Las palabras de la madre de Yeray Sánchez en el juicio por su asesinato: "Tenía toda la vida por delante"

Elena Morales relató en el juzgado que la pérdida de su hijo le había "roto el alma" y describió al joven lanzaroteño como una persona que siempre se preocupaba por el resto

Familiares de Yeray Sánchez en su funeral en Lanzarote. Foto: Juan Mateos
Familiares de Yeray Sánchez en su funeral en Lanzarote. Foto: Juan Mateos

Elena Morales, la madre del lanzaroteño Yeray Sánchez, que fue asesinado el pasado agosto de 2025 a las afueras de un McDonald's, intervino en el juicio celebrado este verano en Reino Unido por la muerte de su hijo. "Su muerte ha dejado una herida tan profunda que nunca podrá sanar. La tristeza y el dolor han dejado una huella imborrable en nuestra familia y en sus amigos para siempre", señaló en el Juzgado.

"Yeray tenía solo diecisiete años cuando le arrebataron la vida. Él era un joven sensible, alegre, amable y generoso, siempre dispuesto a ayudar a quien lo necesitara", describió Morales en una declaraciones recogidas por la Policía Metropolitana. "Su ausencia se siente cada día. Cada cumpleaños, cada celebración familiar nos recuerda que Yeray debería estar aquí con nosotros", añadió. 

Dos jóvenes de dieciocho años, Andrés Tapia Londono y Christhofer Jesús Vázquez, fueron condenados a cuatro años de prisión por un delito de homicidio involuntario. Además, Christhofer Jesús también fue condenado por posesión de un arma blanca a un año más de prisión. 

"Él tenía una manera especial de conectar con las otras personas y una amabilidad que atravesaba todo lo que hacía", resaltó su madre. En esta misma intervención también describió al lanzaroteño como una persona que amaba bailar y cantar.

 

Soñaba con ser profesor de Educación Física

El joven de diecisiete años acababa de terminar el primer año del ciclo de Ciencias del Deporte y soñaba con convertirse en profesor de Educación Física. "Yeray tenía toda su vida por delante. Estaba enamorado y lleno de sueños y proyectos", continúa.

"Recuerdo cómo sus ojos brillaban cuando ayudaba a otras personas". En el colegio y en el instituto, él siempre estaba pendiente de los nuevos estudiantes y los apoyaba para que no se sintieran solos", rememoró su madre.

De hecho, narró que a los nuevos estudiantes les enseñaba el lugar, les presentaba a otros compañeros y hacía todo lo posible para que se sintieran bienvenidos. "Incluso les dio mi número de teléfono para que pudiéramos ayudarles a adaptarse a su nueva vida en Londres", continuó. "Esa era la esencia de Yeray: una persona que siempre se preocupaba por los otros más que por sí mismo", explicaba. 

"Como madre no tengo palabras para describir el dolor que rompe mi alma. Enterrar a mi propio hijo, ir a las cortes, escuchar cómo murió, el proceso completo ha sido totalmente doloroso. Esta tristeza me quita las ganas de vivir, pero estoy sujeta por dios, por mi familia y mis amigos y por un equipo de profesionales que me han tratado con tanta comprensión y afecto", concluyó. 

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