La Inspección Insular de Patrimonio Histórico, dependiente del Cabildo de Lanzarote, ha comunicado formalmente al Ayuntamiento de Haría la existencia de valores patrimoniales del Taro de la Atalaya o de las Tabaibas, situado en Charco del Palo.
La institución ha instado al consistorio a incorporar este elemento arquitectónico construido en piedra al Catálogo Municipal de Bienes Patrimoniales Culturales, al mismo tiempo en que asegura que el proyecto autorizado en Mala "no supone una afección física directa al taro".
Según denunció la Asociación Pueblo Maho este taro "constituye un testimonio de métodos y prácticas utilizadas por la población en su convivencia con el medio rural" y pidió a las administraciones no solo proteger esta figura sino el entorno en el que se encuentra. A esta reinvindicación se sumó también Ecologistas en Acción.
La actuación del Cabildo comenzó tras recibir el aviso de varios vecinos sobre la existencia del taro y la preocupación generada por el proyecto autorizado en la parcela donde se ubica. El 24 de junio, el Servicio de Patrimonio Histórico solicitó al Ayuntamiento de Haría el expediente urbanístico para estudiar y valorar el caso.
Tras analizar el expediente urbanístico remitido por el Ayuntamiento sobre el proyecto autorizado para la apertura de un nuevo vial y la ejecución de sus acerados, la Inspección Insular de Patrimonio concluyó que estas actuaciones no afectaban físicamente al taro.
No obstante, el informe reconoce que esta construcción reúne "importantes valores patrimoniales de carácter histórico, etnográfico y arqueológico", por lo que insta al Ayuntamiento de Haría, en cumplimiento de la Ley de Patrimonio Cultural de Canarias, a proceder a su inclusión en el Catálogo Municipal de Bienes Patrimoniales Culturales.
El informe elaborado por la Inspección Insular de Patrimonio Histórico destaca que el Taro de la Atalaya o de las Tabaibas constituye un destacado ejemplo de la arquitectura tradicional de piedra seca de Lanzarote. Vinculado históricamente a la actividad agrícola y ganadera, este tipo de construcciones formó parte del modo de vida de generaciones de campesinos y pastores, constituyendo hoy un elemento de gran valor histórico, etnográfico, arqueológico y paisajístico cuya conservación contribuye a preservar la identidad cultural de la isla.
El presidente del Cabildo asegura que el taro había pasado "desapercibido"
El presidente del Cabildo y consejero de Patrimonio Histórico, Oswaldo Betancort, quiso agradecer “la actitud atenta y vigilante que han mantenido los vecinos en la protección de nuestro patrimonio. La existencia de este taro había pasado desapercibida para las administraciones y ha sido gracias a la participación ciudadana que hemos podido conocer este bien. Esa colaboración demuestra el compromiso de la sociedad lanzaroteña con la conservación de nuestra historia y merece un reconocimiento público”.
Betancort añadió que “una vez constatada la existencia de este elemento, el deber de las administraciones es actuar conforme a la ley. El Cabildo ha ejercido desde el primer momento las competencias que le corresponden, poniendo en conocimiento del Ayuntamiento los valores patrimoniales del bien e instando a que adopte las medidas de protección previstas en la normativa”.
En el mismo escrito, el Cabildo traslada al Ayuntamiento "su total disposición" para colaborar técnicamente en la correcta protección del bien y recuerda que cualquier acto administrativo que pudiera afectar al taro deberá ser comunicado a la Institución insular para el ejercicio de las competencias que le atribuye la legislación vigente.
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