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Hay profesiones que se entienden mejor cuando se mira más allá del uniforme. La de policía es una de ellas. 

Cada 2 de octubre, con motivo del Día de los Ángeles Custodios, tenemos la oportunidad de detenernos y reconocer públicamente a quienes forman parte de la Policía Nacional. Pero, sobre todo, tenemos la oportunidad de recordar el valor de una palabra que define buena parte de su trabajo: servicio. 

Servicio significa estar cuando se necesita. Significa acudir ante una emergencia, escuchar a una víctima, investigar un delito, proteger a una persona vulnerable o intervenir en una situación que puede cambiar en cuestión de segundos. 

Muchas de esas actuaciones nunca llegan a los medios de comunicación. Son horas de trabajo, de vigilancia, de investigación y de atención a la ciudadanía que forman parte de una realidad cotidiana que no siempre vemos. Y precisamente por eso merece ser reconocida. 

En Canarias conocemos bien la importancia de contar con unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado preparadas y próximas. Vivimos en un territorio con unas características singulares, marcado por la insularidad, por una importante actividad turística y por una sociedad diversa y dinámica. Cada isla tiene su propia realidad y sus propias necesidades. 

En Lanzarote, esa realidad se percibe especialmente. Somos una isla abierta al mundo, que recibe cada año a miles de visitantes y que necesita mantener un equilibrio entre actividad, convivencia y seguridad. 

La Policía Nacional forma parte de ese equilibrio. 

Su trabajo no consiste únicamente en reaccionar cuando se produce un delito. Una parte fundamental de su labor está precisamente en prevenir, anticiparse, investigar y generar confianza. Y esa confianza no se construye solamente con recursos o con medios materiales. Se construye también con presencia, cercanía y profesionalidad. 

Por eso creo que hablar de seguridad es también hablar de personas. 

Detrás de cada denuncia hay una persona que necesita ser escuchada. Detrás de cada investigación hay víctimas que esperan una respuesta. Detrás de cada intervención hay profesionales que deben actuar con responsabilidad, serenidad y respeto. 

Y detrás de cada agente hay también una familia que comparte, de una manera u otra, las exigencias de una profesión que no entiende de horarios.

Una seguridad que construimos entre todos 

La seguridad tampoco puede entenderse como una tarea exclusiva de quienes llevan uniforme. 

Las administraciones tenemos la responsabilidad de proporcionar recursos, mejorar la coordinación y facilitar que los profesionales puedan desarrollar su trabajo en las mejores condiciones. Pero la ciudadanía también desempeña un papel esencial. 

La colaboración ciudadana, una denuncia, comunicar una situación de riesgo o simplemente confiar en los canales establecidos puede ser determinante para prevenir un delito o contribuir a su esclarecimiento. 

Por eso, cuando hablamos de una sociedad segura, hablamos también de una sociedad comprometida. 

En Canarias tenemos, además, un reto permanente: seguir construyendo una seguridad cercana, eficaz y adaptada a nuestra realidad. Una seguridad que proteja tanto a quienes vivimos aquí como a quienes nos visitan. 

Y para conseguirlo necesitamos coordinación entre las distintas administraciones y entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Policía Nacional, Guardia Civil, policías locales, servicios de emergencia y el conjunto de las instituciones públicas forman parte de una misma tarea: proteger a las personas y garantizar sus derechos. 

Como Director Insular de la Administración General del Estado en Lanzarote, tengo la oportunidad de conocer de cerca una parte de ese trabajo y de compartir reuniones, análisis y momentos con los profesionales que cada día están al frente de esa responsabilidad. 

Y si algo puedo destacar es que detrás de los datos, de las estadísticas y de los dispositivos de seguridad hay algo mucho más importante: personas que han elegido dedicar su profesión al servicio de los demás. 

Por eso, este 2 de octubre quiero trasladar mi reconocimiento a todos los hombres y mujeres de la Policía Nacional. A quienes trabajan en Canarias y a quienes lo hacen en cualquier punto de España. 

Un reconocimiento que quiero hacer extensivo también a sus familias, por comprender y acompañar las exigencias de una profesión que, en muchas ocasiones, obliga a anteponer el servicio a la comodidad personal. 

Celebrar el Día de los Ángeles Custodios es celebrar a la Policía Nacional, pero también es reconocer una manera de entender el servicio público. 

Y de responder cuando más se necesita. 

A todos los hombres y mujeres de la Policía Nacional, mi reconocimiento, mi respeto y mi agradecimiento.

Feliz Día de los Ángeles Custodios.

 

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