24/ago./2019
Sigfrid Soria
25/07/19

Pedro, Pablo, ¡que no cuela!

Pedro, Pablo, ¡que no cuela!

El plagiador del Falcon y el del chaletazo de Galapagar lo han hecho de cine. Una pantomima de categoría. Tienen absolutamente cerrado el pacto de gobierno y la fecha en que lo escenificarán, que seguramente será la semana del 16 al 22 de septiembre. Tienen repartidos los ministerios y previsto hasta el enfoque mediático del que tirarán, al igual que tenían preparado todo lo que hoy han dicho los portavoces del PSOE y de Unidas Podemos en cuanto a la segunda investidura fallida. Y todo esto, ¿por qué?

Los votos de los separatistas tenían un determinado coste en julio, coste traducido en altísimas contrapartidas tanto conocidas por el gran público, como ocultas. La opinión pública, así como los medios de comunicación y redes sociales, mostraban un cierto nivel de rechazo al pacto de socialistas con comunistas y separatistas, cuestión muy tenida en cuenta por el Guapo y el Coletas, así como por sus equipos negociadores. Además, los afiliados de ambas fuerzas políticas no veían bien el acuerdo, unos por entender que se cedía demasiado y otros porque no llegaban a tener lo merecido. Este clima poco propicio requería un revulsivo, a modo de choque, que produjera un cambio de visión que aumentara la aceptación del objetivo de llegar al poder. El choque ya se ha producido y escenificado.

Los tipos han logrado que la gente esté indignada ante un concepto que repiten cual mantra: bloqueo. El célebre bloqueo, es lo más repetido en todos los ámbitos, pesa cual losa y pesa tanto, que hasta no socialistas y no comunistas se lamentan de lo mal que está la España bloqueada, como si con el gobierno que no ha podido ser hoy, es decir, sin bloqueo, estuviéramos mejor. ¿Se va dando cuenta el lector de lo hábiles que están siendo el de La Moncloa y el de Vallecas, perdón, el de Galapagar?

A lo largo de los próximos días y semanas la cosa va a ir derivando al deseo sociológico de un acuerdo entre quienes no han sido capaces de acordar, con la vaselina de la tolerancia democrática y de cuán evolucionados serían si se abrazaran. La progresía va a clamar porque se den el sí quiero. Las exigencias de unos y otros van a serlo menos, las imposiciones de los separatistas también van a disminuir porque mueren por evitar generales anticipadas y, encima, venderán que ahorran a los españoles 140 millones de euros al evitar nuevos comicios.

En definitiva, una manipulación de proporciones épicas. Los líderes del PSOE y de Unidas Podemos tienen claro desde el minuto cero que van a pactar antes del 23 de septiembre y que no van a propiciar la disolución de las Cortes. Pedro no va poner en riesgo seguir utilizando el Falcon y Pablo no va a enfrentarse a la posibilidad de que su fuerza política se diluya, pudiendo tocar poder en esta legislatura, poder que ya está más que definido.

Antes de concluir, planteo lo que ya he planteado últimamente en otras entregas. No estamos solo ante la doble posibilidad de un gobierno socialista-chavista-separatistas o generales. Además de esas dos posibilidades existe la de que los constitucionalistas invistan a Pedro Sánchez pactando con él y con su partido unos mínimos que, sin lugar a dudas, salvarían a España de la debacle. Hay 59 días para conseguirlo. Espero que este artículo de opinión haya dejado en evidencia la estrategia de unos manipuladores que intentan aplicar unas políticas que España no soportará, y que cada cual obre en consecuencia.

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