Caleta de Famara, entrañable pueblo marinero perteneciente al municipio de Teguise, en la isla de Lanzarote, guarda entre sus arenas, sus casas encaladas y el rumor eterno del Atlántico una historia que se pierde en la memoria de los tiempos. Antes de convertirse en el apacible núcleo marinero que hoy conocemos, estas tierras fueron un importante asentamiento aborigen y una zona de pozos de agua, para transformarse posteriormente en un lugar vinculado a la actividad pesquera y al almacenamiento de las capturas que llegaban del mar.
Hoy día, Caleta de Famara continúa conservando intacta buena parte de aquella esencia marinera que le ha dado carácter y personalidad a lo largo de los años.
Coincidiendo con el último domingo del mes de agosto, llegaban a su fin las fiestas patronales en honor al Sagrado Corazón de María, venerada imagen de profunda devoción y Patrona de los caleteros.
A las doce del mediodía daba comienzo la solemne celebración de la Eucaristía, presidida por don Leonardo Arellano Ramírez, formador del Seminario en Venezuela. La pequeña ermita resultó insuficiente para acoger a la gran cantidad de fieles que, deseosos de participar en tan entrañable celebración, se agolpaban en la puerta y sus alrededores.
Finalizada la Santa misa, daba comienzo uno de los momentos más esperados de la jornada; la tradicional procesión terrestre y marítima de la venerada imagen del Sagrado Corazón de María.
La Patrona de los caleteros era portada a hombros por mujeres y hombres del pueblo, quienes se fueron relevando durante todo el recorrido procesional. Todos querían, en un día tan señalado, tener el honor de llevar sobre sus hombros a su querida Patrona y acompañarla por las calles de arena blanca de este singular pueblo marinero.
Encabezaba la procesión la Banda de Música "Teguiband", de La Villa de Teguise, acompañando con sus sones el caminar de la comitiva religiosa. Tras ella marchaba el sacerdote celebrante, seguido de una multitud de vecinos, vecinas, visitantes y fieles que quisieron acompañar a la venerada imagen en una de las jornadas más emotivas de las fiestas.
El Sagrado Corazón de María lucía radiante en su trono, elegantemente engalanado con una hermosa ornamentación floral en tonos blanco y azules, colores que parecían fundirse con la espuma del mar y el azul inmenso del Atlántico que abraza las costas de Famara.
Poco poco, la comitiva llegó hasta la playa, donde aguardaba unos de los momentos más singulares y emocionantes de la jornada. Allí la venerada imagen, llevada a hombros por los marineros, era embarcada en el barquillo "Jesús María".
Para su patrón suponía un verdadero honor ser el encargado de pasear por el mar a la Patrona de los caleteros. Desde la orilla, una gran cantidad de personas se agolpaban expectantes para contemplar el recorrido marítimo de la Sagrada Imagen, que navegaba por las aguas cercanas a la playa arropada por pequeñas embarcaciones engalanadas para la ocasión ofreciendo una estampa difícil de olvidar.
El mar compañero inseparable de la vida de este pueblo, se convertía una vez más en escenario de la fe y la devoción. La Patrona marinera surcaba ls aguas arropada por el cariño de su gente, mientras desde tierra firme las miradas seguían emocionadas el discurrir de la embarcación.
Finalizado el recorrido marítimo, la imagen regresaba nuevamente a tierra y, acompañada por los vecinos y vecinas de Caleta de Famara, así como por numerosos veraneantes y visitantes, emprendía al camino de regreso hacía la pequeña ermita.
A su llegada, fue recibida entre vivas y prolongados aplausos, en una hermosa demostración del profundo cariño y la devoción que los caleteros profesan a su Patrona, el Sagrado Corazón de María.
La pequeña ermita que custodia tan venerada imagen es también parte inseparable de la historia del lugar. Edificada entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, fue construida empleando cal producida em las propias bahías de Famara, con el propósito de dar servicio religioso a los pescadores y habitantes de Caleta de Famara.
Un sencillo templo nacido de la necesidad espiritual de un pueblo vinculado al mar, que con el paso de los años se ha convertido en uno de los lugares más queridos y entrañables para los habitantes de esta localidad.
Este último domingo de agosto en Caleta de Famara se ha vivido una jornada de fe, tradición y sentimiento, en la que la gente marinera, sencilla y hospitalaria celebraba con orgullo y devoción a su Patrona, el Sagrado Corazón de María.
Una fiesta donde la historia, el mar y la fe volvieron a encontrarse para mantener viva una tradición que forma parte del alma de este entrañable rincón lanzaroteño.
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