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"Somos tres familias viviendo en una casa": los alquileres imposibles en Lanzarote hacinan a los inquilinos

Una vivienda compartida por nueve personas, un alquiler sin contrato y una joven que abandona la isla por falta de un arrendamiento asequible radiografían la crisis habitacional que padece la isla

Cepillos de dientes en la vivienda de Deisy.
Cepillos de dientes en la vivienda de Deisy.

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"Somos tres familias viviendo en una casa", relata Deisy, que convive en Lanzarote con otras ocho personas. "¿Por qué? hay trabajo, la economía es buena, pero el problema de no poder vivir dignamente hace que todos queramos desistir", confiesa durante una entrevista con La Voz.

Sus dos hijos, su marido y ella llegaron a Lanzarote hace siete años con la esperanza de labrar un futuro mejor que el que les esperaba en el país en el que nació. Pudieron regularizar su situación, encontrar empleos (la mayoría ligado al sector servicios, el predominante en la isla), pero la crisis de la vivienda que afecta a Lanzarote se lo pone cada vez más difícil para tener una habitación propia y, con ella, algo de intimidad.

Ella comparte cuarto con su marido y uno de sus hijos. En su casa de tres habitaciones conviven desde hace dos años tres familias completas, una familia por habitación. "La intimidad de cada familia es difícil, al final tratamos de que la convivencia sea lo mejor posible. Es algo a lo que nos sometemos al venir aquí como migrantes, pero es muy triste que algo tan básico como el derecho a la vivienda no lo tengamos", continúa. 

Esta ciudadana relata que al llegar la noche, cuando todas las familias vuelven a casa después de un día de trabajo es cuando más se resiente la convivencia. "Necesitamos que miren hacia el sector productivo, que somos los trabajadores, y sí, trabajo podrá haber, el turismo llega, los hoteles están llenos, pero si no tenemos dónde vivir, si las familias no tienen dónde vivir, se van a ir y al final, ¿quién trabaja?", añade. 

Deisy acogió en su casa a su cuñado, su pareja y el hijo de este, también a su otro hijo, su novia y un nieto. En total, nueve personas. La idea era una convivencia temporal hasta que pudieran encontrar un hogar que se resiste a aparecer. 

Desde la crisis económica del 2008, el alquiler se situó como la alternativa habitacional más viable para la clase trabajadora. Ya en 2021, un 15,09% de la población española vivía de alquiler. El mercado de la vivienda sigue tensionándose y en territorios como Lanzarote se multiplica el precio de los alojamientos. Por ejemplo, en Canarias el coste del arrendamiento se disparó en una década un 145%, una de las autonomías con mayor aumento de los precios de todo el país.

 

Una búsqueda "terrible" que acabó en un alquiler sin contrato

"Encontrar un sitio donde vivir en Lanzarote no fue complicado, fue terrible", relata Mario (nombre ficticio por temor a represalias), un joven de 23 años que vive desde hace más de un año en la isla. Se mudó a Lanzarote para trabajar en el sector servicios y trató de conseguir una vivienda "medio asequible".

Pese a tener un trabajo en el que cobra por encima de la media de Canarias, con los segundos sueldos más bajos del país, Mario ya estaba mentalizado de que tendría que compartir piso para poder llegar a fin de mes. "Soy peninsular y aprovechan el problema de que no vas a poder ir físicamente a ver el piso para intentar estafarte, con fotos falsas o pisos que no existen", relata durante una conversación con La Voz. Tras dos intentos de estafa, logró encontrar una vivienda a la que accedió a través de conocidos. 

"Este piso solo se alquilaba a personas de mi sector, si no pertenecías al sector, ya no accedías", explica. Tras pasar el primer cortafuegos, Mario se topó con otro impedimento: su casero no quería realizarle un contrato de arrendamiento. "Al no declararlo, yo no puedo deducírmelo, no puedo recibir ningún tipo de ayuda", añade.

Actualmente, paga 900 euros y comparte la vivienda con otra persona, aunque el propietario ya le ha alertado de que aumentará hasta los 1050 euros las cuotas mensuales, muy por encima de lo pautado por ley. En su caso, la falta de un contrato de alquiler le sitúa en el limbo de poder quedarse en la calle si el arrendador cambia de idea. "Viviendo en la isla ya no tendría el riesgo de que me estafen, pero aún así es supercomplicado, los precios están desorbitados", resalta sobre un hipotético futuro en el que tuviera que abandonar el inmueble.

Pese a todo, el joven se siente afortunado por pagar 450 euros por una habitación. "En Lanzarote no hay pisos en los que por habitación se pague menos de 400 euros, conozco gente pagando 600", añade. "Hay pisos en Playa Honda de más de 2.000 euros, que yo digo: ¡madre mía, pero quién se puede permitir esto!".

En su caso, ahorrar depende de los imprevistos. "Estos últimos tres meses no he podido ahorrar ni un euro, porque tienes un imprevisto y ya ese imprevisto te quita todos los ahorros del mes", lamenta. 

 

"Me parte el alma"

"He vivido en muchísimos sitios y lo que me he encontrado aquí de verdad me parte el alma", relata Lucía, una joven de 29 años que se mudó a Lanzarote por trabajo, pero que abandonará la isla por la falta de una vivienda asequible.

"Yo me vi en Lanzarote con una mano delante y otra detrás, o aceptaba este piso o me quedaba en la calle ", relata. Lucía consiguió alquilar la casa en la que vive a través de un compañero de trabajo.

Tras pasar por varias ciudades españolas como Madrid, Motril, Granada o Cádiz, relata que no se había topado con una situación igual que en Lanzarote. "Mi alquiler es de 1.000 euros, me parece desorbitado, no es que tenga un casoplón y aquí los pisos son bastante antiguos", añade. En su caso, la vivienda no tenía ni tazas para el café y se alquilaba sin televisión.    

"Encontrar piso era una odisea, porque todo es vivienda vacacional, vivienda habitual muy poco. Y si es que encuentras, te piden unos requisitos totalmente surrealistas", añade. En su búsqueda de una vivienda, Lucía se topó con otra realidad cada vez más frecuente, el aumento de los precios del alquiler te obliga a vivir en pareja para poder llegar a fin de mes. 

En su caso, señala que el contrato de alquiler recogía una clausula de limpieza de cien euros que se le retirarán de la fianza cuando abandone la vivienda. "Le dije a mi casera que le daría el piso perfecto y me dijo que dudaba mucho porque las ventanas, que son ventanales, tienen que estar limpias pero impolutas", continúa. 

Lucía narra que esta vivienda fue la única que le alquilaron estando soltera, pero que su casera le alertó de que acudiría a buscarla a su puesto de trabajo si le fallaba en el alquiler. Dentro de unos meses se irá de la isla porque pese a estar trabajando ha tenido que recurrir a préstamos para poder costear. 

"Me he gastado mis ahorros y estoy endeudada con el banco, yo no tenía deudas, tenía ahorros antes de llegar aquí",  lamenta. "Aquí tampoco es que haya trabajos que te estén pagando suficiente como para poder hacer frente a lo que te están pidiendo", continúa. 

Durante la conversación narra que esta situación se repite también en su entorno. Por ejemplo, relata la historia de una de sus compañeras, que abandona la isla tras más de un año y ocho meses viviendo en una casa alquilada con cortes constantes en la luz. También recuerda a otra amiga que vive durante semanas en el coche para poder arrendar unas semanas su vivienda y hacer frente al pago de la hipoteca.

La situación de la vivienda en Lanzarote, en concreto, y en España, en general, ha traido consigo la creación de la Asamblea por el Derecho a la Vivienda y la movilización de miles de personas durante una marcha en la isla. Mientras tanto, no se ha entregado aún ninguna vivienda en alquiler para solicitantes de vivienda social. 

Movilización por una vivienda digna en Lanzarote. Foto: Andrea Domínguez.
Movilización por una vivienda digna en Lanzarote. Foto: Andrea Domínguez.

 

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