Lanzarote ante la III Guerra Mundial

Hugo Ferrer
22 de octubre de 2023 (09:40 CET)

Lo primero de todo, me alegra que mis recientes artículos en La Voz de Lanzarote susciten tantas opiniones y comentarios. Al fin y al cabo es el único objetivo de mi columna, hacer pensar y debatir, aunque para ello a veces tenga que presentar las ideas de una manera que llamen la atención y que despierten al público de la modorra que provoca la calima. 

Todo mi intento de hacer debatir y despertar las neuronas desde este atril, tienen que ver con mi visión estratégica para Lanzarote. Visión estratégica de largo plazo -se nota que no soy político- que tiene como único fin el defender y proteger el estilo de vida y prosperidad de los conejeros y por extensión de los canarios. Este sentimiento, tengo que admitir, no surge porque tenga alma de santo o un especial amor al prójimo, sino por puro egoísmo e instinto de supervivencia. Mi economía personal está casi totalmente aislada del “riesgo Lanzarote”, pero sería muy triste que a mi me fuera bien y que al salir a la calle solo viera pobreza. Yo quiero que a mis vecinos les vaya muy bien para poder disfrutar con ellos de las bondades de nuestro clima y naturaleza. 

Lanzarote, y me refiero aquí a su sociedad, es una isla extremadamente frágil. Estamos en el ombligo del ombligo del mundo. Es decir, en la periferia de la periferia de Europa, parte de un país tan mal gestionado como es España y al lado de una bomba demográfica como es África. Todo nuestro bienestar de hoy en día es un espejismo que se puede evaporar en cuestión de horas. Sí, horas. Sólo basta que se pierda la confianza específica sobre Lanzarote -por ejemplo que ocurra un atentado yihadista en nuestra tierra-, o que la confianza global decline persistentemente a causa de un evento sistémico. Un ejemplo de esto último ya lo comprobamos “brevemente” con la pandemia. Pero yo hablo de un evento más prolongado y profundo, que no se pueda parchear tirando del déficit público, un evento como una guerra mundial. 

Según el legendario inversor estadounidense Ray Dalio, fundador y propietario de Bridgewater empresa que dirige el mayor hedge fund del planeta y que ha estudiado en profundidad los ciclos económico-políticos de largo plazo, actualmente Estados Unidos ha comenzado a entrar en declive como potencia hegemónica, cediendo poco a poco el paso a la dictadura China. Obviamente este proceso de cambio no se produce de la noche a la mañana, sino que toma décadas. Pero todos los indicios, según Dalio, apuntan a que este proceso ya ha comenzado.

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No voy a entrar en los detalles de ese proceso de cambio, para los que el lector puede consultar los libros y publicaciones de Dalio, pero sí iré al grano diciendo que típicamente la sustitución de un poder por el otro se cristaliza a través de una guerra. Y como hablamos de Estados Unidos y de China, claro está, me refiero a una guerra mundial donde esté involucrado casi todo el planeta. Si el calendario se cumple, esto es algo que ocurrirá en este siglo posiblemente antes de lo que pensamos. 

De hecho, es muy posible que una primera fase de baja intensidad ya haya comenzado en esta guerra global entre ambas potencias, siendo Ucrania el primer frente de choque entre Estados Unidos y sus aliados liberales contra China y sus aliados iliberales. O del mundo libre contra el eje del mal, siendo éstos China, Rusia,  Irán y otros países donde nadie con dos dedos de frente desea vivir.

Y el segundo frente de esta guerra global se ha abierto este mismo mes de octubre, cuando los terroristas de Hamás violaron a la democracia israelí a través de las más indecibles de las barbaridades. Estos dos eventos o frentes están completamente relacionados, donde el eje del mal ha buscado detraer recursos y la atención de occidente de tierras eslavas, lugar donde las tropas rusas sufren humillación tras humillación y donde ya han muerto cientos de miles de soldados rusos que sirven como carne de cañón para defender la petrodictadura de Vladímir Vladímirovich Putin. 

Con el nuevo frente abierto en Tierra Santa, el eje del mal trata de hilar fino, sabiendo que hay legiones de quintacolumnistas dentro de Occidente que son capaces de defender a Hamás, a Hezbolá y hasta a la dictadura fundamentalista religiosa de Irán, con tal de practicar un poco más de ese antisemitimo irracional del que tanto disfrutan los más radicales del espectro político (Más Madrid bien podría llamarse Hamás Madrid).

En resumidas cuentas, el mundo se está poniendo peor, la pax americana bajo la que ha prosperado Lanzarote se está desvaneciendo y las cosas se pueden poner feas de verdad cuando las dos potencias luchen de forma directa por la hegemonía global (recordemos que Taiwan es una bomba de relojería).

Y en este probable escenario de guerra mundial ¿cuál es la visión estratégica de Lanzarote y de Canarias? Absolutamente ninguna. Estamos a merced de los acontecimientos. La primera preocupación que deberíamos tener en Lanzarote y Canarias, no es sobre la próxima carretera a construir, sobre la calidad del turismo, o sobre otros detalles que siendo absolutamente relevantes, no son existenciales.

Lo primero que deberíamos preguntarnos es ¿cómo sobrevivimos si en el mundo ocurre lo peor?, ¿de dónde vamos a sacar la energía si nadie nos manda petróleo o éste se pone por las nubes?, ¿de qué vamos a comer cuando a nadie le importe una isla en medio de la nada cuando haya hambre en el mundo?

Somos una sociedad que vive en el presente y no piensa nada para cuando las vacas sean flacas, como un tonto que cuando gana dinero no ahorra nada por si surgen problemas. Es más, en vez de ahorrar derrochamos desde la tarjeta de crédito. Somos totalmente imbéciles y me enfada que no haya un plan para esto. 

Recordemos que los ciclos existen desde tiempos inmemoriales y que esta vez no será diferente. Por ello, Lanzarote debe apostar por ser totalmente autosuficiente en materia de energía. No por ecología, que también, sino en primer lugar por mera subsistencia estratégica.

Lanzarote debe apostar por transformar su población y economía para que no vivamos exclusivamente del turismo, el cual se puede evaporar, total o parcialmente, en caso de guerra mundial. En un ejemplo rápido, deberíamos ser el paraíso de los trabajadores telemáticos europeos. Tenemos el clima, tenemos las infraestructuras, apostemos más por ello. Igual que Dubai ha diversificado su economía para no depender sólo del petróleo, en Lanzarote deberíamos estar diversificando ya nuestra economía para no depender sólo del turismo. Suena inimaginable día de hoy, pero se puede. Es una cuestión de voluntad y una obligación para economías monocultivo como la nuestra.

Y, en tercer lugar, debemos apostar por mayor autosuficiencia alimentaria en Canarias, de tal manera que al menos no nos muramos de hambre en caso de conflicto global. De lo contrario, en caso de conflicto global nos convertiremos en un barco a la deriva en medio del océano con dos millones y medio de muertos de hambre. 

Espero que esta columna no sea una profecía, pero sí que da miedo pensar que no hay plan estratégico para Canarias y que vivimos como si el espejismo del turismo fuera a durar para siempre y no fuera a interrumpirse nunca.

 

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