Lanzarote despide a una docente y parlamentaria comprometida con su tierra, cuya trayectoria invita a reconocer el valor del servicio público y la huella que dejan las personas en su comunidad.
Hay despedidas que dejan un silencio difícil de explicar. Esta es una de ellas. Su muerte nos recuerda la fragilidad de la vida y la tristeza de ver interrumpido el camino de una mujer joven que todavía tenía mucho por delante.
Hoy no quiero detenerme únicamente en la parlamentaria que representó a Lanzarote en la Cámara autonómica ni en la concejala que formó parte de la Corporación municipal de Arrecife. Quiero mirar más allá de esas responsabilidades y reconocer a la persona que dedicó parte de su vida a trabajar por su tierra.
Gracias, conejera.
Gracias por representar a tu gente y por asumir el servicio público como una forma de contribuir al bienestar colectivo. Tu trayectoria pone de relieve la importancia de implicarse en la vida de una comunidad y trabajar para que sus necesidades e inquietudes encuentren respuesta.
Tu vocación docente constituye otra dimensión de ese recorrido. Enseñar significa acompañar, despertar inquietudes y ayudar a formar a las generaciones que construirán el futuro. Una tarea que, al igual que la participación pública, encuentra su sentido en la posibilidad de contribuir a una sociedad mejor.
Licenciada en Biología por la Universidad de Granada, con un máster en Desarrollo Regional y formación especializada en Liderazgo Político por la Universidad de La Laguna, compaginaste tu labor como profesora de Educación Secundaria y Formación Profesional con tu participación en la vida pública.
Tu trayectoria institucional comenzó en el Ayuntamiento de Arrecife, donde ejerciste como concejala de Actividades y Responsabilidad Patrimonial entre noviembre de 2022 y junio de 2023. El 31 de julio de ese último año te incorporaste al Parlamento de Canarias como diputada por la circunscripción insular de Lanzarote, dentro del Grupo Parlamentario Nacionalista Canario.
Pero ninguna relación de títulos y responsabilidades puede abarcar por completo la dimensión humana de una persona. Los cargos cambian y las legislaturas terminan; lo que permanece es el valor de las experiencias compartidas y la aportación de quienes han participado en la vida de su comunidad.
Lanzarote, una isla que comparte el dolor.
Más allá de sus volcanes, sus pueblos y el mar que la rodea, Lanzarote es una comunidad de historias, afectos y experiencias compartidas. Por eso, esta pérdida trasciende el ámbito político y alcanza a la familia, las amistades, los compañeros de profesión y a quienes compartieron contigo inquietudes y proyectos.
En momentos como este, las diferencias ideológicas deben dejar espacio a la solidaridad y al respeto. No es necesario compartir todas las ideas de una persona para reconocer su dedicación ni coincidir con su trayectoria política para acompañar a quienes sufren su ausencia.
Las muestras de condolencia procedentes de distintos ámbitos recuerdan que, ante el dolor, la condición humana debe prevalecer sobre las discrepancias. Acompañar significa también respetar el silencio de quienes necesitan tiempo para afrontar una ausencia para la que no existen palabras suficientes.
La huella que permanece.
Vivimos pendientes de una actualidad que sustituye rápidamente unas noticias por otras. Sin embargo, hay acontecimientos que nos obligan a detenernos y a recordar que detrás de cada nombre existe una historia irrepetible.
Lo ocurrido invita a valorar el tiempo compartido, los afectos y la dedicación de quienes deciden trabajar por los demás. También nos recuerda que el reconocimiento debería acompañar a las personas mientras desarrollan sus proyectos y contribuyen a la sociedad, no llegar únicamente cuando ya no están.
Estas líneas no pretenden idealizar una trayectoria ni convertir el dolor en un argumento político. Quieren expresar respeto por una mujer que vinculó la enseñanza con el servicio público y trasladar un abrazo sincero a sus seres queridos y a todas las personas que hoy afrontan su ausencia.
Lanzarote continuará mirando al horizonte, entre sus pueblos, sus volcanes y ese mar que parece abrazarla por todas partes. La vida seguirá su curso, pero quienes te quisieron conservarán la memoria de lo vivido y de todo aquello que compartieron contigo.
Quizá la verdadera dimensión de una persona no se mida únicamente por el tiempo que permanece entre nosotros, sino por la huella que deja en quienes tuvieron la oportunidad de conocerla.
Descansa en paz.
Gracias por tu dedicación y por haber formado parte de la historia de esta isla. Gracias, conejera.
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