Dónde comer en Lanzarote: rincones con encanto

La isla apuesta por la gastronomía como uno de sus atractivos, y puede presumir de grandes restaurantes dentro y también fuera de las principales localidades turísticas

LVL

El pueblo El Golfo. Foto de José Luis Carrasco.
El pueblo El Golfo. Foto de José Luis Carrasco.

La gastronomía se ha convertido en una de las grandes apuestas en Lanzarote, y el abanico donde elegir es cada vez más amplio. Tanto Arrecife como las principales localidades turísticas, como Costa Teguise, Playa Blanca o Puerto del Carmen, ofrecen propuestas para los paladares más exigentes.

Junto a restaurantes de comida internacional, en todas estas zonas encontramos también establecimientos destinados a la cocina local, algunos manteniéndose fieles a la tradición y otros combinándola con las nuevas vanguardias culinarias.

Pero si tienes varios días para disfrutar de la isla, puedes adentrarte además en otros rincones que vale la pena conocer, y que también pueden presumir de su gastronomía.

De nuevo, el abanico es amplio. Muchos pueblos del interior esconden restaurantes del más alto nivel, pero en esta ocasión te proponemos tres pueblos de costa donde disfrutar de la mejor comida con vistas al mar.

 

Famara

Es uno de los pueblos más emblemáticos de la isla y lugar de veraneo para los propios lanzaroteños, además de santuario para los surfistas, por ser una de las principales zonas para coger olas. 

En Famara no encontrarás hoteles, pero sí una de las mejores playas de Lanzarote, además de una variada oferta de restaurantes. Visitarlos es entrar en la verdadera esencia de la isla.

La localidad ofrece opciones para todos los bolsillos. Algunos de los restaurantes se ubican junto al mar, con espectaculares vistas al risco de Famara y a La Graciosa; pero también puedes comer disfrutando del encanto de la zona interior del pueblo; o acercarte hasta la zona Los Noruegos, ubicada al otro lado de la playa principal. Allí, la altura un poco más elevada también deja una espectacular panorámica de la zona.

La playa de Famara al atardecer. Foto: Yaiza García
La playa de Famara al atardecer. Foto: Yaiza García
 
Arrieta

Aunque no está en las habituales rutas turísticas, vale la pena hacer una parada en este pequeño y pintoresco pueblo, con casas levantadas al borde del mar. 

Algunas de esas construcciones albergan restaurantes de referencia en la isla, especialmente para degustar un buen pescado fresco. Y es que el pueblo sigue haciendo honor a su origen marinero, y presume de tener una de las mejores propuestas para disfrutar de los productos del mar.

En Arrieta encontrarás también la playa de La Garita, y junto a ella una oferta de chiringuitos de playa.

Hacia el otro lado del pueblo, en la salida hacia Punta Mujeres (que destaca por sus piscinas naturales), también continúa la oferta gastronómica de calidad. 

El pueblo de Arrieta. Foto de José Luis Carrasco.
El pueblo de Arrieta. Foto: José Luis Carrasco.
 
El Golfo

Solo el camino que conduce a este pueblo ya hace que valga la pena la visita. La zona es uno de los lugares más mágicos de Lanzarote, con los volcanes de Timanfaya como telón de fondo y el río de lava que llegó hasta el mar. Visitar la zona es imaginar ese instante en el que ambos se fundieron.

Además de todos los atractivos que tiene en los alrededores, El Golfo alberga una de las visitas obligadas de la isla: el Charco de Los Clicos. Pero antes o después de ese paseo, es más que recomendable detenerse en uno de los muchos restaurantes con los que cuenta este pueblo.

Terrazas situadas junto a la marea invitan a disfrutar de una buena mesa, y los productos y la cocina no defraudan.

El pueblo El Golfo. Foto: José Luis Carrasco.
El pueblo El Golfo. Foto: José Luis Carrasco.

 

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