Las gamers denuncian el machismo imperante en el mundo de los videojuegos: "Nos están machacando”

Natalia y Zuraida cuentan la discriminación que sufren muchas mujeres en el entorno de los videojuegos, especialmente en Lanzarote

Zuraida, una gamer lanzaroteña de 21 años.
Zuraida, una gamer lanzaroteña de 21 años.

“Eres una chica, no sabes jugar”, “no vales para esto” o “vete a la cocina”, son algunos de los comentarios machistas a los que se enfrentan cada día cientos de mujeres, como Zuraida, que simplemente quieren entrar en el mundo de los videojuegos.

Esta joven lanzaroteña, de tan solo 21 años, explica que “nunca faltaron las consolas en su casa”, y que desde muy pequeña ya jugaba con la PlayStation de su hermano. Zuraida destaca que los videojuegos le han dado la oportunidad de conocer a mucha gente, pero insiste en que también se ha encontrado con un espacio donde las mujeres no tienen cabida o, por lo menos, no son respetadas.

“El machismo ya no es solo un problema del mundo real, en los videojuegos nos están machacando”, apunta Zuraida. “Yo lo único que quiero es poder jugar tranquila a algo que me gusta de verdad”.

 

“Muchas chicas tienen miedo incluso a hablar por el chat de voz”

La joven insiste en que el acoso es tal, que “muchas chicas tienen miedo incluso a hablar por el chat de voz” en las partidas online, ya que “por hablar simplemente se meten contigo, da igual si ha empezado la partida o no”.

“Yo he vivido eso muchas veces”, relata la gamer. “A mí me han llegado a decir: eres chica, no vales”, e incluso “eres una mierda, no sabes jugar, así que no te mereces el respeto de nadie”

Paradójicamente, en un mundo de fácil acceso para quien tiene conexión a internet, un buen ordenador y habilidad en los juegos, las gamers se encuentran con un muro de rechazo. “Me da muchísima rabia", cuenta Zuraida. "Lo complicado es cuando empiezas a crear contenido, ya que me he encontrado a gente que se meten en los streams de chicas solo para insultarlas”.

Además , los chicos que la insultan no le dan ninguna justificación al respecto, limitándose a decirle “es que eres mujer, vete a limpiar o vete a la cocina”.

 

Una tendencia que se replica a nivel laboral

Natalia, fundadora del proyecto canario Las Chicas También Juegan, coincide con Zuraida en que es un entorno complicado para las mujeres.

“En nuestros talleres nos hemos encontrado con empresas que les decían a las chicas que tenían un buen currículum, pero no las podían poner de jefas de 10 chicos porque se iban a sentir incómodos”, relata. “Muchas incluso dejaban de jugar online porque los chicos les decían “pásame fotos desnuda y te regalo cosas”, hay chicas que han quedado muy trastocadas”.

De la necesidad de dar apoyo y visibilidad a estas mujeres, Natalia creó el proyecto Las Chicas También Juegan, en el que reúne a chicas y chicos fanáticos del mundo gamer para concienciar y crear una comunidad más respetuosa e inclusiva.

 

Las Chicas También Juegan, un espacio formativo y “de desahogo”

Natalia cuenta que desde los 14 años tenía claro que quería trabajar para Nintendo, pero una persona le dijo que “los videojuegos eran cosas de chicos" y que “no le iban a dar de comer”, explica. “A mí eso me marcó mucho, así que terminé dedicándome al marketing digital, pero siempre tuve una relación a distancia con los videojuegos”.

No obstante, con el paso de los años decidió sumergirse de lleno en el ámbito del marketing enfocado a la realidad virtual y aumentada, muy relacionados con el mundo gaming. Tras darse percatarse de que las mujeres tenían muy pocas oportunidades y visibilidad en el sector“, decidió contactar con varias jugadoras y juntas crearon una pequeña comunidad llamada “Las Chicas También Juegan” en 2020.

Natalia,  fundadora del proyecto Las Chicas También Juegan.
Natalia, fundadora del proyecto Las Chicas También Juegan.

“Me di cuenta de que, a pesar de que el último informe de la asociación española de videojuegos diga que hay un 45% de mujeres jugando, la realidad es que solo el 18% ocupa cargos potentes dentro de la industria”, cuenta Natalia. “Así que decidimos crear un proyecto con mesas redondas en Tenerife y Gran Canaria para evaluar la situación en ese momento de las mujeres en la industria en Canarias”.

Desde entonces, con el apoyo de la directora general de Juventud del Gobierno de Canarias y Nira Santa, experta en videojuegos y tecnología, entre otras, han conseguido llevar tus eventos a otras islas más pequeñas como Lanzarote. 

“En estos talleres no solo hablamos de videojuegos desde la perspectiva de género, sino que también queremos ser un espacio de desahogo”, explica Natalia. “También contamos con cursos de ciberseguridad y autocuidado en línea, donde damos herramientas psicológicas a las chicas para que sepan cómo actuar si les acosan en línea”.

“Con Las Chicas También Juegan queremos dar el mensaje de que no están solas”.

Tras varias mesas redondas en las distintas islas, ha llegado a la conclusión de que este acoso y desigualdad es una “cuestión de educación”. “Nosotros les preguntamos a los chicos por qué acosan a las chicas online y nos dicen que es porque su amigo lo hace, y ellos no van a quedar mal”.

Nira Santana en un taller en Lanzarote.
Nira Santana en un taller en Lanzarote.

Asimismo, Natalia añade que las mujeres “tampoco podrán jugar a videojuegos en deportes electrónicos si no hay mujeres detrás desarrollando y creando los proyectos” y eso, apunta, podría cambiar empezando por enseñar a los padres que los videojuegos es una industria que mueve millones y que hay diferentes salidas laborales”, profundiza.

"Si nosotros seguimos hipersexualizando el contenido que consumen los niños, creando personajes como una chica guerrera en el Polo Norte donde se le ve subida en una moto y solo lleva tanga, las cosas no van a cambiar", reflexiona Natalia. "Necesitamos personas que desarrollen y programen videojuegos donde no se le mueva el pecho a las chicas, porque en otros juegos como el FIFA, las partes de los hombres no tienen articulaciones en sus partes mientras corren del Fifa mientras corren, pero las grandes empresas solo quieren vender".

Por ello, estos talleres no son exclusivamente enfocados a un público femenino, sino que incluye a chicos. Nira Santana, experta en videojuegos, tecnología y “parte pensante del proyecto”, concluyó que ellos son una pieza fundamental del proceso. "Cuando le hacemos partícipes a ellos, tenemos más oportunidades de decirles cómo nos sentimos y de que nos ayuden a cambiar las reglas del juego".

El gaming es muy competitivo, hay una adrenalina que no se va a poder evitar, pero desde el respeto y entendimiento podemos lograr muchas cosas”, añade la fundadora de Las Chicas También Juegan.

 

Los referentes femeninos son casi inexistentes en el mundo gamer

Al acoso y machismo sufrido se le suma la poca visibilidad del colectivo en los videojuegos, ya que la mayoría de referentes conocidos son hombres.

“Un día le pregunté a mi hija qué quería ser de mayor, y me dijo “quiero ser jugadora profesional, quiero ser como Faker””, cuenta Natalia. “No me molesta, porque es uno de los mejores, pero le pregunté si conocía a alguna chica dentro de la industria y me dijo que no”.

La fundadora del proyecto explica que la contestación de su hija está totalmente normalizada porque el “top 10 de creadores de contenido en Twitch son todo hombres” y apunta que “lo mismo pasa en las ligas de deporte electrónico”.

Zuraida coincide con Natalia y apunta que no tiene muchas referentes femeninas porque “no se habla de ellas”. Sin embargo, destaca a la española Cristinini. “Sigo sus emisiones de Twitch y me está enganchando en querer meterme en esto”.

La streamer @iamcristinini.
La streamer @iamcristinini.

La gamer lanzaroteña critica que los grandes streamers no le den suficiente espacio en sus emisiones. “Me parece bastante feo y me da mucha rabia que haya varias que juegan como Ibai, el Rubius, o Thegrefg, que me parecen maravillosos, y no les inviten a streams y eventos, cuando están haciendo el mismo trabajo”, explica.

El sueño de Zuraida es “poder competir en las altas ligas como ellos”, especialmente en el juego Valorant, y poder vivir de ello, aunque tiene claro que no será un camino fácil por la “poca visibilidad del colectivo en este ámbito y por el acoso que sufren por el simple hecho de ser mujer”.

“Estas nuevas generaciones están empezando a tener referentes femeninos y para mí es lo más importante”, añade Natalia. “No quiero decir que no puedas tener de referente a un hombre, sino que está bien que tengas más opciones”.

 

Una situación aún más complicada desde Lanzarote

No obstante, desde el punto de vista de la formación y empleo, Canarias está muy limitada si se compara con la península, una situación que empeora en el caso de las islas más pequeñas como Lanzarote.

A pesar de que las nuevas tecnologías permitan la posibilidad de trabajar en remoto, la distancia con la península es grande. "Parece que por estar conectadas online estamos cerca, pero la realidad es que estamos muy solas y distantes de muchas cosas", añade.

Tras participar como monitora en una competición de los eSports en otra isla el año pasado, la joven tiene claro que se quiere dedicar a este mundo, aunque admite que supone un gasto de dinero mayor al tener que desplazarse desde Lanzarote.

"Quiero resaltar que fui la única monitora chica del equipo", explica Zuraida. "A mí siempre me ha llamado la atención competir, pero es complicado y más siendo de la isla, porque no hay mucho movimiento de chicas aquí y lo poco que hay está más enfocado a los chicos", confiesa. 

Natalia dice que para poder formarse e incluso competir, las chicas tienen que irse, como mínimo, a otras islas, aunque recalca que el colectivo femenino sigue teniendo una brecha salarial de casi el 40% en ámbitos como la programación. "A pesar de que se habla de un Silicon Valley europeo en Canarias, la realidad es que no conseguimos empleo, no tenemos empleos calificados o no nos quieren contratar".

"Hay muchas carreras tradicionales que podemos convertir a los videojuegos, como la de abogados, dibujo o la de marketing, entre otras", cuenta Natalia. "Toda esta información no está llegando, llega a la península y estudian cuatro chicas, luego pasas a las islas capitalinas y estudian dos o una, si acaso, en un FP y cuando llegas a Lanzarote las chicas ni siquiera conocen las oportunidades que hay en el sector"

La fundadora del proyecto insiste en la importancia de eventos como los realizados por Las Chicas También Juegan, ya que "inspiran a jóvenes a estudiar estas profesiones y ayudan a descentralizar los talleres informativos". 

Por su parte, la joven gamer apunta que "hay varias chicas de Lanzarote que quieren montar un equipo para competir y parece que se va a querer montar algo, pero no hay nada confirmado". 

 

“No tengas miedo a jugar por ser chica, únete y habla por todas nosotras”

Zuraida insiste en que estos talleres gratuitos son una buena oportunidad para “salir de la burbujita en la que están metidas muchas chicas en sus casas” y anima, tanto a chicas como a chicos, a asistir siempre que puedan.

“Si tienes miedo a hablar por el chat de voz, de esta forma das el paso de salir de casa, relacionarte e ir creando conexiones, una comunidad”, explica. “Es un apoyo y una forma de que los chicos también entiendan lo que vivimos”.

Además, alienta a las mujeres a formarse en el mundo de los videojuegos si es lo que les gusta, así como a participar en competiciones de eSports, aunque sean en Canarias, ya que “no son necesariamente competiciones pequeñas”.

“No tengan miedo, no se queden con la idea de -jo soy chica, me acosan, no puedo jugar tranquila-, da igual, únete, juega y habla por todas”, añade Zuraida.

La joven explica que le gustaría “empezar a streamear y crear contenido” en alguna plataforma, pero también “trabajar en los Esports y, por supuesto, competir”.

“Me encantaría formar un equipo, que la gente se apuntara a jugar con nosotras y que ayudasen a dar voz a lo que vivimos cada día”, concluye la gamer. “Creo que cada vez va a ver más mujeres creando contenidos y, con suerte, si se sigue moviendo el hablar del acoso y machismo, las mujeres también llegaremos a tener las mismas oportunidades que los hombres”.

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