Néstor Garmar, cineasta lanzaroteño: "A los canarios no siempre nos dan las oportunidades que merecemos"

El joven lanzaroteño, graduado en Dirección y Producción de Cine, cuenta a 'La Voz' su experiencia dentro de este mundo y cómo se puede vivir de ello en un territorio como Canarias y llegar a trabajar con grandes figuras como Pedro Almodóvar

El cineasta lanzaroteño Néstor García. Foto: Cedida
El cineasta lanzaroteño Néstor García. Foto: Cedida

La industria cinematográfica ha experimentado un auge exponencial en Canarias durante los últimos años. Los rodajes de series, películas o anuncios de marcas han convertido al archipiélago en un plató natural en el que cineastas como el lanzaroteño Néstor Garmar (Tías, 2001) han conseguido encontrar su forma de ganarse la vida sin verse obligados a abandonar las islas.

La pasión de Néstor García (su nombre real) por el cine se puede decir que le viene en la sangre. Con una familia repleta de artistas, cuenta que desde pequeño le encantaba escribir y contar historias. "Me acuerdo que en el ordenador viejo de mi padre tenía algún libro escrito en el que tenía un batiburrillo de todas las historias que yo había leído en libros y películas", recuerda. Sin embargo, no fue hasta el verano en el que cumplió 13 años cuando estaba con sus primos en casa y decidió coger una cámara que tenía para hacer un corto improvisado.

"Fuimos contando una historia sin guión y no fue hasta el curso siguiente cuando yo estaba en 2º de ESO que vino al instituto un proyecto del Cabildo llamado Olivina y que consistía en hacer proyectos con los alumnos y hacer cortometrajes, ahí fue cuando descubrí mi forma favorita de contar historias y que podía ser un oficio", expone. Para el lanzaroteño, Olivina "fue un gran acierto de las instituciones y me encantaría que se siguiese haciendo porque no sabes todas las historias que se quedan sin contar porque los niños de hoy en día no encuentran esta manera de contarlas que les apasiona".

Cuando tenía en mente estudiar Dirección y Producción de Cine, García tuvo el apoyo de su familia y amigos, aunque reconoce que hubo algún profesor que sí le dijo que estudiara otra cosa que tuviera más salida. "Siempre he sentido que si hay algo que te gusta de verdad y no paras hasta conseguirlo, al final vas a terminar pudiendo dedicarte a eso", apunta. De hecho, recuerda que el primer día en la escuela de cine en Madrid, un profesor les dijo que "si teníamos un plan B, nos fuésemos de allí".

"Con el tiempo me he dado cuenta de que tenía toda la razón porque es un trabajo muy bonito pero es muy sacrificado y duro a ratos, y si tienes un plan B, es mejor hacerlo", continúa.

 

La importancia de los contactos dentro del cine

Antes de entrar en la carrera, García tenía claro que lo más importante iba a ser tener contactos dentro del mundo del cine. "Estos son los equipos que tú puedes montar en el futuro o al que puedes pertenecer y eso es lo más importante", dice. Sin embargo, recalca el aprendizaje de la carrera porque "es muy práctica y estás prácticamente dos tercios del año de rodaje en rodaje".

Sus primeros pasos como director y productor de cine están divididos en dos partes: en su empleo y en su trabajo creativo en las horas libres. "Cuando no estoy trabajando, estoy en la biblioteca o en cualquier sitio cerrado escribiendo y desarrollando mis historias y mis proyectos", desvela.

Ahora, en Lanzarote, su trabajo se centra en el departamento de producción en el que "disfruto mucho, conoces a gente muy guay y también aprendes un montón". Además, también forma parte del Festival de Cine de Lanzarote, en tareas de coordinación. 

Néstor Garmar (izquierda) durante un rodaje. Foto: Cedida

 

Dar el salto de la "jungla" de Madrid a Lanzarote

Tras terminar sus estudios, el lanzaroteño se movió por diferentes lugares de Madrid intentando trabajar en el mundo del cine, pero esto se complicó. "Madrid es una jungla y allí todo es más salvaje", comenta. Además, opina que esto hace que la situación laboral en la capital española "sea más precaria porque siempre va a haber alguien que haga el trabajo por menos dinero".

De hecho, recuerda que durante su búsqueda de trabajo, solo encontraba empleos que ofrecían sin remuneración. "La primera vez que tuve un trabajo 'serio' fue en una serie inglesa para Paramount en Gran Canaria como auxiliar de producción", indica, algo que supuso su vía de entrada en el mundo del cine en las islas.

Durante ese verano, decidió acudir a un curso que organizaba el Festival de Cine, donde conoció a sus integrantes y comenzó a sumergirse entre luces, cámaras y guiones.

"Aquí en Lanzarote en lo que más he trabajado ha sido en publicidad, sobre todo en spots de moda y shooting (sesiones de fotos), y en ficción he podido trabajar menos en la isla porque no vienen tantas películas como publicidad, pero sí estuve en Amarga Navidad, de Pedro Almodóvar, que para mí fue un sueño cumplido", resalta.

Para el joven cineasta, trabajar codo con codo con Almodóvar fue inolvidable. "Creo que no hay día en el que no recuerde ese proyecto porque conocí a muchas personas maravillosas, todo el equipo era encantador, y las dinámicas eran muy sanas", señala. Además, tuvo la oportunidad de hablar con el director de cine. "Ha sido una de las cosas más bonitas que me han pasado y es una de las cosas que ya cumplí, con la que me siento lleno", reconoce.

Una de las anécdotas más divertidas que recuerda Néstor Garmar es haber bailado junto al equipo de producción la canción Por medio peso, de Pepe Benavente, en la fiesta de fin de rodaje. "Al equipo de la península también se les hizo extraño que en las pausas para comer hubiera bocadillos de pescado", cuenta entre risas.

 

Éxito de Canarias como plató natural, pero falta de oportunidades

El auge del cine en las islas no es algo casual. Los variados y diferentes paisajes de cada una de ellas, el buen clima y los incentivos fiscales que permiten reducir costes a las productoras son algunas de las ventajas que están haciendo que Canarias esté experimentando un aumento de la industria del cine.

Sin embargo, a pesar del crecimiento de esta industria en el archipiélago, Néstor Garmar hace hincapié en que sigue existiendo una falta de apoyo a los canarios en este mundo. "Yo estoy rodeado siempre de compañeros de aquí locales que tienen muchísimo talento y no siempre nos dan las oportunidades que muchas veces merecemos", opina.

"Muchas veces siento que, en muchas ocasiones, solo somos peones y me gustaría que tuviéramos más relevancia porque es muy triste ver gente que sabes que son artistas que hacen funciones igual de dignas, pero que podrían aportar muchísimo a las historias y a la ficción", prosigue. 

Esta presencia canaria no solo pasa por la aportación isleña a la trama, sino también a que las historias surjan desde Canarias. "Me encantaría ver más historias que nazcan desde Canarias con creadores y personajes canarios, que sea genuinamente historias canarias, pero para eso es necesario más apoyo institucional", declara.

Las islas se están convirtiendo en una cantera de profesionales del mundo del cine, algo que se puede palpar en los más jóvenes. "Hay mucho potencial y talento, pero también mucha competencia, profesionalidad y disciplina. Estamos muy preparados para contar historias desde aquí, con gente de las islas y para todo el mundo", asegura.

A pesar de los obstáculos, mucho de estos jóvenes están apostando por quedarse y trabajar en el cine desde el archipiélago y renegar de la idea de tener que abandonar las islas para vivir en ciudades como Madrid o Barcelona para poder vivir de su pasión. "Cada vez veo más gente que quiere contar desde aquí y decide crear industria", comenta.

 

Proyectos en mente

Mientras trabaja, Néstor Garmar continúa engordando su gaveta de proyectos. Gracias al proyecto Mayores sin reparo promovido por el Festival de Cine, elaboró un cortometraje este año con las residencias de mayores de Lanzarote. Ahora, su idea es darle visibilidad a este cortometraje de humor realizado con los mayores de Tías y que la gente pueda conocerlo. A la vez, se encuentra inmerso en diferentes proyectos que, por el momento, no ha querido desvelar. 

De cara al futuro, el mayor sueño de este joven lanzaroteño es escribir y dirigir una película, y, a pesar de que su género favorito es la comedia con un trasfondo dramático, reconoce que "al final siempre me voy al drama puro, pero intento trabajar en ello". 

"Sí es verdad que cuando escribo drama, lo hago con cierta luz, luminosidad y ternura, pero sí me gustaría jugar un poco más con la comedia y la mezcla de ambos géneros es el cóctel perfecto", concluye. 

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