La dependencia de los combustibles fósiles es uno de los hándicaps que impiden alcanzar la descarbonización del planeta y combatir por tanto el cambio climático. Para acabar con la dependencia del fuel, las energías renovables (eólica terrestre, eólica marina y fotovoltaica) se tornan como una herramienta fundamental. Sin embargo, su instalación en territorios tan sensibles como Lanzarote da lugar a un intenso debate: alcanzar el equilibrio entre preservar su paisaje y medioambiente, al tiempo en que se logra la independencia energética.
En este intenso debate, Lanzarote mantiene varios frentes abiertos. Entre ellos, la isla contempla la construcción de dos parques eólicos marinos frente a su costa este. Un exhaustivo estudio encargado por la Fundación César Manrique al Grupo de Bioeconomía y Recursos Naturales de la Universidad de Santiago de Compostela y presentado este pasado jueves revela que, de momento, hay dos iniciativas de parques eólicos marinos sobre la mesa de las 23 previstas en Canarias. Una de ellas, promovida por la multinacional Ocean Winds (compuesta por dos gigantes energéticos europeos), y la otra por Capital Energy, una empresa energética con sede en Madrid.
Estos proyectos, con un altura aproximada de 260 metros por cada molino supondrían instalar frente a las costas de Las Caletas aerogeneradores que representan un 79% de la altura de la Torre Eiffel, solo 70 metros más bajos que uno de los edificios más famosos del mundo.
Dos parques eólicos marinos con ocho aerogeneradores
El parque eólico promovido por Ocean Winds recibe el nombre de Lanzarote Este. Este proyecto, previsto en Las Caletas (Teguise) estaría compuesto por cuatro aerogeneradores de 12,5 megavatios con plataformas flotantes semisumergibles. La instalación sobresaldría, al menos, 247 metros sobre el nivel del mar y constaría de un cable submarino de 66 kilovatios, a una distancia de entre 1,7 y 1,85 kilómetros de la costa.
Mientras tanto, el proyecto de Capital Energy, llamado Timanfaya, estaría cerca del parque eólico anterior, y estaría compuesto por otros cuatro aerogeneradores, con una altura aproximada de 260 metros de altura, dependiendo de las turbinas contempladas. En este caso se localizaría a dos kilómetros de la costa.
La suma de ambos proyectos no solo afectaría visualmente a Las Caletas, sino que también perjudicará a los núcleos costeros de Costa Teguise, Arrecife y Playa Honda.
A diferencia de la eólica terrestre y la energía fotovoltaica, que ya ha levantado ampollas en Lanzarote por destinar un 3,75% del territorio de la isla a la instalación de renovables y cuya competencia es autonómica, la instalación de eólica marina depende directamente del Gobierno de España.
Hasta la fecha se han registrado ante el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico estos dos proyectos para Lanzarote, con capacidad de 50 megavatios por cada parque eólico marino, basándose en las zonas de alto potencial para la energía marina (ZAPER) de los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM) aprobados en 2023.
Una relación entre distancia y altura "inédita" en Europa
La investigación advierte de que la corta distancia entre los parques eólicos marinos y la línea costera de Lanzarote "no tiene precedente en ninguna otra demarcación marina española" y que no existe en la isla "ninguna estructura artificial" que se asemeje a estas dimensiones.
El estudio indica que la distancia mínima con la línea de costa de la zona clasificada como "alto potencial" es de entre 1,7 y 1,85 kilómetros, convirtiéndose en "la más reducida de todas las demarcaciones marinas españolas". Es decir, no hay ningún proyecto de eólica marina en España que esté tan cerca de la línea de costa como los previstos en Lanzarote.
Además, la combinación de esta gran altura con su corta distancia hacia el litoral es "inédita" en el contexto de ordenación marítimo español y europeo.
Así los investigadores resaltan que estos proyectos supondrían "una alternación de elevada intensidad" sobre el paisaje de Lanzarote, un territorio declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco y directamente vinculado al legado de César Manrique.
Hasta la fecha, la investigación encargada por la Fundación César Manrique expone que entre las propuestas del PTCan, dependiente del Gobierno canario, y las POEM, promovidas por el MITECO en 2023, no coinciden las zonas potenciales para instalar parques eólicos marinos. En el Ministerio, se contempla el litoral entre Haría y Arrecife, mientras que en el Gobierno de Canarias se proyectan también en el oeste de la isla.
En total, la zona de alto potencial para la energía eólica marina en Lanzarote abarca 97,39 kilómetros cuadrados. Esta compleja investigación expone que la planificación estatal "admite" entre Haría y Arrecife la instalación de molinos de viento sobre el mar, pero que "no autoriza sin más".
Al mismo tiempo, advierten de que en estos dos proyectos no se han cumplido hasta la fecha los requisitos derivados del Convenio Europeo de Paisaje, que contemplan una evaluación de impacto perceptiva, participación pública y examen de proporcionalidad entre los objetivos energéticos y la alteración del paisaje.

Afección a la flota pesquera
A pesar de que la iniciativa española contemplaba espacios donde no pueden proyectarse los parques eólicos marinos, "no hay una mención explícita" a la actividad pesquera ni a otras actividades.
Así, los investigadores advierten de que la instalación de la eólica marina es "el último eslabón de una cadena de decisiones que van ignorando sistemáticamente a los sectores primarios de Lanzarote".
Lanzarote y La Graciosa cuentan con una flota de 114 buques, que entre el 70% y el 80% están dedicados a la pesca artesanal selectiva. En la actualidad, la flota pesquera canaria se encuentra en un contexto de caída (un 7,4% desde 2014) y una pérdida "estructural" de buques.
Siempre según los datos recabados por esta investigación, la instalación de energía eólica marina supondría "una nueva restricción" en un sector que está en caída y generaría un efecto "acumulativo" sobre la Reserva Marina Pesquera de La Graciosa, que ya se encuentra al borde de su capacidad máxima. En este espacio protegido operan 48 embarcaciones, con una capacidad máxima de 50 barcos.
Frente a ello, la investigación indica que la creación de empleo vinculada a la eólica marina puede verse limitada por la falta de datos fiables, la especialización requerida y la "inexistencia" de centros industriales eólicos en las islas.
Este estudio no ahonda sobre el impacto ambiental terrestre y marino de las energías eólicas, pero advierte de la importancia de realizar un "analisis detallado de impacto ambiental". Además, expone que el Parlamento Europeo aprobó el pasado mayo defender el sector pesquero frente a la promoción eólica y la necesidad de realizar estudios que profundicen en el impacto generado sobre el fondo marino.
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