Yolanda Chang y el restaurante China: 50 años de éxito y pasión por la hostelería en Lanzarote

Yolanda Chan repasa en entrevista 50 años de historia familiar, la evolución del turismo y las claves del éxito del mítico restaurante China de Puerto del Carmen

Yolanda Chang. Hostelería.
Yolanda Chang. Hostelería.

Desde su llegada en 1975 hasta convertirse en un referente gastronómico de Puerto del Carmen, Yolanda Chang repasa medio siglo de dedicación familiar, la evolución del turismo y las claves de su éxito.

En el marco del programa Más de Uno Gourmet de Radio Lanzarote-Onda Cero, la gastronomía insular celebró un hito histórico: los 50 años del Restaurante China, ubicado en el Centro Comercial Costa Luz de Puerto del Carmen. 

Al programa acudió su propietaria, Yolanda Chang, quien compartió recuerdos de los inicios y la trayectoria de un negocio familiar pionero que reabre sus puertas tras medio siglo de actividad.

 

¿Cómo se produce la llegada de su familia a Lanzarote y cómo arrancó este proyecto hostelero en los años setenta? 

Mis padres vivían en Francia en los años 60, donde nacimos mi hermana y yo. Luego nos trasladamos a Gran Canaria siguiendo la recomendación de un amigo. 

En 1975, un promotor inmobiliario y abogado lanzaroteño, Fernando Corujo, visitó el restaurante de mi padre en Las Palmas buscando inversión para Lanzarote. Tras asociarse con él, llegamos a la isla y nos instalamos en el Centro Comercial Costa Luz en Puerto del Carmen.

 

¿Cómo era el panorama urbano y turístico de Puerto del Carmen en aquel momento?

La infraestructura era muy sencilla. El Hotel San Antonio estaba recién inaugurado y las carreteras ni siquiera estaban asfaltadas hasta el pueblo. Toda la zona de Matagorda era prácticamente un desierto de salinas.

Había muy pocos complejos, como Fariones o La Peñita, y los turistas tenían que desplazarse obligatoriamente porque no existía el concepto del todo incluido.

 

Tras estudiar en el extranjero, ¿en qué momento decide ponerse al frente del restaurante familiar?

Estudié bachillerato aquí e hice varias estancias en el extranjero, un año en París y más de dos años en Londres para perfeccionar los idiomas. Luego trabajé un tiempo en una inmobiliaria. 

Sin embargo, la salud de mi padre empeoró por un problema auditivo y necesitábamos a alguien de la familia atendiendo al público. A los 24 años me convertí en empresaria asumiendo la gestión directa, e incluso abrimos temporalmente un segundo local en el mismo centro comercial.

 

¿Cuál ha sido la filosofía con el personal del restaurante para mantener la estabilidad laboral durante cinco décadas?

Siempre hemos contado con un núcleo fijo de personal que ha permanecido muchos años. Intentamos transmitir los mismos valores, la máxima profesionalidad y el trabajo en equipo volcados en la calidad y el servicio al cliente. 

De hecho, con motivo del 50º aniversario, homenajeamos a un empleado histórico que estuvo cinco décadas con nosotros y que actualmente se encuentra jubilado.

 

¿Qué diferencias observa entre el turismo que llegaba en los años ochenta y el actual?

Aquel turismo no estaba tan masificado y se caracterizaba por una gran calidad. Además, siempre tuvimos claro que no podíamos depender únicamente del visitante esporádico, por lo que cuidamos de forma constante al residente local de la isla. 

Respecto a los modelos actuales, considero que el turismo "todo incluido" resulta monótono y priva al visitante de conocer el territorio y la oferta diversa que ofrece Canarias.

 

¿Cómo lograron superar crisis tan complejas como el paro de la actividad durante la pandemia del COVID-19? 

En momentos de crisis hay que apretarse el cinturón. Durante la pandemia, la actividad estuvo cerrada por completo durante meses y mantuvimos a la plantilla acogida a los ERTE.

 Tras la reapertura, aprovechamos el repunte de viajes para transformar la operativa e introducir la digitalización con menús QR, comanderos electrónicos y tablets.

 

Gastronómicamente, ¿cuáles han sido los platos estrella que han perdurado en la carta? 

Aunque hemos ampliado la carta, la base sigue siendo la cocina casera y tradicional. Nuestra gran especialidad sigue siendo el pato, junto con los platos servidos en planchas calientes, el pollo y las gambas. A

demás, para adaptarnos a las familias y a la tercera generación de clientes, habilitamos un parque infantil dentro del comedor para que los adultos puedan comer con tranquilidad mientras los niños juegan.

 

Tras 50 años de trayectoria, ¿cuál es el futuro del negocio y cómo afronta la jubilación? 

Contamos con el apoyo de una familia socia muy cercana y profesional que está al frente del día a día. Por mi parte, aunque dedico más tiempo al cuidado de mi madre, me resulta imposible desvincularme del todo porque me apasiona la profesión y me gusta estar con la gente. 

Tras la celebración privada del aniversario, reabrimos al público con nuestro horario habitual de 13:00 a 16:00 y de 19:00 a 23:30 horas.

 

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