La superficie de los mares y océanos del planeta registraron un nuevo récord histórico este verano. El día 22 de agosto la temperatura global diaria marcó un nuevo hito y el termómetro se situó en 21,1 grados. Así lo anotó el Servicio de Cambio Climático Copernicus (CS3), el programa de la Unión Europea para la observación del planeta. Hasta entonces, el tope se había dado en marzo de 2024, con 21,09 grados.
El mismo día que la temperatura media de la superficie del mar alcanzó su récord, en Lanzarote rebasó los 24 grados en la costa oriental. También ese día se registraron temperaturas por encima de los 23 grados en la costa occidental de la isla.
Esta tendencia se venía advirtiendo desde hace años, con un aumento constante de la temperatura de los océanos generada por las emisiones de gases de efecto invernadero y que ahora confluye con el fenómeno natural de El Niño.
En España, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y Puertos del Estado informaban en redes sociales de que Canarias, el Cantábrico y el Mediterráneo alcanzaron récords históricos de temperatura. Su Red Exterior de Boyas distribuidas en aguas profundas y alejadas de la costa registró un récord local de temperatura en Canarias, con 22,93 grados a comienzos de mayo.
Entre 1982 y 2024 la temperatura superficial de los mares del planeta creció en 0,5 grados. Las previsiones climáticas prevén que esta tendencia siga en aumento y que en Canarias, como archipiélago, se ponga en riesgo su biodiversidad.
Consecuencias de gran alcance para el planeta
El calentamiento de los océanos tiene consecuencias de gran alcance para las comunidades y los ecosistemas, ya que el mar actúa como un regulador natural del clima siendo capaz de absorver el calor generado por causas antropogénicas y de disminuir el calentamiento terrestre.
El constante calentamiento de los océanos puede impactar en la velocidad de la Circulación Meridional del Atlántico, que afecta a todo el planeta y en especial a regiones como Canarias, forzar la migración de especies, generar episodios de muertes masivas, promover las especies invasoras y degradar los ecosistemas.
"Gran parte de nuestra actividad socioeconómica está vinculada al mar", resalta María Dolores Pérez, doctora por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Física Aplicada, experta en oceanografía física, variabilidad oceánica y cambio climático. "Vamos a estar afectados por la pérdida de playas, de infraestructuras costeras por la subida del nivel del mar y por fenómenos adversos, como tormentas o calimas", añade.
Además, la Universidad de La Laguna ya ha advertido de la "tropicalización" del mar en Canarias, con la llegada de especies tropicales a las costas del archipiélago. "Ya tenemos muchas especies invasoras que vienen en los barcos comerciales y si encuentran aquí un hábitat favorable, se desarrollan y pueden sustituir a las autóctonas", resalta.
Las previsiones climáticas advierten de que este calentamiento constante de los océanos generarán en el ecosistema una pérdida de biodiversidad y con ella una disminución de las capturas de peces y, por tanto, problemas para la seguridad alimentaria. También impactará en la distribución de las precipitaciones y en la intensidad de las tormentas.
Pese a que este calentamiento de los océanos está latente en todo el planeta, mares como el Mediterráneo, el Báltico o el Mar Negro padecen aún más el aumento de la temperatura oceánica. Mientras que en áreas como el Océano Ártico el calentamiento se produce con más velocidad. Junto al calentamiento del oceáno también se registran más olas de calor marinas, que se han duplicado en desde 1982.
¿Qué pasará con los movimientos migratorios?
La Organización Internacional para las Migraciones, dependiente de Naciones Unidas, señala en un estudio sobre el Cambio Climático y la Movilidad Humana del año 2023 que pese a las previsiones alarmistas que alertan de movimientos migratorios masivos hacia Europa por motivos climáticos, la mayor parte de estos desplazamientos ya se producen dentro de los propios países.
También señala que el clima es un factor más dentro de la complejidad de motivos que empujan a una persona a migrar y que los efectos del cambio climático en las regiones más empobrecidas pueden reducir aún más las posibilidades de prosperar de las poblaciones locales, convirtiéndolas en "poblaciones atrapadas".
Entre 2013 y 2022, la mayor parte de desplazamientos relacionados con la meteorología se registraron por tormentas e inundaciones en el continente asiático. Alrededor de 17,8 millones de desplazamientos anuales. Tras Asia Oriental y el Pacífico, se encuentra el sur de Asia, y después se suma África subsahariana, con 2,5 millones de desplazamientos anuales registrados a causa de inundaciones, tormentas y sequías.
El citado estudio señala que la mayor parte de las solicitudes de solicitantes de asilo en la Unión Europea huyen de la violencia y de factores económicos, mientras indica un aumento paulatino de solicitudes por motivos climáticos.
Ante esta realidad, la doctorada en Física Aplicada María Dolores Pérez señala que para enfrentar el calentamiento de los océanos, además de medidas de adaptación, es necesario reducir "de manera muy considerable" las emisiones de dióxido de carbono.
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