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Altavista brilla con luz propia en el I Encuentro de la Canción Altavista 2026

Una noche de música, emociones y reencuentros que quedará grabada en la memoria del barrio arrecifeño

 I Encuentro de la Canción Altavista 2026 (Fotos: Jordi Vispo)
I Encuentro de la Canción Altavista 2026 (Fotos: Jordi Vispo)

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El barrio de Altavista vivió una noche verdaderamente especial con la celebración del I Encuentro de la Canción Altavista 2026, un acontecimiento que, enmarcado en el día grande de las fiestas en honor a San Antonio María Claret, convirtió la música, la emoción y la convivencia en los grandes protagonistas de una velada inolvidable.

A las 20:00 horas del pasado sábado, el salón social de la Asociación de Vecinos Padre Claret abría sus puertas para acoger esta esperada cita musical, presidida por su presidenta, Mari Carmen Santacruz, y arropada por un público animado, participativo y dispuesto a disfrutar de una noche concebida para el recuerdo.

La gala arrancó por todo lo alto con la espectacular obertura de Samira Riff, que sorprendió a los asistentes con una elegante y vistosa exhibición de danzas árabes. Sus cuidadas coreografías, llenas de ritmo y expresividad, conquistaron al público desde los primeros compases y fueron recibidas con prolongados aplausos.

Tras esta brillante apertura, llegó el momento de presentar a los músicos profesionales que acompañarían en directo a los artistas durante sus respectivas actuaciones. Una formación integrada por Willy Morales, a la batería; Rodolfo Lussón, al bajo; Yosán Pereda, a la guitarra, y Manuel Mauri, al piano, los arreglos musicales y la dirección. Un equipo musical que aportó calidad, solvencia y el acompañamiento necesario para que cada intérprete pudiera ofrecer lo mejor de sí mismo.

El encuentro musical comenzó con la actuación de Araceli Bravo, ganadora de la V Edición del Festival de la Canción Altavista 2025, quien abrió el camino a una sucesión de actuaciones cargadas de entusiasmo, entrega y sensibilidad artística.

A continuación, los diez cantantes participantes fueron desfilando por el escenario, demostrando su profesionalidad y su pasión por la música, arropados en todo momento por una banda que puso música en directo a una noche llena de matices y emociones.

Entre los participantes se encontraban artistas veteranos que, años atrás, habían compartido escenarios en festivales, galas y celebraciones patronales de distintos municipios de Lanzarote. Muchos de ellos respondieron a la llamada de la presidenta de la Asociación de Vecinos Padre Claret, Mari Carmen Santacruz, con quien habían compartido también aquella etapa de sus vidas vinculada al mundo de la canción.

Y fue precisamente ahí donde la velada adquirió un significado especial. Más allá de las interpretaciones musicales, el encuentro se convirtió en una hermosa oportunidad para recuperar recuerdos, reencontrarse con viejos compañeros y volver a sentir la emoción de pisar un escenario.

El paso del tiempo había dejado atrás aquellos años de actuaciones y aplausos, pero bastaron una invitación, una banda en directo y el calor de un público entregado para que muchas de aquellas sensaciones volvieran a florecer. Los artistas encontraron nuevamente en el escenario ese cariño que permanece intacto y que se manifiesta de la manera más sincera: con el aplauso, la sonrisa y la complicidad de quienes disfrutan de la música.

Los diez intérpretes que dieron vida a esta primera edición fueron Carlos Santana, Sara Bermúdez, Jorge Machín, Andrea Botwin, Pedro Alemán, Encarna Páez, Fran Hernández, Vicki Noya, Cristián Morales y Ana Delia Perdomo.

Para todos ellos, la experiencia tuvo un valor que iba mucho más allá de la propia actuación. Volver a pisar un escenario después de algunos años, reencontrarse con la música en directo y sentir nuevamente el calor del público constituyó una recompensa cargada de significado. Una demostración de que el tiempo puede pasar, pero la pasión por la música y las emociones que despierta permanecen vivas.

 

Matías Alonso puso el broche de humor

Cuando la música había dejado ya su huella en el corazón de los asistentes, la velada dio un giro de ciento ochenta grados con la esperada actuación del humorista grancanario Matías Alonso.

Cercano, cariñoso y campechano, el artista apenas necesitó unos instantes sobre el escenario para ganarse la complicidad del público. Con su particular manera de contar vivencias personales y transformar situaciones cotidianas en divertidas parodias, fue encadenando carcajadas y despertando continuas muestras de entusiasmo entre los asistentes.

Con más de veinticinco años de trayectoria sobre los escenarios, Matías Alonso ha sabido ganarse el cariño y el respeto del público gracias a un humor cercano, espontáneo y lleno de humanidad. Sus actuaciones ofrecen ese necesario paréntesis en la rutina diaria, permitiendo que las preocupaciones queden por un momento a un lado y den paso a la risa compartida.

Su intervención puso una nota de alegría y distensión a una gala que había unido música, recuerdos y emociones, completando así una propuesta artística variada y pensada para el disfrute de todos.

 

Un final a la altura de una gran noche

La velada llegó a su fin con las palabras de agradecimiento de la presidenta de la Asociación de Vecinos Padre Claret, Mari Carmen Santacruz, quien puso el broche final a una celebración marcada por la participación, el compañerismo y el entusiasmo colectivo.

Como muestra de reconocimiento y gratitud, se hizo entrega de una escultura a los participantes, en un momento especialmente emotivo que fue acompañado por los aplausos de un público agradecido que, puesto en pie, quiso expresar su reconocimiento a los artistas.

Así concluyó una noche que deja tras de sí mucho más que una sucesión de actuaciones. El I Encuentro de la Canción Altavista 2026 ha supuesto una oportunidad para recuperar vivencias, estrechar lazos y demostrar que la cultura, la música y el humor siguen siendo poderosos puntos de encuentro entre las personas.

Altavista vivió una de esas noches que merecen ocupar un lugar destacado en la historia del barrio. Una celebración nacida de la ilusión, impulsada por el compromiso de su asociación vecinal y enriquecida por el talento de sus artistas y la calurosa respuesta del público.

Porque hay encuentros que terminan cuando se apagan las luces del escenario, pero cuyas emociones permanecen mucho después. Y esta primera edición, por todo lo vivido y compartido, deja el mejor de los recuerdos y abre la puerta a nuevas citas con la música, la cultura y la convivencia vecinal.

Una noche para recordar, un escenario para reencontrarse y un barrio que, una vez más, demostró que cuando la ilusión y el sentimiento caminan juntos, el éxito está asegurado.

 

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