El Miura

Por Ricardo Flores Soy consciente, que no sé por dónde empezar a torear este miura. Entre otras cosas porque no sé torear, ni me gustan los toros, pero voy a intentarlo utilizando el símil taurino, para dar mi opinión, por supuesto respetable, pero ...

20 de marzo de 2012 (13:22 CET)
Por Ricardo Flores
Soy consciente, que no sé por dónde empezar a torear este miura. Entre otras cosas porque no sé torear, ni me gustan los toros, pero voy a intentarlo utilizando el símil taurino, para dar mi opinión, por supuesto respetable, pero ...

Soy consciente, que no sé por dónde empezar a torear este miura. Entre otras cosas porque no sé torear, ni me gustan los toros, pero voy a intentarlo utilizando el símil taurino, para dar mi opinión, por supuesto respetable, pero también discutible. ¡Faltaría más!

El PP salió por la puerta de chiqueros el 20-N, con toda la fuerza contenida después de 8 años de encierro en los corrales, levantando polvo y arena a su paso. Pisoteó las promesas, todas las promesas hechas, para conseguir su libertad y convertirse en el rey de la plaza.

Con su fuerza, en virtud de su tamaño, pisoteó los derechos de los trabajadores, de los enseñantes y enseñados, de los sanadores y sanados y subió los impuestos, para recaudar más y mejor. Todo previsible en virtud de la rabia acumulada en su encierro.

El señor Soria, como parte de este toro que en su calidad de ministro podríamos decir que forma parte de la testuz que dirige el resto de la bestia. Este señor, el señor Soria, que presume de nacimiento canario, ha demostrado que no lo es de corazón. Ha demostrado ante sus paisanos que es un fiel seguidor del amo que lo tiene bien cuidado.

Este señor, el señor Soria ha demostrado un desprecio hacia su pueblo que deja en pañales a traidores anteriores. Ha vendido a sus paisanos esgrimiendo algo tan indefinible y demagógico como "El interés nacional". Este señor, que se denomina canario, se ha llevado por delante, con la frustración de no haber podido ser presidente de esta Comunidad, la ilusión de sus paisanos que con mucho esfuerzo empezaban a mirar de frente al futuro.

Un futuro sustentado en la primera industria de las islas, que todos sabemos es el turismo. He comprobado por mí mismo que cuando existe en las cercanías de centros turísticos una refinería, carga por parte de barcos de hidrocarburos o plataformas de extracción de petróleo, el turismo huye hacia otras zonas donde no tenga que ir a la playa con tres bañadores por culpa del piche que se pega en todas partes.

Los habitantes del mar, que demuestran en muchas ocasiones más inteligencia que los humanos, escapan de lo que para ellos es una muerte segura, y con ellos se marcha también ese turismo ecológico y cultural amante de las profundidades.

Hoy Canarias está de luto por culpa de un traidor que ha herido de muerte al torero convertido en ilusión de un pueblo con el asta del capitalismo más feroz. El señor Soria será recordado por condenar a su pueblo a la miseria. La partida de su tierra en busca de salidas como futuro para sus familias y venderlo por cuatro monedas envueltas en frustraciones que para mayor inri, los beneficios no van a las arcas del estado, sino a las cuentas de las grandes empresas petroleras, y no me vale el argumento tan demagógico de que si no se lo lleva España, se lo lleva Marruecos.

El señor Carlos Espino lo explicó muy bien en una entrevista de una emisora local. Ninguna de las dos naciones se lo lleva, puesto que quien extrae el petróleo en ambas naciones es la misma empresa, y por tanto el beneficio solo tiene un dueño, Repsol. Entonces yo me pregunto como ciudadano que va sufrir las consecuencias: ¿dónde está la industria alternativa que supla las empresas y puestos de trabajo que van a desaparecer por culpa de intereses privados, que forzosamente van a sufrir las islas afectadas?

No, señor Soria, no. La verdad no tiene más que un camino, se utilice el símil que se quiera para decirla. Usted ha condenado a un pueblo a la miseria, y a unas costas a la muerte. Para mí que la mar es vida, y mi vida. Escribo este poema que define mi sentir:

Mis condolencias.

Dime mar mío,

quién te rompe el horizonte

con olas de carburante manchadas.

Reniego de tu futuro,

viendo como quiebran tu presente.

Solo unos pocos te sienten,

aún menos te aman.

Los más te utilizan,

como fuente de divisas.

Triste silueta que se adivina,

hierros por la mar acunados.

Malnacidos de intereses privados.

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