La restauración del antiguo escudo de la Diputación Provincial de Canarias es una buena noticia para el patrimonio, pero el relato institucional deja preguntas abiertas. El cuadro no fue descubierto en 2026: el Cabildo ya lo había estudiado en 2018, el Parlamento realizó catas en 2019 y un informe patrimonial apuntó que pudo ser repintado antes de quedar cubierto por un repostero. El inventario de la Cámara registra un “Repostero de la presidencia de la Sala” adquirido en 1987. La pregunta que sigue sin respuesta es quién decidió intervenir y ocultar el lienzo.
Una restauración que abre, más que cierra, la historia
Hay noticias que cuentan lo que ha sucedido. Y hay noticias que, además, construyen la manera en que debemos recordar lo sucedido.
La presentación por parte de la presidenta del Parlamento de Canarias, Astrid Pérez, del antiguo óleo que representa el escudo de la Diputación Provincial de Canarias pertenece a las dos categorías.
La primera parte es una magnífica noticia. Una pintura histórica ha sido recuperada. Después de más de cuatro décadas oculta, los restauradores han conseguido llegar hasta la obra original, retirando capas de pintura y trabajando con bisturí. El patrimonio gana y el Salón de Plenos recupera un elemento de su concepción artística histórica.
Hasta ahí, poco que discutir.
Pero la frase elegida por Astrid Pérez —“Llevaba más de 40 años oculto y hemos devuelto este óleo a los canarios”— merece una segunda lectura.
Porque una cosa es restaurar una obra y otra, bastante diferente, es contar correctamente la historia de cómo aquella obra llegó a desaparecer de la vista.
Y ahí empiezan las preguntas.
No fue un descubrimiento de 2026
La primera cuestión que conviene corregir es temporal. El cuadro no acaba de descubrirse.
El propio Parlamento ha explicado que un informe de 2018 de la Unidad Técnica de Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife ya había identificado la obra y había determinado que había sido tapada con un repostero durante los años ochenta, en la I Legislatura. En 2019, además, la Cámara contrató a Cúrcuma, S.L. para realizar “catas en paramento cubierto”, por 450 euros. La institución lo reconoció expresamente en 2024 al explicar que las pruebas de 2019 serían repetidas durante la primera fase de restauración.
La restauración culminada en 2026 es, por tanto, la culminación de un proceso iniciado años antes. La intervención es nueva; el conocimiento de la existencia del cuadro, no.
Decir esto no resta mérito a quienes han hecho posible la recuperación. Al contrario: permite explicar que detrás del resultado hay una cadena de actuaciones patrimoniales iniciada, al menos documentalmente, en 2018.
El dato que cambia la historia: pudo ser repintado antes de ocultarlo
La parte más delicada de la historia aparece en el informe patrimonial de 2019 del Cabildo, difundido posteriormente por Cadena SER. Los indicios técnicos hicieron suponer que el lienzo “no se retiró de su ubicación sino que fue repintada y, posteriormente, se le colocó encima el repostero”.
La diferencia es esencial.
Una cosa es cubrir una pintura con una tela. Otra es intervenir físicamente sobre la propia pintura antes de ocultarla.
Y la restauración actual aporta una evidencia material que hace especialmente relevante aquel informe: el equipo restaurador ha encontrado varias capas de pintura decorativa sobre la obra original y ha tenido que retirarlas mecánicamente, con bisturí, hasta recuperar la composición histórica.
La secuencia que debe investigarse ya no es simplemente cuadro–repostero–olvido. Hay indicios de una secuencia anterior: cuadro–intervención sobre la pintura–repostero–décadas de ocultación.
¿Quién decidió pintar encima del antiguo escudo? Esa es una de las preguntas esenciales que todavía no tiene respuesta documental.
Cuatro capas y una evidencia física
La restauración de 2026 no se ha limitado a retirar una tela. Los trabajos han encontrado hasta cuatro capas de pintura superpuestas a la obra histórica. EFE informó de que la intervención se realizó “a punta de bisturí” y que el equipo documentó pérdidas, desgastes y daños en la policromía y en el soporte.
Los estudios con infrarrojos, fluorescencia ultravioleta y microscopía digital permitieron observar incluso elementos del dibujo preparatorio original, incluida la cuadrícula empleada para trasladar el diseño al formato definitivo.
El trabajo ha permitido recuperar la lectura estética de la obra y reintegrar cromáticamente las pérdidas, diferenciando las partes restauradas del original.
Es una recuperación patrimonial de indudable interés. Pero precisamente porque ahora conocemos mejor el objeto material, adquiere todavía mayor importancia conocer el expediente histórico de las actuaciones que lo ocultaron.
El repostero de 1987: la pista documental más importante
El inventario histórico-artístico oficial del Parlamento contiene una referencia que difícilmente puede pasar inadvertida:
“Colgadura. Repostero de la presidencia de la Sala”. Autor: desconocido. Año de adquisición: 1987.
La coincidencia con la historia institucional es extraordinariamente significativa. El Parlamento sostiene que el lienzo fue cubierto durante la I Legislatura con un repostero. Y su inventario registra un repostero de Presidencia adquirido en 1987.
Pero la investigación obliga a mantener una cautela: todavía no hemos localizado el expediente administrativo de esa adquisición. El inventario demuestra que la pieza existía y que fue adquirida en 1987; no permite, por sí solo, demostrar que fuera la primera colgadura colocada delante del lienzo.
De hecho, el archivo fotográfico histórico del Parlamento muestra la cabecera presidencial cubierta ya en imágenes de los primeros años de la I Legislatura. Eso obliga a comprobar si existió una pieza anterior, si la de 1987 sustituyó a otra o si el inventario refleja el momento de adquisición o alta de la pieza que finalmente quedó registrada.
El expediente de 1987 debería contener, si se conserva, presupuesto, proveedor, diseño, autorización de gasto, factura, recepción y finalidad de la adquisición. Cualquiera de esos documentos podría arrojar luz sobre la decisión.
La remodelación del Salón de Plenos fue mucho más amplia
El repostero no debe estudiarse aisladamente. El inventario del Parlamento revela una intervención muy amplia en el Salón de Plenos durante 1985: puerta principal, montante, pilastras, guirnaldas, cristaleras, columnas, balaustradas, elementos de Presidencia, dosel presidencial y otros componentes arquitectónicos y decorativos.
También aparecen inventariadas las dos grandes pinturas laterales de Manuel González Méndez y la “Mesa, tarima y mampara de la Presidencia del Salón de Actos”, atribuida al arquitecto José Miguel Márquez Zárate.
La propia documentación parlamentaria posterior confirma que, desde la I Legislatura, la Mesa fue adoptando medidas mediante obras de remodelación y acondicionamiento del edificio-sede. Así lo recoge el preámbulo de la Ley 2/1992 al explicar la ampliación de la sede.
Por tanto, no estamos ante una decisión decorativa aislada. El cuadro desapareció de la vista en el contexto de una profunda transformación del edificio y de su adaptación a la nueva institución autonómica.
Un edificio con varias vidas institucionales
El edificio del Parlamento fue primero sede de la Diputación Provincial de Canarias, antes de la división provincial del archipiélago; después albergó el Conservatorio Municipal y finalmente se convirtió en sede del Parlamento. Así lo recoge el Decreto 50/1992, que declaró el inmueble Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.
Esta trayectoria es importante para comprender el valor simbólico del lienzo recuperado. El cuadro representa el escudo de una institución anterior al actual sistema autonómico.
La transición institucional de los años ochenta implicó necesariamente una transformación de los espacios, de la decoración y de los símbolos. Pero una cosa es constatar ese contexto y otra afirmar que existió una orden política expresa para borrar o esconder el escudo.
Esa orden, hasta ahora, no ha aparecido.
El contexto artístico tampoco fue improvisado
La investigación ha localizado referencias a un “Asesoramiento artístico en la restauración del Parlamento de Canarias” realizado en 1983 y a un “Informe al Parlamento de Canarias para la adquisición de Obras de Arte” fechado en 1986.
Estos datos son relevantes porque demuestran que la transformación del espacio contó con una dimensión artística y patrimonial que merece ser reconstruida documentalmente.
No parece suficiente, por tanto, con buscar una hipotética orden de “tapar el cuadro”. Hay que reconstruir todo el proceso: quién asesoró, qué criterios se utilizaron, qué obras se adquirieron, qué elementos del antiguo salón se conservaron y cuáles se modificaron.
Solo así podremos saber si la ocultación del escudo fue una decisión específicamente dirigida contra ese símbolo o una consecuencia de una remodelación institucional más amplia.
Los dos cuadros laterales no tienen la misma situación documental
Otro matiz que conviene preservar es el de la autoría.
El Parlamento identifica actualmente el lienzo del escudo como una obra “atribuida” a Manuel González Méndez y datada inicialmente en 1906. La atribución forma parte de la documentación patrimonial, pero no equivale a una autoría definitivamente demostrada.
En cambio, las dos pinturas laterales —“Fundación de Santa Cruz de Tenerife” y “Rendición de Gran Canaria”— están documentadas en el expediente publicado por el BOC de 2004 como obras de Manuel González Méndez, fechadas y firmadas en 1906, y fueron objeto de un procedimiento para su declaración como Bien de Interés Cultural mueble.
La distinción es importante. Las tres obras forman parte del programa histórico del salón, pero no todas tienen exactamente el mismo grado de certeza documental respecto a su autoría.
El informe de 2019 y la protección de las pinturas
El informe del Cabildo de 2019 adquiere todavía más valor si se observa su posición respecto de las otras pinturas del salón. El documento rechazó la posibilidad de cubrir los dos grandes lienzos de González Méndez durante los plenos porque taparlos podía afectar a su conservación y porque su retirada o cobertura alteraría el discurso escenográfico y espacial de un inmueble declarado Bien de Interés Cultural.
Ese mismo informe recomendó la restauración y recuperación del tercer lienzo oculto.
Es decir, la recuperación actual coincide con una recomendación patrimonial que ya estaba formulada antes de que la restauración se hiciera realidad.
"Lo hemos devuelto a los canarios”: una expresión que necesita contexto
La frase de Astrid Pérez tiene una evidente fuerza institucional y emocional. Pero, históricamente, debe ser matizada.
El cuadro no consta como una obra que hubiera sido robada, vendida, trasladada a una colección privada o perdida fuera del edificio. Permaneció allí, adherido al muro, oculto bajo pintura y detrás de un repostero.
Por eso, en sentido patrimonial estricto, lo sucedido se describe mejor como recuperación, restauración y puesta en valor que como una restitución literal.
La diferencia no disminuye el mérito de la intervención. Simplemente evita convertir una fórmula política en una descripción histórica que podría inducir a pensar que el cuadro había salido del patrimonio público.
La gran pregunta: ¿quién decidió ocultarlo?
Aquí es donde la investigación encuentra su límite actual.
Astrid Pérez ha reconocido que ni ella ni los servicios de la Cámara han localizado actas o documentación que permitan determinar qué decisión política llevó a ocultar el escudo hace cuatro décadas. EFE recogió sus palabras: “No sabemos por qué ni qué intencionalidad política había”.
La documentación pública que hemos podido localizar no permite contradecir esa afirmación. No hemos encontrado un acuerdo de Mesa que ordene repintar el cuadro. Tampoco una resolución que disponga cubrirlo. Ni un documento que identifique al responsable.
Pero la ausencia de ese documento no significa que la investigación deba darse por terminada.
Al contrario: ahora conocemos exactamente qué documentos debemos buscar.
La solicitud 2222/2020: una pieza que falta
El 4 de noviembre de 2020 se registró en el Parlamento una solicitud de acceso a la información identificada con el número 2222/2020 y el registro 1302 B. Su título era “Solicitud de actas de las mesas del Parlamento provisional y de la I Legislatura”. La ficha oficial señala que fue contestada el 23 de noviembre de 2020 y que quedó resuelta.
La importancia de esta solicitud es evidente. Las actas de la Mesa son precisamente uno de los lugares donde podrían aparecer decisiones sobre obras, acondicionamiento, decoración, mobiliario, patrimonio, Presidencia o Salón de Plenos.
Sin embargo, la ficha pública actualmente accesible no permite consultar la documentación entregada en respuesta a aquella solicitud. Tampoco muestra la relación de actas facilitadas.
Esto no demuestra que las actas contengan la respuesta al misterio. Pero sí deja una cuestión perfectamente legítima: ¿qué documentación recibió en 2020 quien solicitó las actas de la Mesa del Parlamento Provisional y de la I Legislatura?
Esa documentación debería recuperarse y examinarse antes de concluir que no existe ninguna pista.
Una fotografía que obliga a afinar la cronología
El archivo fotográfico histórico del Parlamento conserva imágenes de la etapa provisional y de la I Legislatura. La documentación gráfica permite estudiar la configuración de la cabecera del salón y observar que el espacio central estaba cubierto mientras los dos grandes lienzos laterales permanecían visibles.
La fotografía es relevante como evidencia de la configuración espacial, pero no debe utilizarse para atribuir automáticamente la colgadura visible al bien inventariado como adquirido en 1987. La cronología exacta exige cruzar fotografías fechadas con expedientes de adquisición y de instalación.
Ese es precisamente el tipo de comprobación que puede convertir una hipótesis sólida en una conclusión documental.
Una pista adicional: 1983 y 1986
La referencia al asesoramiento artístico de 1983 y al informe de adquisición de obras de arte de 1986 permite ampliar la investigación.
Si se recuperan esos informes completos, podrían aportar información sobre los criterios que se siguieron para configurar artísticamente el nuevo Parlamento, qué elementos históricos se consideraron compatibles con la nueva institución y qué obras se incorporaron o conservaron.
La historia del escudo puede estar en un expediente concreto, pero también puede encontrarse en el contexto de una decisión artística más amplia.
Una contradicción que no debemos fabricar
Sería tentador presentar esta historia como una operación deliberada de borrado político y señalar directamente a quienes gobernaban la institución en los años ochenta. La documentación localizada no permite hacerlo.
Sí permite afirmar que el escudo fue ocultado durante la I Legislatura; que existen indicios de que pudo ser repintado antes; que hubo una profunda remodelación y reorganización del Salón de Plenos; que existió un repostero inventariado en 1987; y que el Parlamento no ha localizado, al menos según la información pública disponible, la decisión concreta que explique aquella actuación.
Eso es suficiente para una investigación periodística.
No hace falta inventar culpables donde faltan documentos.
Lo que debería ocurrir ahora
La recuperación del lienzo debería ir acompañada de una recuperación documental.
Hay dos expedientes prioritarios: el correspondiente a la adquisición en 1987 del “Repostero de la presidencia de la Sala” y el expediente completo de la solicitud de información 2222/2020, incluida la contestación y la documentación entregada.
A ellos habría que añadir los informes de asesoramiento artístico de 1983 y 1986, las actas de Mesa de la I Legislatura relacionadas con obras y acondicionamiento, y cualquier expediente de remodelación del Salón de Plenos de 1982-1987.
Si esos documentos aparecen, podrán responder preguntas que hoy solo podemos formular.
Y si no aparecen, también será importante saberlo.
El cuadro ya no está oculto. La historia sí
La restauración merece reconocimiento. El antiguo escudo provincial vuelve a formar parte del espacio para el que fue concebido y el Parlamento recupera un elemento relevante de su patrimonio histórico-artístico.
Pero una buena restauración no necesita una historia simplificada.
El cuadro no fue descubierto ahora. Su existencia era conocida desde 2018. En 2019 ya se hicieron catas. El Cabildo recomendó recuperarlo. La propia Cámara explicó en 2024 que llevaba años intentando iniciar el proceso.
Y ahora sabemos algo más: bajo las capas decorativas había una obra que los restauradores han conseguido rescatar; el inventario del Parlamento registra un repostero de Presidencia adquirido en 1987; y existen indicios patrimoniales de que la pintura pudo ser repintada antes de quedar cubierta.
Lo que todavía no sabemos es quién tomó aquella decisión y por qué. Esa es la historia que falta.
Astrid Pérez ha devuelto el cuadro a la vista.
Ahora queda por devolver a la memoria pública el documento que explique por qué dejó de verse.
Porque el cuadro ya no está oculto.
La decisión que lo ocultó, de momento, sí.
Fuentes consultadas
Relación de fuentes primarias y secundarias utilizadas para contrastar los datos del artículo. Las fuentes institucionales se han priorizado cuando existían documentos oficiales disponibles.
1. Parlamento de Canarias, 9 septiembre 2026 — “El Parlamento recupera uno de sus antiguos escudos…” / información de presentación de la restauración.
https://www.parcan.es/noticias/3421/
2. EFE, 9 septiembre 2026 — “Restauran el escudo provincial del salón de plenos del Parlamento ‘a punta de bisturí’”.
https://efe.com/canarias/2026-09-09/restauran-el-escudo-provincial-del-salon-de-plenos-del-parlamento-a-p unta-de-bisturi/
3. Parlamento de Canarias, 29 julio 2024 — Inicio de la restauración; referencia a los informes de 2018 y 2019 y a las catas.
https://www.parcan.es/noticias/3090/
4. Parlamento de Canarias — Inventario histórico-artístico de la década de 1980; incluye el “Repostero de la presidencia de la Sala”, adquirido en 1987, y numerosos elementos de 1985.
https://www.parcan.es/transparencia/inventariohistoricoartistico/decada/1980/
5. Parlamento de Canarias — Solicitud de información 2222/2020 sobre las actas de las Mesas del Parlamento Provisional y de la I Legislatura.
https://www.parcan.es/transparencia/solicitudes_informacion/2222/
6. Parlamento de Canarias — Relación anual de solicitudes de información pública de 2020. https://www.parcan.es/transparencia/solicitudes_informacion/anio/2020/
7. Parlamento de Canarias, 1992 — BOPC nº 13 y exposición sobre las obras de remodelación y acondicionamiento del edificio desde la I Legislatura.
https://www.parcan.es/files/pub/bop/3l/1992/013/bo013.pdf
8. Gobierno de Canarias, BOC, 29 abril 1992 — Decreto 50/1992: declaración del edificio del Parlamento como Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento.
https://www.gobiernodecanarias.org/boc/1992/054/004.html
9. BOC, 3 agosto 2004 — Expediente BIC de las pinturas “Fundación de Santa Cruz de Tenerife” y “Rendición de Gran Canaria”, de Manuel González Méndez, fechadas y firmadas en 1906.
https://www.gobiernodecanarias.org/boc/2004/149/020.html
10. Cadena SER, 7 julio 2022 — Información sobre el informe patrimonial de 2019 y los indicios de que el tercer lienzo fue repintado y después cubierto.
https://cadenaser.com/canarias/2022/07/07/un-informe-del-cabildo-rechazo-tapar-los-cuadros-del-parlamen to-porque-podrian-verse-afectados-en-su-conservacion-radio-club-tenerife/
11. Gobierno de Canarias / CanariWiki — Biografía de Manuel González Méndez y contexto de los dos grandes lienzos encargados para la Diputación.
https://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/wiki/index.php?title=Manuel_Gonz%C3%A1lez_M%C3%A9nd ez
12. Dialnet — Referencia curricular al “Asesoramiento artístico en la restauración del Parlamento de Canarias. Parlamento de Canarias, 1983” y al “Informe al Parlamento de Canarias para la adquisición de Obras de Arte. 1986”.
https://dialnet.unirioja.es/descarga/libro/970340.pdf
13. Parlamento de Canarias — Archivo fotográfico histórico de la Cámara, utilizado para contextualizar la configuración del Salón de Plenos durante la I Legislatura.
https://www.parcan.es/galeria/verarchivos.py?ID_GRUPO=73&TIPOARCHIVO;=FOTO
14. Parlamento de Canarias, BOPC 1993 — Acuerdo publicado sobre la adquisición de un repostero con los escudos de España y Canarias, útil como antecedente para diferenciar adquisiciones posteriores. https://www.parcan.es/files/pub/bop/3l/1993/023/bo023.pdf
Astrid Pérez: “Lo hemos devuelto a los canarios”… Página 8
15. BOC / Gobierno de Canarias, 1985 — Decreto 107/1985 sobre traspaso de competencias, medios y recursos a las instituciones de la Comunidad Autónoma; contexto institucional de la transición. https://www.gobiernodecanarias.org/boc/1985/049/002.html
Nota de rigor: el artículo distingue entre hechos documentados, indicios técnicos e hipótesis de investigación. No se atribuye a ninguna persona una decisión sobre el ocultamiento del lienzo mientras no aparezca documentación que lo demuestre.
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