Vuelta gradual a la rutina, sueño y alimentación, claves para combatir el síndrome postvacacional

El servicio de Psiquiatría del Hospital La Candelaria lanza una serie de recomendaciones para afrontar la vuelta de las vacaciones

Bañistas disfrutan de la playa en Lanzarote en un día de calor. Foto: Juan Mateos.
Bañistas disfrutan de la playa en Lanzarote en un día de calor. Foto: Juan Mateos.

Profesionales del servicio de Psiquiatría del Hospital La Candelaria, en Tenerife, han lanzado una serie de recomendaciones para afrontar el llamado 'síndrome postvacacional' y que consisten básicamente en una vuelta gradual a las rutinas.

Advierten de que entre los errores más frecuentes en este proceso destacan el de intentar volver inmediatamente al ritmo anterior a las vacaciones, asumir un exceso de tareas con la intención de "recuperar el tiempo perdido", reducir las horas de descanso o someterse a un nivel de autoexigencia demasiado elevado.

Así pues, aconsejan evitar asumir demasiadas obligaciones durante el primer día para hacer más llevadera la vuelta, además de reservar tiempo para practicar aficiones y mantener actividades sociales que permitan desconectar de las responsabilidades, detalla la Consejería de Sanidad en un comunicado.

Ese proceso de adaptación ha de ser también gradual, introduciendo pequeños cambios en la rutina y prestando especial atención a aspectos básicos como mantener unos horarios adecuados de sueño y una alimentación equilibrada, así como practicar ejercicio físico los días previos al regreso a la rutina.

Aunque no está reconocido como un diagnóstico clínico, los especialistas consideran que el 'síndrome postvacacional' es una respuesta adaptativa y temporal a la vuelta a la rutina, que normalmente desaparece por sí sola.

Las manifestaciones pueden ser variadas, como una ligera disminución del estado de ánimo, cansancio, falta de motivación, irritabilidad y problemas para concentrarse.

Estos síntomas suelen remitir en cuestión de días o algunas semanas, a medida que el cuerpo y la mente vuelven a acostumbrarse al ritmo habitual.
Sin embargo, si persisten durante más de dos semanas o interfieren de forma importante en la vida cotidiana, podría existir un problema de mayor gravedad.

El equipo de Psiquiatría de La Candelaria destaca que cualquier persona puede experimentar este proceso, aunque existe una mayor probabilidad entre quienes se sienten insatisfechos con su trabajo o sus estudios, viven sometidos a niveles elevados de estrés, no mantienen unas buenas rutinas de autocuidado o tienen que hacer frente a una carga excesiva de responsabilidades profesionales.

E insiste en que una de las claves para afrontar este periodo consiste en entender que la adaptación a la rutina es un proceso natural, mantener unas expectativas realistas y dar prioridad al autocuidado.

La vuelta a las clases también puede generar cierta resistencia, inquietud o nerviosismo entre la población más joven, especialmente durante los primeros días del nuevo curso.

Por ello, los especialistas recomiendan que las familias recuperen de forma progresiva los horarios habituales de sueño y alimentación.
Asimismo, aconsejan que los padres validen las emociones que experimentan sus hijos, les transmitan ilusión y entusiasmo ante el comienzo de una nueva etapa y los hagan partícipes de los preparativos relacionados con el regreso a las aulas. 

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