid, mi vida también sufre cambios y sí que me ilusiono tras el verano.

Yo vivo en un colegio mayor, aunque no como “novata” ya como residente de un año. Por lo tanto mi cambio no será tan drástico como los que vienen por primera vez a la gran ciudad. Septiembre es el mes más activo, se podría decir, de los universitarios madrileños, tanto los que viven en colegios mayores como los que no. Cuando llegas a la universidad, ves a toda esa gente bien vestida, con aspiraciones increíbles que quizás ni sabías que se podían plantear, aquellos que llegan preparados ya hasta con medio temario después del verano…Entonces te ves pequeño, crees que será muy difícil integrarte a un ambiente del que no estás acostumbrado, en ese momento es cuando intervienen las amistades. Considero una amistad fundamental cuando acabas de llegar a instalarte a una nueva vida. Necesitas a alguien en quién confiar, con quien poder compartir tanto aficiones como incertidumbres, ayuda con los apuntes de clase, que te cubra en la uni cuando no te encuentres bien o en el colegio cuando necesitas que te recoja un paquete. Pero está claro que éstas amistades no solo son fundamentales en nuestro presente, sino para el nuevo futuro que estamos creando prácticamente desde cero. Porque, es cuando te alejas de casa, cuando aprendes lecciones que te hacen cambiar de ideas, inspiraciones o metas. El conocer a gente puede abrir tu mente, conocer nuevas opiniones, excepciones a la regla.

Así es como puedes dar la bienvenida a tu nueva vida, no visitando sitios super “cool” que no existían donde vivías, sino dando la bienvenida a nuevas personas en tu vida. Que bonito es conocer, salir de la rutina establecida y evolucionar. No se trata de un cambio de personalidad ni mucho menos, sino de una nueva fuente de alimentación para nuestro cerebro que nos permitirá seguir creciendo como personas, estudiantes o de lo que vengamos buscando fuera de nuestra zona de confort.

Tras esta pequeña pausa de verano, no podemos empezar esperando que vuelva el siguiente verano, sino con ilusión de comenzar esa aventura que nos afecta a la mayoría de canarios en islas no capitalinas que desean ser brillantes, hacer cosas grandes, que sacien esa sed de curiosidad. Pero no va dirigido a los estudiantes como yo que estén en Madrid, sino para todos los que se han atrevido a salir de casa y que económicamente hayan podido, porque ya les puedo asegurar que viviendo en una condición de lejanía, ninguno de estos cambios salen baratos.

Solo pido que nunca se cierren a las nuevas oportunidades que los cambios ofrecen. Que mirando hacia las metas más imposibles consigan un camino junto a la sociedad, con nuevas relaciones y objetivos. Con unos tramos más difíciles que otros, que nos ayudarán a avanzar y superar retos que nunca habíamos pensado que se nos plantearían. Disfruten y sobre todo, nunca dejen de incrementar la curiosidad por lo nuevo, lo diferente o incluso lo extraño. Nuestro mundo es lo suficientemente grande para nunca dejar de aprender de los demás y de nosotros mismos.

“Vive como si fueses a morir mañana. Aprende como si fueses a vivir para siempre” (Mahatma Gandhi)

 

Por Teresa Fajardo Negrín

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