17/ago./2019
Sigfrid Soria
10/05/19

Quo vadis Hispaniam?

Quo vadis Hispaniam?

¿Hacia dónde nos dirigimos?, ¿qué nos espera?, ¿sufriremos?

Escribo este artículo desde un pozo lúgubre, tratando de no hundirme en sus frías aguas estancadas y mirando hacia arriba, hacia el lejano y pequeñísimo agujero tras el que se ve luz. ¿Es luz o solo una ilusión óptica, mero mecanismo de defensa de supervivencia?

Tenemos una deuda pública de 1,18 billones de euros, que poniendo la cifra en números es 1.189.000.000.000€, lo que significa que cada español debemos casi 26.000€. Pero, además, tenemos un déficit público de casi el 3% del PIB, lo que implica que cada año nos faltan 35.000.000.000€ para terminar el año, que pasan directamente, ejercicio tras ejercicio, a aumentar la brutal deuda pública. Completa esta visión macroscópica, tan realista como kafkiana, a la economía española el dato de lo que pagamos por la deuda, es decir, por los intereses que nos exigen quienes nos prestan ese billón y pico, que son unos 107.000.000.000€; euros de cada PGE que evidentemente no disfrutamos pues sirven exclusivamente para pagar por vivir muy por encima de nuestras posibilidades.

También vivimos instalados en el rechazo absoluto al concepto recorte, o lo que es lo mismo, nadie está dispuesto a prescindir de las pensiones, de la sanidad, de la justicia, de la educación, de la dependencia, de la seguridad, de las autonomías, de acoger a cualquiera que venga, aunque venga dando palos y delinquiendo y, en definitiva, lo queremos absolutamente todo y de manera ilimitada.

Y en medio de este inviable e insostenible panorama, más allá de que se demuestre o no el pucherazo electoral del 28-A, los españoles han elegido pagar muchos más impuestos, ceder al Estado sus herencias, incrementar la deuda pública y, por tanto, la individual, redimensionar al alza el aparato del Estado como si no hubiera un mañana, ser presididos por un plagiador que no se baja del Falcon, que los socios del plagiador sean los comunistas antisistema financiados por la narcodictadura chavista y los prófugos de la justicia en busca y captura por rebelión.

Y ante esta visión desde el pozo en que me encuentro, y en el que se encuentran todos los españoles, yo me pregunto, ¿cuántos son capaces de ubicarse en la triste realidad? Porque a juzgar por los resultados electorales del 28-A y las previsiones del 26-M, la mayoría de la gente no tiene ni pajolera idea de dónde está y qué le espera. La ignorancia es muy atrevida, por un lado, pero evita el sufrimiento, por otro. Aunque dicho sufrimiento venga al final de golpe, inevitablemente.

 

Por Sigfrid Soria 

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