Azu Vilas (sombrerera): "Cada vez más españolas se atreven, sobre todo para bodas fuera de Lanzarote"

La artesana de sombreros y tocados llenos de arte y fantasía, que han desfilado en Cibeles y se han visto en Ascot, la gran cita mundial de la sombrería, o en el Palacio de Westminster, cuenta su historia en entrevista

Colección de Azu Vilas en Lanzarote

Azu Vilas llegó a Lanzarote hace treinta años cuando acababa de cumplir los 20 desde su Pontevedra natal y trabajó siempre en hoteles, primero en pisos, luego en facturación y finalmente como administrativa, que era lo que había estudiado en Galicia. 

Pero desde hace veinte años, Vilas compagina su trabajo de ocho horas en el Teguise Playa de Costa Teguise con la creación de sombreros y tocados llenos de arte y fantasía, que han desfilado en numerosas pasarelas como Cibeles y se han visto en las principales carreras de caballos del Reino Unido como Ascot, la gran cita mundial de la sombrería, o en el Palacio de Westminster.

"Cuando mi hermano se iba a casar, influida por los tocados que había visto en algunas series de televisión, hice mi primer sombrero" y desde entonces nada la ha detenido para crear algunos de los diseños más impresionantes del sector en nuestro país.  

Vilas aprendió primero de su madre: “soy hija de modista, mi madre trabajó en Pontevedra para grandes tiendas boutique, así que  siempre he tenido vestidos de muy buenos materiales en casa”. 

“Yo siempre había hecho manualidades y artesanía, pero no había tirado por la rama de la ropa porque mi madre comía en la máquina de coser y yo no quería eso”, explica.

No obstante, confiesa que muchas veces se queda sin dormir para terminar las piezas." Es totalmente vocacional, verdaderamente es lo que se conoce por amor al arte”. 

 

Obras únicas, personalizadas y hechas a mano en todos sus elementos

En el trabajo de Vilas todo es artesanal, hecho por ella con sus propias manos pieza a pieza. Desde las bases, hasta el diseño y creación de las flores, los pájaros, las mariposas y otros magníficos adornos que anidan en sus colecciones.

El amor por el arte también  sirve de antídoto para las complicaciones con la llegada de materiales por la doble insularidad de Lanzarote: “Las mercancías tardan un montón en llegar, pero la vocación hace que te involucres al máximo”. 

Cualquiera de los sombreros, turbantes, tocados, pajaritas y complementos de Vilas están totalmente personalizados. 

“Me costó años conseguirlo, pero ahora tengo clientas muy buenas, que valoran el trabajo, valoran que la pieza sea totalmente artesanal y personalizada, cada persona es diferente, con sus gustos y su estilo propio”, comparte la artesana afincada en Lanzarote.

Vilas trabaja en un pequeño taller de San Francisco Javier, “mi barrio”,que puede visitarse con cita previa

Entre los materiales que utiliza Vilas para sus  creaciones se encuentra sobre todo el sinamay, el tejido por excelencia para sombrerería, extraído de fibras vegetales de plataneras, el sinamay seda, en el que se entremezcla con hilos de seda, y el fieltro. 

La sombrerera de San Francisco Javier utiliza además otros materiales como plumas o lentejuelas para dotar de belleza y singularidad a sus diseños sobre 300 hormas diferentes que atesora en su taller. 

Vilas ha creado ya numerosas colecciones en los últimos 20 años. Algunas muy ligadas a la isla como la que se inspiró en la obra de César Manrique

 

Piezas en Cibeles, Ascot y Westminster

Las creaciones de Vilas han estado en desfiles de Oswaldo Machín en numerosas pasarelas internacionales y nacionales, y en Cibeles, acompañando a vestidos de Esther Noriega. También se han lucido en las principales citas para la sombrerería en el mundo, particularmente las carreras de caballos del Reino Unido como Royal Ascot o Cheltenham.

“Un tocado mío también estuvo en el Palacio de Westminster. Una clienta fue a recoger una de las distinciones que otorga la corona británica a los ciudadanos que ayudan de forma excepcional a sus compatriotas fuera del Reino Unido”.

Vilas explica que tradicionalmente sus principales clientas eran británicas en Lanzarote, pero ahora también muchas españolas, sobre todo para bodas: “costó mucho despegar, muchísimo, la gente no se atrevía a llevar nada en la cabeza, pero después del confinamiento cambió el estilo y ahora hay mucha más gente que se atreve sobre todo cuando las bodas son fuera de la isla”.

La pontevedresa también tiene piezas para hombres como pajaritas, corbatas o zapatos con plumas. 

Vilas explica que sigue formándose para estar al día en las últimas técnicas para bases de sujeción, muy útiles cuando sopla fuerte el viento de Lanzarote, así como nuevos materiales o aprestos (producto que se aplica a los tejidos o fibras para darles cuerpo, consistencia y estabilidad). 

La sombrerera de San Francisco Javier adelanta que está preparando una colección para presentar en noviembre, inspirada en la gran cantidad de flores que poblaron Lanzarote el pasado invierno gracias a las lluvias.