La adjudicación de los ventorrillos para las fiestas patronales de Caleta de Famara ha puesto de manifiesto un modelo de licitación donde el desembolso económico determina casi en su totalidad la obtención de un espacio gastronómico.
El sistema implementado por Teguise concede un enorme peso a la puja monetaria, al reservar un 75% de la puntuación total a la oferta económica, mientras que el 25% restante se distribuye entre la vinculación asociativa en el municipio y la participación en la organización festiva.
La fórmula del ayuntamiento teguiseño provoca una fuerte competencia entre los aspirantes, que han llegado a ofrecer 7.895 euros para una estructura de seis por dos metros, una cifra que multiplica por más de 31 el canon mínimo de salida prefijado en 250 euros en los pliegos del ayuntamiento.
Así, la media de las ofertas para los ventorrillos de las fiestas de Famara se sitúa en torno a los 6.000 euros.
El impacto del criterio monetario se refleja también en la lista de reserva, donde más de diez solicitantes que quedaron fuera del reparto llegaron a ofrecer importes iguales o superiores a los 5.000 euros.
¿Cómo es el sistema para los ventorrillos de San Ginés?
Al comparar este sistema con el que se usa para las fiestas de San Ginés en Arrecife, se observa una divergencia radical en el modo de adjudicación y en el coste final que deben asumir los hosteleros.
La capital lanzaroteña prescinde por completo de la subasta económica y del concepto de puja al mejor postor. En su lugar, el Ayuntamiento de Arrecife articula la asignación de las casetas tradicionales mediante un concurso gastronómico y de ornamentación, en el que un jurado técnico evalúa las propuestas culinarias y el respeto a las tradiciones.
La puntuación obtenida en este certamen es el único factor determinante para la concesión del puesto, sin que medie ningún tipo de licitación monetaria entre los aspirantes. Esta diferencia de criterios se traduce en un contraste económico abismal entre ambos emplazamientos.
Mientras que en Caleta de Famara obtener un ventorrillo requiere una inversión media superior a los 6.000 euros solo para ganar el derecho a montar la parcela, en San Ginés el canon de concesión es gratuito.
En Arrecife, el coste final para un adjudicatario se reduce a cubrir las tasas municipales ordinarias por ocupación de la vía pública y los gastos técnicos derivados de la actividad, como los boletines de instalación eléctrica y el seguro de responsabilidad civil, situando el desembolso total entre los 200 y 350 euros.
De este modo, para conseguir un ventorrillo en Famara se necesitan de media entre 5.700 y 5.800 euros más que en San Ginés, lo que supone multiplicar por casi veinte el gasto de partida únicamente por la diferencia del modelo de adjudicación.
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