Un centenar de personas se reunió este jueves en la sala San Borondón del Centro de la Cultura Popular Canaria para abordar el colapso del modelo turístico y la destrucción del territorio. La charla-coloquio, titulada “¡Salgamos del colapso! Por un modelo turístico sostenible para Canarias”, fue suscrita por seis organizaciones de izquierda (Sí Se Puede, Nueva Canarias–Bloque Canarista, Izquierda Unida Canaria, Podemos Canarias, Movimiento Sumar Canarias y Lanzarote en Pie) y marca el inicio de un proceso de trabajo conjunto abierto a más actores sociales y políticos.
El encuentro puso el foco en uno de los principales problemas que afectan a las Islas: la turistificación acelerada y sus consecuencias sobre la vivienda, la movilidad y el paisaje. Las personas expertas invitadas —el periodista David González, el geógrafo Alejandro Armas Díaz y la arquitecta María Tomé Nuez, con la moderación de Nerea López Cabral— desmontaron la idea de que solo un 2 % del suelo está dedicado al turismo, contextualizando el impacto real del modelo en infraestructuras, consumo de recursos y presión sobre el territorio. Canarias presenta crecimiento vegetativo negativo, pero experimenta un aumento poblacional vinculado a dinámicas económicas desiguales y a la compra especulativa de vivienda, lo que agrava el acceso al derecho al techo.
Durante el coloquio se plantearon propuestas concretas para revertir esta situación: una moratoria turística y residencial, la limitación del capital especulativo en la compra de suelo —centrando el debate en los usos y no en el origen de las personas—, el ejercicio del derecho de tanteo y retracto por parte de las administraciones públicas y la cesión obligatoria de hasta un 30 % de nuevas promociones a vivienda protegida o alquiler asequible, siguiendo experiencias ya aplicadas en otras ciudades europeas. También se defendió medir la capacidad de carga en función de la calidad de vida, crear un Conservatorio del Litoral y un Observatorio del Paisaje, e impulsar comunidades energéticas y fórmulas de propiedad comunitaria que favorezcan la reapropiación social del territorio.
El ecofeminismo, el urbanismo feminista y el decrecimiento frente al llamado “desarrollo sostenible” atravesaron el debate. Se reivindicó el derecho a la isla y al buen vivir, la soberanía alimentaria y la protección del suelo agrario como garantías de futuro. Las intervenciones insistieron en que el actual rumbo no es inevitable. No es “lo que hay”, puede ser de otra manera si se prioriza la vida, los cuidados y la justicia social. La necesidad de recuperar la cuestión de clase y fortalecer el movimiento social fue otro de los consensos destacados.

En nombre de las organizaciones convocantes se subrayó que este primer acto “no es un punto de llegada, sino el inicio de un proceso de construcción colectiva”. “Queremos articular espacios de escucha atenta para recoger el malestar social, pero también las propuestas de la ciudadanía. La unión de las fuerzas de izquierda frente al colapso turístico es clave para garantizar el derecho a vivir dignamente en nuestra tierra”, se afirmó durante el encuentro.
Las entidades firmantes recalcaron que el espacio permanece abierto y en consolidación. La prioridad es el proceso: cómo articular la acción conjunta, cómo integrar a la juventud y a los colectivos sociales, y cómo convertir el debate en propuestas viables. En los próximos meses se celebrarán nuevos actos temáticos para profundizar en el reto demográfico, la vivienda, el modelo político de Canarias, la identidad y las herramientas jurídicas necesarias para garantizar el derecho al territorio y a una vida digna.
Con este primer paso, las organizaciones convocantes inician una agenda compartida que aspira a transformar el malestar creciente en una alternativa sólida para Canarias.








