11/nov./2019

"Lanzarote tiene que recuperar algo que tenía muy bien interiorizado y volver a ser punta de lanza en sostenibilidad"

El consejero de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno canario, José Antonio Valbuena, habla de los cambios que harán en la polémica Ley del Suelo, de la situación de Lanzarote y de las prioridades de su departamento 
FOTOS: Sergio Betancort
FOTOS: Sergio Betancort
"Lanzarote tiene que recuperar algo que tenía muy bien interiorizado y volver a ser punta de lanza en sostenibilidad"

"Lanzarote tiene que recuperar algo que tenía muy bien interiorizado y volver a ser punta de lanza en sostenibilidad". Así se ha manifestado el consejero de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias, José Antonio Valbuena que, en su primera visita oficial a la isla, ha detallado algunas de las modificaciones que el Ejecutivo regional quiere llevar a cabo sobre la polémica Ley del Suelo y ha explicado el posicionamiento que tuvo y tiene el PSOE con respecto a esta Ley. 

En una entrevista con La Voz, Valbuena también ha hablado de la situación en la que ha encontrado Lanzarote y de las prioridades que considera que tiene la isla, así como de los objetivos que tiene su Consejería, de la que ha destacado con especial énfasis la incorporación de Leopoldo Díaz como viceconsejero. 

 

-Desde su toma de posesión, el tema en el que más hincapié han hecho se centra en dos de las patas de su Consejería, el cambio climático y la transición ecológica. ¿Cómo convencería a un escéptico de la importancia de este tema, y cómo le convencería de que esa declaración de emergencia climática que han aprobado es más que una declaración de intenciones?

- Yo creo que los escépticos siempre van a existir y de lo que se trata no es tanto de convencerlos, sino de animarlos a que se sigan informando. Yo creo que cuando se vaya acercando a cada uno de los colectivos, a cada uno de los sectores, va a poder ver datos de que algo está pasando en el planeta, en nuestro día a día. No tenemos más que ver nuestro régimen climatológico, que hay más días de calor, cada vez llueve menos… Uno puede ver en islas como Lanzarote y Fuerteventura que cada vez los episodios de calima son más frecuentes en el tiempo y cada vez más prolongados en su duración. Hay hay una situación en la que vemos que algo cambia y a lo que ha venido el sector científico es a explicarnos el porqué está cambiando. Y está cambiando, sencillamente, porque nuestra forma de vida en estos últimos 250 años no ha estado acoplada al ritmo que el planeta siempre ha demandado, de un equilibrio entre nuestro consumo de recursos naturales y la capacidad que tiene el planeta de poder regenerar esos recursos. Por lo tanto, el escepticismo se irá venciendo a base de tiempo, a medida que vaya viendo sus efectos en carne propia. Si vamos a una escala global, pues les invitaría a que conociesen el caso de islas como Ghoramara, en la India, que es la primera isla que va a tener que ser desalojada, porque va a ser anegada por el mar. Por lo tanto, a las administraciones no nos preocupan tanto los escépticos, porque tenemos que anclarnos en lo que nos dice la comunidad científica. Sabemos que nuestra generación a lo más que puede optar es a adaptarnos de forma poco amarga, porque vamos a seguir viendo consecuencias drásticas del cambio climático, pero es un acto de generosidad hacia las futuras generaciones, para que puedan ver lo que nosotros no vamos a poder ver.

 

-Y la otra parte de la pregunta… ¿Qué implica realmente esa declaración de emergencia climática? ¿En qué se traduce de forma concreta?

En un cambio de discurso rotundo del Gobierno de Canarias, no solo desde el punto de vista del nombre de la Consejería, que es Transición Ecológica y Lucha contra el Cambio Climático, sino también reorientación de todas las prioridades del Gobierno de Canarias. Y eso significa que vamos a tener un impulso importante en medidas de acción del cambio climático en los presupuestos del año que viene pero, sobre todo, que hemos tomado como una prioridad la Ley del Cambio Climático y un plan de acción. Por lo tanto, lo que va a percibir la sociedad canaria es que el cambio climático, para el Gobierno de Canarias, no va a ser un discurso que se pone en la boca pero sin sustancia ni contenido, sino que queremos ser una administración ejemplarizante. Y van a poder percibirlo con acciones que van a tener su contenido, su ficha financiera, y que van a poder ser palpables el año que viene. Por ejemplo, se va a crear esa red de oficinas verdes a nivel insular, de forma que todos los ciudadanos tengan un primer contacto; que aquellos que se crean de verdad lo que está pasando y quieran modificar sus hábitos, conozcan de boca de la propia administración regional qué se puede hacer. Van a ver que la administración toma e muy en cuenta a la comunidad científica, que hasta el momento ha sido muy ignorada en Canarias. En definitiva, van a ver que el Gobierno de Canarias se ha tomado en serio la lucha contra el cambio climático, al mismo nivel de importancia que las políticas sociales, la educativa o las sanitarias.

-Y yendo a la otra pata de la Consejería, la Política Territorial, en el caso de Lanzarote tenemos planes pendientes de aprobación desde hace años y otros que sí se aprobaron pero que han sido anulados. ¿Dónde considera que están las prioridades en la isla en esta materia?

Sobre todo en facilitar la tramitación de los instrumentos de planeamiento, pero eso no quita para que no haya sido casual que el Gobierno de Canarias haya elegido como viceconsejero a Leopoldo Díaz, una persona perfectamente conocida en Lanzarote, profundamente sensibilizada con la protección del territorio, de suelos naturales, y  profundamente conocedora de que no cualquier interés se puede superponer al interés general. Y en esa línea vamos a hacer una modificación de la Ley del Territorio para promover la agilidad. Hasta el momento las leyes se han redactado sin saber realmente si la administración está preparada para poder ponerla en práctica, la burocratización y la falta de recursos hace que muchas de las cosas que se ponen en la ley, tal vez, puedan prescindirse sin dejar atrás el objetivo de protección del territorio y, por lo tanto, lo que vamos a tener que hacer es simplificar la ley. Simplificarla, pero no para que entre cualquier cosa, sino desde un punto de vista de protección, que es lo que actualmente hay que concebir. 

-Al margen de la falta de planeamiento, esta es una isla en la que se da una paradoja curiosa: fue pionera en apostar por el desarrollo sostenible, pero a la vez es una isla donde hemos tenido algunos de los mayores casos de corrupción del archipiélago, muchos de ellos en materia urbanística. ¿Qué sensación le causa lo ocurrido en Lanzarote?

Pues mira, se ha elegido Lanzarote como primera visita oficial no de forma casual. Como bien ha dicho, Lanzarote ha sido pionera en política de sostenibilidad, pionera por una persona de la que este año se cumple el centenario de su nacimiento, que es César Manrique. César Manrique fue un inspirador para muchas personas. Una de esas personas fue Leopoldo Díaz, y por lo tanto la imagen que queremos recuperar de Lanzarote es que vuelva a ser pionera. Que dejemos atrás esos malos hábitos que han implantado, o impregnado, no en Lanzarote, sino en general, las principales Islas Canarias que están ligadas a un sector potente como el turismo En Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura podemos encontrar casos de corrupción, donde al final la ley fue malinterpretada y, al final, más pronto que tarde la Justicia hace su trabajo. Y lo que tenemos que hacer es aprender de lo que se ha hecho mal. Pero la sensación que tengo de Lanzarote es que tiene problemas como tienen el resto de islas. Tiene un problema importante de aguas, tiene un problema de consumo eléctrico, de compatibilizar la penetración de las renovables con un respeto del paisaje, lo mismo que sucede con el resto de islas, y ttiene un problema desde el punto de vista de la protección de determinados paisajes como tiene el resto de islas. Por lo tanto, son problemas compartidos con el resto de Canarias y eso significa que el Gobierno de Canarias tiene mucha tarea por delante, sobre todo en materia de recuperación y protección. Por lo tanto, tal vez la mancha, por llamarlo de alguna forma, es lo que se acaba de decir. Lanzarote tiene que ser pionera y punta de lanza en políticas de sostenibilidad y eso significa que este Gobierno de Canarias va a tener que caminar muy de la mano de su Cabildo insular para empezar a trasladar modelos de un desarrollo sostenible, que Lanzarote tenía muy bien interiorizado. Para que lo recupere y lo podamos trasladar al resto de las Islas Canarias.

-Uno de los planes aprobados por el anterior Gobierno de Canarias que ha sido anulado es el del Archipiélago Chinijo. ¿Qué opina de las declaraciones que ha hecho ahora CC, alertando de la “inseguridad” que genera la ausencia de ese planeamiento? 

Lo primero que Coalición Canaria, si se preocupa porque un plan se anule, lo primero que tienen que hacer es redactarlo bien para que no se anule. Por lo tanto, aquí tenemos un problema importante, pero en muchos instrumentos de planeamiento. No es el único espacio natural que no tiene un instrumento de planeamiento  recogido. Por desgracia, eso va a ralentizar las acciones que tenemos que desarrollar, pero es que los planes de protección tienen que hacerse precisamente para proteger, hay un valor por encima de todo que tenemos que proteger. Eso va a suponer que el Gobierno de Canarias va a intentar maximizar al máximo posible la redacción, pero no va a ser sencillo Va a ser complicado porque, en primer lugar, quien lo tiene que redactar son las administraciones locales, pero eso no quita para que intentemos echar una mano. Pero el marco es el que es, sabemos lo que significan hoy en día las responsabilidades medioambientales desde el punto de vista normativo pero sobre todo del judicial, y ante esa incertidumbre que dice CC es que no tenemos otra solución. Si se hubiese hecho bien la tarea, posiblemente podríamos estar en otro escenario. 

-Y en cuanto a la Ley del Suelo, ya han dicho que tienen intención de hacer cambios, pero la incógnita es hasta dónde y en qué profundidad

Van a ser cambios profundos desde el punto de vista de su filosofía. Primeramente, el nombre, no puede ser Ley del Suelo. El suelo está exclusivamente concebido en entornos urbanos, el concepto de solar, de suelo. Tiene que ser una ley del territorio, el territorio es más amplio que el suelo, comprende la parte urbana y no urbana, la parte rural, y además compete la relación entre lo que es el territorio y lo que no es territorio. Por lo tanto, tiene que ser una Ley del Territorio y que entronque directamente con la lucha contra el cambio climático y para eso va a introducir cambios desde un punto  de vista conceptual. Vamos a introducir el concepto de ordenación sostenible ecológicamente, es decir, cada municipio, cuando haga su propuesta de desarrollo, tienen que tener a que sea ecológicamente sostenible. Si un municipio quiere desarrollar suelos urbanizables, tiene que tener los recursos suficientes para poder generarse, por ejemplo, sus propias demandas de agua, y eso ligarlo directamente con políticas desaladoras que van a ser obligatorias para poder desarrollar determinados tipos de suelo. No puede ser que sigamos planteando el desarrollo del suelo que pueda suponer el incremento de 3.000 personas en algunos municipio y son 3.000 que van a demandar recursos escasos como puede ser el agua, y los acuíferos. Y también, un cambio importante: hasta el momento las planificaciones sectoriales se imponen sobre las generales. Por ejemplo, si hay una ordenación de un sector determinado, esa ordenación puede modificar ordenaciones generales y eso no tiene sentido. Nuestro máximo valor a proteger es el territorio y ninguna  ordenación sectorial puede estar por encima del máximo bien a proteger, que es el territorio. 

-Y en cuanto a puntos concretos que fueron muy cuestionados, como por ejemplo el hecho de que se dé mayor autonomía a los ayuntamientos, que se denunciaba que podía volver a dar barra libre a la especulación y a la corrupción; o el hecho de que se eliminaran órganos de control por parte del Gobierno de Canarias y que se abrieran vías de excepcionalidad para autorizar proyectos, que se denunciaba que también podía ser fuente de lo mismo. Esas cosas concretas, ¿se va a actuar sobre ellas?

-Se va a revisar también de forma profunda.

-¿Revisar o anular?

Revisar... Me explico: se ha demostrado que ha sido un error. Es decir, que cada ayuntamiento tenga autonomía para decidir lo que quiere hacer o no quiere hacer y que después digan al Gobierno de Canarias que asuma esas competencias porque no tiene medios propios, te lleva a dudar de por qué algunos ayuntamientos presionaron mucho para que se diese esa autonomía. Por lo tanto vamos a revisarlo. La Comunidad Autónoma tiene que  tener una capacidad de control precisamente para eso, para evitar que las excepcionalidades se conviertan en generalidades. Las excepcionalidades que contempla la Ley del Suelo de Canarias tienen el riesgo de poderse convertir en una generalidad y eso no lo podemos permitir. El territorio de canarias tiene que tener una concepción amplia, unificadora, sin quitar la autonomía de los municipios de diseñar por donde quieren los municipios, pero está claro que tiene que haber un papel de control por parte de la Comunidad Autónoma, que creo que fue un error que desapareciese en la actual Ley del Suelo y que hay que recuperar. 

José Antonio Valbuena

-El PSOE ha tenido en este tema un papel un tanto ambiguo. En su día gobernaba con CC y cuando esta Ley se aprobó en el Consejo de Gobierno  votó a favor, aunque luego es cierto que no lo hicieron en el Parlamento. Desde Lanzarote socialistas cuestionaban que había una especie de “bicefalia” en el PSOE con respecto a esta ley e incluso pedían un pronunciamiento más claro. ¿Lo tiene más claro ahora el PSOE? ¿Hay unanimidad y consenso?

-Sí, lo tenemos totalmente claro. De hecho, el que hayamos puesto a una persona como Leopoldo en la Consejería creo que al final es un mensaje que cualquiera puede entender. Por lo tanto, lo tenemos perfectamente y rotundamente claro. Cada administración tiene que jugar el papel que le corresponde y no podemos ir de alguna forma contra natura. E ir contra natura significa que algunos municipios puedan hacer barra libre para poder tomar decisiones que pueden ir en contra de un criterio de unificación en los criterios de ordenación de Canarias  Porque al final la capacidad de control no es para decir qué hay que hacer o qué hay que dejar de hacer, sino para decidir que todos los municipios estén por igual y sobre todo en un esquema global de estrategia de Canarias como un territorio sostenible. 

-¿Y qué opina de ese papel que jugó en su momento el PSOE en la tramitación de la ley?

-Bueno, en la tramitación de la ley, evidentemente cuando se forma parte de un pacto de gobierno, hay unas posiciones que hay que matizar dentro de un pacto de gobierno como es el pacto actual. No  todos nuestros planteamientos ni los de las otras fuerzas políticas están recogidos en el pacto. En ese caso concreto hubo un debate intenso y al final se llegó a un acuerdo que se demostró y creo que no fue el más acertado. Yo creo que hubiese sido prudente que el posicionamiento posterior del partido, una vez que se aprueba la Ley del Suelo, hubiésemos hecho un poco más de presión en ese momento. 

¿Y la Ley de Islas Verdes?

-La Ley de Islas Verdes lo que hay que hacer es saber desarrollarla. 

-¿Pero esa se va a tocar?

-Habrá que volver a analizarla, porque es imposible el concebir una modificación de la Ley del Territorio sino se plantea la Ley de Islas Verdes. Lo que es la filosofía de fondo de la Ley de Islas Verdes está bien planteada, es una ley relativamente nueva, pero hay que saber hasta qué punto armoniza con la nueva Ley del territorio sin perder los principios que tiene la Ley de Islas Verdes.

 

-Venimos de haber vivido un boom turístico en Canarias y ahora afrontamos otra crisis, entre otras cosas con la quiebra de Thomas Cook, y nos pilla habiendo autorizado incluso nuevos hoteles. ¿No escarmentamos?

- Bueno, el boom turístico de Canarias fue coyuntural, no estructural. Sabíamos que nuestros competidores estaban en crisis, bien por situaciones bélicas o por problemas de seguridad o de distinto índole. Por lo tanto, era una situación coyuntural. Lo que tenemos que ser capaces de saber es cuál es nuestro nivel estructural de turismo y plantear lo que se está buscando actualmente, que es un turismo sostenible. Es decir, cada vez son más las personas que están buscando un turismo de calidad. Va a ser difícil competir en precios, lo que tenemos que hacer es competir en calidad y a partir de ahí desarrollar toda una acción de turismo sostenible, que no es sencilla pero que también tengo que decir que el sector turismo es el principal preocupado, los hoteleros por ejemplo, de convertir sus destinos cada vez en destinos más sostenibles.

-Le hago la pregunta más directa, ¿Canarias necesita más hoteles?

-No tengo ese dato, no sé exactamente cuál es la capacidad alojativa, pero creo que el momento de crear más hoteles, me cuesta con los datos que tengo el poder decir que necesitamos más hoteles. Con los datos que tenemos en la actualidad, es difícil el concebir que necesitemos más camas hoteleras. Tal vez se trata de lo que se está haciendo en otros sitios, de armonizar la situación actual, sobre todo porque el miedo que tengo es que se diseñen las camas hoteleras en función de una situación coyuntural y no estructural. 

- Volviendo al tema inicial, Canarias en general y Lanzarote en particular tienen un importante retraso en temas como los vertidos, las energías renovables, los residuos…¿Cuánto tiempo es necesario para revertir lo que no se ha hecho hasta ahora?

-Estamos hablando a medio plazo. Este Gobierno se ha marcado seis documentos como los prioritarios, aunque no significa que sean los únicos: Ley de Cambio Climático, Ley de Economía Circular, que esté directamente vinculada a ese problema de plásticos que no es el único porque hay otros temas vinculados a la gestión de residuos; Ley de Biodiversidad y Patrimonio Natural; modificación de la Ley del Territorio; Plan de Acción contra el Cambio Climático; y Plan de Transición Energética. Son las seis grandes patas que necesita Canarias desde el marco competencial para poder ponernos al día. Por lo tanto, tramitar una ley no es sencillo y siempre estamos diciendo que precisamente las políticas de cambio climático, la adaptación, son a corto o medio plazo, pero las de mitigación hay que diseñarlas a una escaña generacional por lo que dije antes. Por lo tanto, ahora estamos preocupados en acelerar los trámites para que todos esos marcos tengamos el menor plazo de tiempo posible, pero los efectos, se va a necesitar esta legislatura y la próxima para poder ver cambios profundos. De hecho, no es baladí que las Naciones Unidas y la UE se hayan marcado plazos hasta 2030 y 2050, porque son acciones muy lentas de poder poner en marcha y sobre todo más lentas de ver los efectos. Lo que hay que hacer es empezar de forma inmediata y marcar ya las grandes directrices.

-La duda es si llegamos a 2030…

-Tenemos que llegar. Yo estoy convencido de que vamos a llegar, tal vez no con esa meta, con esos alcances, es decir, con esos objetivos que nos hemos marcado, pero estaremos cerca. 

-Ha mencionado en un par de ocasiones del problema del agua, de las reservas escasas... No sé si conoce el tema, pero en Lanzarote se presentaron estudios hace un par años, de la posible existencia de un acuífero bajo Timanfaya… 

- No, no lo sabía. Nadie me lo había comentado, pero me informaré.

-Y en cuanto a las energías renovables, usted defiende que ya ha pasado ya el tiempo de las eólicas y que tenemos que apostar por la fotovoltaicas. ¿Cómo se aborda eso desde el Gobierno de Canarias?

-Vamos a ver, tenemos  una descompensación clara entre la potencia instalada de energía eólica y de solar fotovoltaica. Yo creo que tenemos que empezar a apostar más por la solar fotovoltaica, en primer lugar porque para que sean complementarias, tienen que estar como mínimo al mismo nivel y ahora la potencia eólica instalada casi duplica a la fotovoltaica. Bien es cierto que porque era más rentable. Ahora sucede lo contrario, desde el punto de vista económico resulta más barato producir fotovoltaica que eólica. Tenemos un problema desde el punto de vista de consumo de suelo porque, por ejemplo, por cada kilovatio de eólica se necesitan 2,5 metros cuadrados y por cada kilovatio fotovoltaico se necesitan 10. Por lo tanto, es más agresiva en el consumo del territorio, pero la solar fotovoltaica nos da una ventaja que no nos da la eólica, y es que podemos avanzar en la generación distribuida. ¿Y esto qué es? El autoconsumo doméstico. Aproximadamente la demanda energética de Canarias, entre el  30 y 35 por ciento, es el consumo de cada uno en nuestros domicilios y en pequeños establecimientos comerciales, pymes, es decir, menos de diez kilovatios. Y bueno, no sé si el 30 o 35 por ciento va a poder tener respuesta la gente con sus propias plantas porque depende de las cubiertas que tengan. Por ejemplo, edificios de muchos vecinos va a ser difícil que puedan tener su respuesta de autoconsumo solar, a no ser que se vaya a otro tipo de políticas que habrá que desarrollar. Pero bueno, puede haber un grado de penetración importante, que es lo que queremos desarrollar desde el Gobierno de Canarias. Por lo tanto, se trata de que el mercado de las renovables es un mercado en el que todo el mundo va a poder tener cabida, porque hay un 65% que son los grandes consumidores de energía, que no somos cada uno de nosotros en nuestra casa sino que hablamos de grandes establecimientos, industrias y complejos, y para eso, los parques que actualmente se están desarrollando, pueden ser su principal nicho de mercado. Pero lo que queremos hacer es que cada uno en nuestra casa podamos democratizar la energía y eso significa que seamos capaces de poder generar la energía que consumimos y eso es en base a la energía fotovoltaica. 

-Pero y además de potenciar eso, ¿se va a poner algún freno a las eólicas, que también tienen un gran negocio detrás?

Lo que se va a poner es orden, es decir, orden desde el punto de vista de que tienen que ser proyectos muy bien concebidos para que puedan seguir penetrando. El concurso de eólicas se va a seguir produciendo, es algo que depende básicamente del Estado. Necesitamos una penetración importante por parte de las energías renovables y eso no se puede conseguir exclusivamente con el consumo doméstico por lo que dije, porque eso solo responde al 30 ó 35 por ciento de la demanda. ¿Qué hacemos con ese 65 por ciento restante? Pues tendrán que ser en forma de parques solares y parques eólicos. Y también hay que explorar una situación, que son los parques off shore, los que están en el mar, que tienen una capacidad de potencia muy superior a la que pueden tener en tierra, aproximadamente tres o cuatro veces superior por un aerogenerador, que tiene menos impacto sobre el terreno y que, evidentemente, es un potencial que tenemos que saber llevar, saber canalizar. De lo que se trata es de organizar. Yo creo que hasta el momento algunos parques eólicos se hicieron pervirtiendo la situación, declarando todos los proyectos, todas las infraestructuras, de interés general, y con ese interés general, en algunos casos, se hicieron cuestiones discutibles desde el punto de vista de ocupación del suelo. Por lo tanto, lo que tenemos que hacer es ordenar y que sea una cosa organizada y que meditemos mucho sobre los parques eólicos que queremos en Canarias y cuál es la necesidad que tiene realmente Canarias de parques eólicos

-Yendo a otro asunto relacionado con la materia, cada vez se habla más de la necesidad de cambiar el tipo de alimentación, pero lo cierto es que consumir ciertos productos es caro ¿Se puede hacer algo para combatir esto? Porque los precios por ejemplo de un producto ecológico son elevados.

Yo estoy convencido de que acabaremos viendo una extensión de los  productos locales y kilómetros cero. El otro día, una amiga me decía que su hijo, cuando iba al supermercado, le prohibió comprar un kiwi porque venía de Nueva Zelanda, porque venía de otro punto y contamina mucho. Claro, esa conciencia se va instaurando y la gente cada vez va a demandar más productos de kilómetro cero. La Consejería de Agricultura tiene una apuesta clara por los productos de kilómetro cero. ¿Qué sucede? Que tenemos el problema del agua. Es decir, estamos teniendo problemas en islas como La Palma para poder dar sustento a los requerimientos de agua de un producto como el plátano. Un kilo de plátano necesita 800 litros de agua y un kilo de aguacate en torno a los 1.000 litros, y estamos teniendo problemas. Por lo tanto, son políticas que tienen que ir acompasadas. ¿Qué es lo que sucede? Cualquier acción que tú desarrollas en materia de cambio climático, son transversales y tienen efectos unas con otras y te generan necesidades. Por lo tanto, creo que eso va a hacer que aceleremos esa demanda de productos de kilómetros cero y que seamos capaces de acelerar otro tipo de medidas. Estoy convencido de que los productos de kilómetro cero se acabaran implementando en el mercado. Ya hay cadenas de supermercados que empiezan a poner estanterías, sus productos, y en la medida de que tengamos mayor demanda, tendrá que subir la oferta evidentemente, no podemos mantener esos niveles de oferta que actualmente tenemos. Es verdad que a día de hoy son productos excesivamente caros, pero habrá que trabajar para que sean baratos, y ahí la Consejería de Agricultura está muy mentalizada. 

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