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Monitores de surf salvan a una familia en apuros en Famara, mientras las torres de rescate están cerradas

Los trabajadores que realizaron el rescate reclaman a las instituciones más personal, medios y prevención real en la zona de mayor afluencia de la de la playa

Un puesto de emergencia en la playa de Famara. Foto: Cedida.
Un puesto de emergencia en la playa de Famara. Foto: Cedida.

Tres monitores de surf que se encontraban trabajando en la playa de Famara intervinieron para rescatar a un padre y a un hijo apunto de ahogarse este pasado fin de semana. La playa de Famara volvió a vivir este sábado 4 de julio una situación que pudo acabar en tragedia. Sobre las 11:45 de la mañana, un padre y su hijo pequeño fueron arrastrados por la corriente y quedaron lejos de la orilla, sin fuerzas para regresar por sus propios medios.

"Tuvimos que abandonar a nuestros alumnos para acudir al rescate", han señalado los responsables del rescate en un comunicado. "Gracias a esa intervención rápida, el padre y el niño pudieron salir del agua", han continuado, "de no haber actuado a tiempo, hoy podríamos estar hablando de dos nuevas víctimas por ahogamiento en la costa de Teguise".

"No eran surfistas, eran bañistas", han resaltado los responsables del rescate en un comunicado, en el que han resaltado que eran turistas que, como muchos visitantes que llegan cada año a Lanzarote, "no conocían el comportamiento del mar, las corrientes ni los riesgos reales de una playa como Famara".

"La situación era crítica". Según su testimonio, el menor nadaba con mucha dificultad debido al cansancio tras haber sido arrastrado por la corriente, mientras el padre, en estado de pánico, intentaba mantenerse a flote agarrándose a él, poniendo en riesgo la vida de ambos. En ese momento no hablamos de un simple susto, sino de dos víctimas activas en el agua.

Esta alerta no la hacemos desde el desconocimiento, han advertido los trabajadores, que trabajan a diario en Famara: "Conocemos sus corrientes, sus cambios de marea, sus zonas de riesgo y la realidad actual de la playa". Además, "somos los mismos que damos cobertura de seguridad acuática al Quemao Class y a surfistas de olas grandes en Lanzarote". "Sabemos de lo que hablamos", han insistido.

 

Otras tragedias en Famara

Famara ya ha vivido tragedias en el mar. El caso más reciente ocurrió en noviembre de 2025, cuando tres bañistas se vieron en apuros en esta playa: uno de ellos, un hombre de 37 años, falleció ahogado; otro logró salir del agua por sus propios medios; y un tercer bañista, de 28 años, desapareció, siendo localizado un cuerpo sin vida días después en la misma zona.

Estos trabajadores han advertido que "Famara no puede esperar a otra tragedia para actuar", sino que "necesita prevención antes del rescate".

Además han denunciaddo que pese a que el Ayuntamiento de Teguise anunció públicamente la instalación de tres torres autónomas de vigilancia en la playa de Famara como parte de un refuerzo de recursos de vigilancia y socorrismo en el litoral municipal. La realidad que se vive en la playa es otra: "En pleno mes de julio, con Famara llena de bañistas, familias, turistas y escuelas, varias de esas torres nuevas permanecen cerradas por falta de personal".

"Hubo tiempo para anunciar, fotografiar y mostrar públicamente las nuevas torres", han continuado. "Ahora tiene que haber la misma urgencia para dotarlas de personal, medios y una planificación real. Porque desde que se instalaron, varias de esas torres permanecen cerradas, mientras la playa sigue llena y el riesgo sigue siendo el mismo".

Estos trabajadores han recordado que "una torre cerrada no previene accidentes, que una caseta sin personal suficiente no informa a los bañistas, una bandera no rescata a una persona arrastrada por la corriente". Mientras han señalado que "Famara necesita personal, medios y prevención activa".

En este comunicado han señalado que "no pedimos algo imposible ni una cobertura irreal de cinco kilómetros completos de playa. Pedimos algo lógico: reforzar, acotar y cubrir mejor la zona de mayor afluencia, especialmente desde los bungalows hasta el pueblo, donde se concentra gran parte de los bañistas, turistas, familias y escuelas de surf".

Al tiempo en que han indicado que "esa zona debe estar mejor señalizada, mejor vigilada y mejor cubierta".

 

Turistas que no conocen la zona

Muchos turistas que llegan a Famara vienen de ciudades, zonas de interior o países donde no tienen contacto habitual con el océano. No conocen las corrientes. No saben interpretar el mar. No entienden que una zona aparentemente tranquila puede arrastrarlos mar adentro en cuestión de minutos.

"Canarias vive del turismo. Lanzarote vive del turismo", han recordado los monitores de surf. "Vivimos todo el año de nuestras playas, de nuestro clima y del mar, precisamente por eso resulta difícil de entender que la prevención y la seguridad acuática no estén mucho más profesionalizadas", han cuestionado.

En muchas zonas del norte de España, donde la temporada de playa se concentra prácticamente en los meses de verano, los servicios de salvamento están mejor equipados, cuentan con más personal y tienen una estructura más profesionalizada durante ese periodo. En Canarias, en cambio, vivimos del mar, de las playas, del clima y del turismo durante los doce meses del año. Por eso resulta difícil de entender que una tierra que depende tanto de sus costas no esté mejor dotada, mejor preparada y mucho más profesionalizada en materia de prevención y seguridad acuática.

"Tendría que ser al revés, Canarias debería ser un referente en seguridad, prevención y rescate acuático", han apostillado. Sin embargo, "la realidad que vemos hoy en Famara está muy lejos de eso".

Incluso lugares como Hawái han convertido a sus equipos de rescate acuático en referentes mundiales. Canarias, por su clima, por su turismo, por su costa y por la cantidad de personas que entran al mar cada año, debería aspirar a ese nivel.

Durante años, las escuelas de surf y los profesionales del mar han realizado una labor diaria de prevención en Famara: advertir a bañistas, avisar de corrientes, sacar gente de zonas peligrosas y actuar en situaciones de emergencia. Pero han indicado que esa responsabilidad no puede recaer sobre quienes están trabajando con alumnos en el agua.

"La seguridad de una playa como Famara debe estar dimensionada por las instituciones según la realidad actual: más turismo, más bañistas, más familias, más escuelas, más actividad y más riesgo", han añadido.

"No se trata solo de reaccionar cuando alguien se está ahogando. Se trata de evitar que llegue a esa situación", han finalizado.

Famara necesita más personal, más medios, más señalización clara de corrientes, más presencia preventiva en la orilla y una cobertura real en el tramo de mayor afluencia. Especialmente en los meses de verano, cuando la playa multiplica su número de bañistas, turistas y familias, la cobertura debe reforzarse para responder al aumento real del riesgo.

Si hay torres nuevas, deben estar operativas. Si la mayor concentración de usuarios está entre los bungalows y el pueblo, ahí debe reforzarse la vigilancia. Si hay miles de turistas que no conocen el mar, debe haber información y prevención constante.

Porque el mejor profesional de salvamento no es el que más rescates hace ni el que más reanimaciones realiza. El mejor profesional es el que se va seco a casa porque ha hecho bien su labor de prevención.

"Famara no necesita torres para la foto. Necesita personal, medios y prevención real", han concluido. "Las torres cerradas no salvan vidas, la prevención, sí".

Bañistas en la playa de Famara.
Bañistas en la playa de Famara.

 

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