La pareja británica formada por Patricia Barlett y Stuart, residente en Lanzarote, nunca imaginó que tendrían un final así de trágico. Stuart acabó muriendo en Lanzarote de forma repentina trabajando mientras su esposa se encontraba ingresada en un hospital de Gran Canaria oyó a través del teléfono cómo intentaban salvarle la vida, según ha publicado The Sun.
Ambos tenían negocios en Lanzarote, donde vivían desde hace años, pero Patricia Barlett se encontraba ingresada en Gran Canaria después de que tuvieran que operarla tras sufrir una grave perforación en el intestino. Tras acudir en varias ocasiones a la sanidad pública y darle el alta en dos ocasiones, su marido Stuart decidió llevar a su mujer a un hospital privado, donde finalmente le pusieron una bolsa de colostomía.
Durante los duros meses posteriores, Stuart fue el apoyo fundamental de su esposa a pesar de que a ella le supuso un golpe muy duro verse con una bolsa de colostomía, lo que le llevó incluso a decirle a Stuart que si lo prefería podía dejarla. Sin embargo, su marido le hizo saber que la amaba y que estaría a su lado apoyándola.
Tras despertar de la operación, Patricia vio a su marido a su lado, pero Stuart tuvo que volver a Lanzarote para atender sus negocios, pero ambos siguieron en contacto.
"Antes de irse, me besó en la frente", recuerda. "'Descansa un poco, Kinnins', dijo, usando el apodo que me había puesto. Me sentía segura y feliz", continúa.
Después de recibir un mensaje de su marido donde le decía "eres valiente y fuerte, y estoy orgulloso de ti", Patricia lo llamó, pero le salió el buzón de voz. Las horas pasaban y su marido no le devolvía la llamada, por lo que empezó a preocuparse.
En ese momento, le llamó un número desconocido. Fue uno de sus clientes, que contactó con Patricia para avisarle de lo que había ocurrido y le contó que Stuart se había desplomado mientras trabajaba y estaban intentando reanimarle.
"Me invadió el pánico, pero lo único que pude hacer fue quedarme al teléfono y escuchar el alboroto de fondo", cuenta.
A pesar de que el personal sanitario le realizó la maniobra cardiopulmonar durante 45 minutos, finalmente no pudieron hacer nada más por él y falleció. Barlett entró en pánico y los médicos tuvieron que calmarla administrándole una pastilla.
Días después de la tragedia, familia y amigos celebraron el funeral de Stuart en una iglesia de Lanzarote. "El dolor sigue siendo muy reciente. Echo de menos el sonido de su risa y me siento muy sola cuando me siento con mi café de la mañana", relata.
Campaña para disponer de desfibriladores
Finalmente, la autopsia reveló que Stuart sufrió un infarto debido a una enfermedad cardíaca. Su esposa asegura que si en la zona hubiera habido un desfibrilador, su marido podría haber sobrevivido.
Por ello, ha iniciado una recaudación de fondos para llamada Plan de Prevención de Stuart para comprar desfibriladores que se instalarán en la zona y proporcionar formación en RCP.
"No puedo traer de vuelta a Stuart, pero puedo ayudar a los demás para que no tengan que sufrir el dolor y la tristeza con los que yo vivo cada día", señala.
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