Una nueva batalla judicial sacude los cielos europeos. Los gigantes de la aviación Lufthansa y Air France-KLM, han lanzado una ofensiva legal contra Ryanair ante el Tribunal Superior de Irlanda.
La demanda, articulada a través de la European Network Airlines Association (ENAA) —patronal en la que también se integran aerolíneas como la griega Aegean—, cuestiona frontalmente la legalidad de la estructura accionarial de la firma de bajo coste tras el Brexit. De prosperar el recurso, el litigio podría desembocar en la suspensión de la licencia de explotación comunitaria de la compañía con sede en Dublín.
El núcleo de la controversia radica en el Reglamento (CE) 1008/2008 de la Unión Europea, que exige que las aerolíneas con licencia comunitaria estén participadas en más de un 50% por ciudadanos de la UE y permanezcan bajo su control efectivo.
La salida del Reino Unido del club comunitario convirtió de la noche a la mañana a miles de inversores británicos en accionistas extracomunitarios, obligando a Ryanair a aplicar severos ajustes societarios: la aerolínea restringió los derechos de voto de sus inversores británicos y no comunitarios y culminó en diciembre de 2021 su salida de la Bolsa de Londres para concentrar su cotización en Dublín.
Frente a este movimiento, la patronal de las aerolíneas tradicionales defiende la legitimidad de su impugnación legal sosteniendo que "el estricto cumplimiento de las normas de propiedad y control del Reglamento (CE) 1008/2008 es un requisito indispensable para garantizar una competencia justa y la seguridad jurídica dentro del mercado único de la aviación".
Con esta acción, las compañías históricas persiguen que la justicia determine "si las estructuras actuales de la compañía garantizan verdaderamente un control efectivo y una mayoría de propiedad en manos de nacionales de la UE" tras las turbulencias accionariales causadas por la desconexión británica.
Por su parte,Ryanair ha respondido con extrema dureza al envite judicial de sus competidores, tildando la reclamación de "intento artificial, forzado y carente de fundamento por parte de las aerolíneas de red para restringir la competencia y la oferta de vuelos a bajo coste en Europa".
Tras reafirmar que "cumple plenamente con todas las normas de propiedad y control de la UE", la cúpula de Ryanair ha dejado claro que se opondrá "vigorosamente a esta acción judicial infundada ante los tribunales irlandeses para defender nuestra licencia de explotación y los intereses de nuestros pasajeros".
El proceso se encuentra aún en sus fases preliminares. En los próximos meses, la justicia irlandesa deberá determinar si los mecanismos de blindaje aplicados por Ryanair respetan la letra y el espíritu de la normativa europea, en un fallo que promete sentar un precedente histórico para el mapa aeronáutico del continente.
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