Por una Lanzarote más literaria

Fabio Carreiro Lago
24 de abril de 2022 (11:41 CET)
Actualizado el 24 de abril de 2022 (11:52 CET)

Tras la celebración del día del libro con la organización de diversas ferias y actos de corte más o menos literario en los pueblos, no así en Arrecife, podríamos hablar, por una vez, de libros, de literatura y de Lanzarote.

Lanzarote tiene una notable tradición literaria, sobre todo desde el siglo XX. La literatura ha sido esencial en la construcción del imaginario de isla que tenemos. ¿Es posible ver con los mismos ojos Lanzarote después de leer las obras de Agustín Espinosa, Rafael Arozarena o Félix Hormiga? ¿Tras conocer los cuentos y novelas de Ángel Guerra, Leandro Perdomo o Pepe Betancort? ¿Después de leer los poemas de Manuel Padorno, Ángel Fernández Beneytez o Iván Cabrera Cartaya? ¿Sería la misma isla si no hubieran encontrado aquí sus refugios Ignacio Aldecoa o José Saramago?

Sin embargo, la literatura en Lanzarote apenas ha sido atendida desde la política y los medios de comunicación en los últimos años, como si fuera la hermana pobre de la cultura, con su evidente reflejo presupuestario, de atención informativa o, por poner un ejemplo más visual, de asistencia de políticos a eventos de corte literario.

Las pintorescas y recientes imágenes de la consejera de Educación del Cabildo en una nave entre cajas de libros “en un estado de conservación deficiente, sin inventariar ni catalogar” deberían hacernos reflexionar sobre el problema no solo de gestión de los fondos del Servicio de Publicaciones del Cabildo, si no concienciarnos de la importancia de este como servicio público, de la necesidad de dotarlo de adecuado personal y recursos para que pueda llevar a cabo sus importantes funciones con eficacia.

Durante años dirigió el servicio de publicaciones el decano de los escritores de nuestra isla, Félix Hormiga, y no cabe duda de que merece un reconocimiento no solo por su trayectoria literaria, sino por la labor titánica de editar cientos de libros y publicaciones de indudable interés y calidad, aunque parece, vistos los resultados, que no contó con demasiado apoyo institucional, por no decir desinterés por tan importante labor.

Pero más allá de esta última y preocupante cuestión, durante los últimos años en Lanzarote, se han organizado bastantes actos literarios, aunque desiguales en cuanto a su éxito, difusión y calidad, lo que se reflejaría en eventos como el Festival de Poesía de Lanzarote de 2019. Para señalar que no es cuestión de ideologías, creo que sería necesario felicitar a las concejalas de Cultura de Tías y de Bibliotecas de Teguise por las actividades llevadas a cabo en sus municipios vinculadas a la literatura: Jueves literarios, Maratón de lecturas, recuperación de concursos literarios en Teguise; Espiral Poética, Festival Equinoccio, I Festival de las Letras Canarias en Tegoyo… en Tías.

Fenómenos como la creación de la asociación “Isla literaria” reuniendo a editores y libreros fundamentalmente, supusieron pequeñas esperanzas de cambio en este sentido con fiascos tan sonados como la no celebración de la Feria del Libro de Arrecife en sus últimas ediciones. Lo más reciente que se ha hecho en Arrecife son algunas actividades vinculadas a Cultura del Cabildo en colaboración con la Fundación Saramago (Conferencia de Irene Vallejo en el Cine Atlántida) o con el esfuerzo y empeño personal de nuestros destacados escritores y gestores culturales Lana Corujo (Festival Verbena) o Carlos Battaglini (Literatura al revés).

Sigue fallando la difusión, la implicación e interés de los medios de comunicación y la financiación de eventos y publicaciones literarias por parte de la mayoría de las administraciones.

Es necesaria una colaboración entre las distintas instituciones para aprovechar mejor los recursos y ofrecer una programación y un servicio más interesante y completo para los ciudadanos en materia de literatura. Hay que ofrecer un apoyo decidido a los editores y libreros, y sobre todo a los escritores y los lectores. Dotar de adecuado personal los departamentos de Cultura de Cabildo y ayuntamientos. En este sentido debo insistir en la necesidad de un Servicio de Publicaciones del Cabildo que funcione adecuadamente con recursos y personal suficientes que no debe ser privatizado.

Las cosas no pueden ser solo cuestión de la especial sensibilidad de nuestros representantes o de esfuerzos y sacrificios personales por una noble causa, la literatura.

Nuestros políticos, los medios de comunicación deben comprender la importancia de la literatura en nuestra sociedad y darle, en consecuencia, su lugar para crear una sociedad mejor. La literatura, entre otros fines, contribuye a formar nuestra personalidad, nuestro pensamiento crítico, conocer otros mundos o incluso ambientes imaginarios y es uno de los mejores refugios contra las permanentes dificultades de la existencia, de este tiempo difícil que nos ha tocado vivir.

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