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Efemérides

La Escuela de Pesca de Arrecife: el centro que quiso enseñar a Lanzarote a vivir del mar

Desde sus primeras aulas en la calle Juan de Quesada hasta el edificio de Puerto Naos, la institución convirtió la formación marítima en una vía de preparación profesional y acompañó la transformación de una isla estrechamente vinculada a la pesca.

Escuela de Pesca de Lanzarote
Escuela de Pesca de Lanzarote

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Una escuela nacida de la vocación marinera de Lanzarote 

Durante generaciones, el mar fue para Lanzarote mucho más que un horizonte. Proporcionó alimento, trabajo y rutas de intercambio; sostuvo a familias de pescadores y alimentó una actividad económica que alcanzaba también a los talleres, los almacenes, las industrias de salazón y secado y los negocios relacionados con el puerto. En ese contexto, la formación especializada terminó convirtiéndose en una necesidad: no bastaba con conocer el mar por experiencia; también hacía falta aprender a navegar, interpretar las condiciones de la costa y asumir responsabilidades técnicas a bordo. 

La Escuela de Pesca de Arrecife nació vinculada a esa realidad. Su historia no se explica únicamente por la creación de un centro docente, sino por la necesidad de preparar profesionales capaces de trabajar en una actividad esencial para la economía insular. La institución abrió una vía de formación reglada para jóvenes que, hasta entonces, podían depender principalmente del aprendizaje práctico y de los conocimientos transmitidos dentro de las propias familias marineras. 

 

La calle Juan de Quesada, primera sede 

La cronología publicada por Memoria Digital de Lanzarote sitúa el 17 de octubre de 1942 la inauguración de la escuela en el número 17 de la calle Juan de Quesada, en Arrecife. La referencia remite al volumen El Puerto del Arrecife, de Antonio J. Montelongo Franquiz y Marcial A. Falero Lemes, que cita documentación del Archivo de El Museo Canario. Según esa reconstrucción, el centro se trasladaría posteriormente a la zona de Puerto Naos. 

Conviene distinguir esa inauguración de los antecedentes administrativos de la institución. La Ley canaria 8/1999, al reconstruir la evolución de la formación marítimo-pesquera, señala que el centro tuvo su origen en 1939 y que la actividad académica comenzó en 1943. Las fechas no describen necesariamente el mismo hito: una alude a la creación administrativa, otra a la inauguración que recoge la cronología histórica y otra al comienzo de las clases. La documentación consultada permite plantear esa distinción, aunque la consulta del expediente original sería la vía más segura para cerrar definitivamente la secuencia. 

La primera sede era una casa de dimensiones modestas, muy lejos de la imagen que hoy se asocia a un centro especializado. Su ubicación en el tejido urbano de Arrecife lo situaba cerca de la vida cotidiana de una capital que crecía al ritmo del puerto y de las actividades que dependían de él. La escuela empezaba a dotar de estructura académica a conocimientos que hasta entonces habían circulado, sobre todo, mediante la experiencia directa. 

 

Una economía que iba mucho más allá de los barcos 

La importancia de la formación pesquera se entiende mejor al observar el entorno económico de aquellos años. La pesca no terminaba cuando las embarcaciones regresaban a tierra. El producto debía conservarse, prepararse y distribuirse, y en torno a esa cadena se desarrollaron instalaciones de salazón, secaderos y pequeñas industrias que conectaban el trabajo de los barcos con mercados situados fuera de la isla. 

Los registros históricos de Lanzarote documentan, entre otros ejemplos, la actividad de la fábrica de salazón de Las Nieves, adquirida por Agustín Morales en 1930, y las instalaciones de secado impulsadas en el Islote del Francés a partir de 1938 por el empresario Rodolfo Alonso Lamberti. En 1947 aparecería también la industria de salazón de sardinas vinculada a R.A.L.S.A. Estas referencias no significan que la escuela originara por sí sola la modernización del sector, pero sí ayudan a comprender por qué una formación técnica especializada podía resultar estratégica para una economía con una relación tan directa con el mar. 

El centro se integró así en una transformación más amplia: la de una actividad tradicional que necesitaba conocimientos profesionales, titulaciones y una preparación capaz de responder a embarcaciones, técnicas y exigencias cada vez más complejas. Su historia pertenece, por tanto, tanto a la educación como a la economía marítima de Lanzarote. 

 

Los primeros resultados: patrones de altura y gran altura 

Una noticia publicada por el semanario Antena el 6 de noviembre de 1956 ofrece una referencia concreta sobre los resultados de la escuela. Al informar de la proyectada construcción de un nuevo edificio de tres plantas, señalaba que hasta entonces 90 alumnos habían obtenido el título de patrón de pesca de altura y otros 87 el de patrón de pesca de gran altura. La información permite dimensionar la actividad formativa del centro durante sus primeros años, aunque las cifras deben atribuirse expresamente a aquella noticia y no presentarse como un recuento independiente verificado. 

Detrás de esos títulos había una posibilidad profesional relevante. La preparación para la pesca de altura y gran altura exigía conocimientos de navegación y de las condiciones del trabajo en el mar que iban más allá de la experiencia local. La escuela ofrecía una vía para convertir esa preparación en una cualificación reconocida, con la que los alumnos podían aspirar a asumir mayores responsabilidades profesionales. 

Los datos publicados en 1956 también muestran que el centro había superado la escala de una iniciativa pequeña. La previsión de construir unas instalaciones mayores respondía a una demanda formativa que necesitaba espacio, medios y una organización más estable.

 

De la antigua casa al edificio de Puerto Naos 

El paso decisivo en la historia material de la institución llegó con la construcción de una nueva sede en Puerto Naos. La documentación recopilada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sitúa en 1964 la constatación de la necesidad de levantar un edificio nuevo y en 1965 la adquisición de un solar de unos 5.000 metros cuadrados en el muelle pesquero. Ese mismo año, el Boletín Oficial del Estado publicó la adjudicación de las obras de la Escuela Oficial de Formación Profesional Náutico-Pesquera de Lanzarote por un presupuesto de 2.834.802,16 pesetas. 

El nuevo edificio quedó terminado en 1968. La prensa y las reseñas posteriores atribuyen el proyecto arquitectónico a Laorga y Zanón, y sitúan su apertura el 1 de octubre de ese año. La diferencia entre la primera sede y las instalaciones de Puerto Naos reflejaba un cambio de escala: la escuela ya no era solo una casa adaptada a la enseñanza, sino un equipamiento concebido para una formación técnica que requería dependencias específicas y mejores condiciones de trabajo. 

Puerto Naos no era una ubicación casual. El centro quedaba integrado en el entorno portuario donde se desarrollaba buena parte de la actividad a la que preparaba a sus estudiantes. La relación entre aula, puerto y mar formaba parte de su propia identidad: el aprendizaje no podía separarse de la realidad profesional a la que debía servir. 

 

De escuela especializada a instituto marítimo-pesquero 

La denominación y la organización de la institución fueron cambiando con las reformas de la formación profesional. La Ley 144/1961 reorganizó las enseñanzas náutico-pesqueras y dio paso a la denominación de Escuela de Formación Profesional Náutico-Pesquera. Más adelante, las reformas educativas y la regulación de la formación profesional condujeron a una nueva etapa. El Real Decreto 1887/1976 clasificó los centros correspondientes como institutos politécnicos nacionales marítimo-pesqueros, denominación que en el caso de Lanzarote quedó vinculada al Instituto Politécnico Nacional Marítimo-Pesquero de Canarias. 

Esos cambios administrativos no deben confundirse con la desaparición de la institución. Al contrario, muestran su adaptación a un sistema educativo que fue incorporando nuevas titulaciones y estructuras. La escuela pasó de una oferta centrada en las necesidades clásicas de la navegación y la pesca a formar parte de una red de formación profesional marítima más amplia. 

La continuidad puede apreciarse en la oferta actual del Instituto de Formación Profesional Marítimo-Pesquera de Arrecife. El catálogo oficial del Gobierno de Canarias incluye ciclos relacionados con los cultivos acuícolas, el mantenimiento y control de maquinaria de buques y embarcaciones, la navegación y pesca de litoral y las operaciones subacuáticas e hiperbáricas. Son especialidades distintas de las que marcaron los primeros años, pero conservan el vínculo esencial entre la formación técnica y el medio marino.

 

Una institución que también cuenta la historia de Arrecife 

La trayectoria de la Escuela de Pesca permite leer una parte de la transformación de Arrecife. La capital fue durante mucho tiempo una ciudad portuaria cuyo pulso dependía de las embarcaciones, la actividad comercial y las industrias ligadas al mar. La creación de un centro de formación especializado respondía a esa identidad y, al mismo tiempo, contribuía a modificarla: preparaba profesionales con títulos reconocidos y ampliaba las posibilidades de quienes querían hacer del trabajo marítimo una carrera. 

Su evolución también recuerda que la modernización de una economía no depende solo de infraestructuras, barcos o instalaciones productivas. Requiere conocimientos, docentes, medios de aprendizaje y oportunidades para que las nuevas generaciones puedan incorporarse a profesiones que cambian con el tiempo. En ese sentido, la escuela fue una pieza educativa de una transformación que tuvo muchas otras dimensiones. 

Hoy, cuando la actividad marítima incorpora nuevas exigencias técnicas, ambientales y de seguridad, el recorrido del centro permite observar una continuidad entre pasado y presente. Han cambiado los nombres oficiales, los planes de estudio y las especialidades, pero permanece la necesidad de formar a quienes trabajan en el mar. La antigua escuela de Arrecife es, por ello, algo más que un capítulo de la historia educativa: forma parte de la memoria profesional de Lanzarote y de la relación que la isla ha mantenido con su principal horizonte. 

 

Fuentes documentales 

• Memoria Digital de Lanzarote. Cronología de la inauguración de la Escuela de Pesca en la calle Juan de Quesada, 17 de octubre de 1942. Referencia bibliográfica: Montelongo Franquiz, Antonio J. y Falero Lemes, Marcial A., El Puerto del Arrecife, Cabildo de Lanzarote y Ayuntamiento de Arrecife, 2000, p. 385. 

• Boletín Oficial del Estado. Ley 8/1999, de 27 de abril, sobre los institutos de formación profesional marítimo-pesquera de Canarias, BOE-A-1999-12226. 

• Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Documento sobre la formación marítimo-pesquera y la evolución del Instituto Politécnico de Formación Profesional Marítimo-Pesquero de Canarias. 

• Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 1887/1976, de 26 de julio, sobre clasificación de institutos politécnicos nacionales marítimo-pesqueros, BOE-A-1976-15331. 

• Memoria Digital de Lanzarote. Registro hemerográfico de la noticia publicada en el semanario Antena, n.º 182, 6 de noviembre de 1956, p. 2, sobre el proyecto del nuevo edificio y los títulos expedidos. 

• Boletín Oficial del Estado, 13 de noviembre de 1965. Adjudicación de las obras de la Escuela Oficial de Formación Profesional Náutico-Pesquera de Lanzarote. 

• Gobierno de Canarias. Ficha oficial del Instituto de Formación Profesional Marítimo-Pesquera de Arrecife, código de centro 35000240. 

• Montelongo Franquiz, Antonio J. y Falero Lemes, Marcial A. «La pesca en Lanzarote: una actividad económica primordial», IX Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote, vol. II, 2000. 

Nota de verificación: Las fuentes consultadas distinguen entre el origen administrativo del centro (1939), el comienzo de la actividad académica (1943) y la inauguración recogida por la cronología histórica (17 de octubre de 1942). La cifra de titulados de 1956 se atribuye a la noticia de Antena. Para cerrar definitivamente la secuencia de fechas y la denominación empleada en cada etapa, sería conveniente consultar el expediente original citado en la bibliografía.

 

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