El rabo de gato desplaza a las especies endémicas de Canarias: esta es la situación en Lanzarote

Esta especie de gramínea introducida en el archipiélago como planta ornamental hace décadas se ha extendido por las islas a una velocidad de vértigo gracias a la facilidad de dispersión de sus semillas y a su gran resistencia a las sequías

Rabo de gato. Foto: Cedida
Rabo de gato. Foto: Cedida

Canarias cuenta con unas 2.500 especies de flora, de las que al menos 700 son endémicas del archipiélago. Algunas de estas especies se están viendo afectadas, en mayor o menor medida dependiendo de cada isla, por el crecimiento constante del rabo de gato (Cenchrus setaceus), una especie nativa del norte de África introducida en los años cincuenta en las islas para su uso como planta ornamental. Su gran capacidad de adaptación al medio y su fácil reproducción ha hecho que se convierta en un gran problema para la biodiversidad en Canarias.  

Esta situación, que afecta especialmente a islas como Gran Canaria, Tenerife y La Palma, también perjudica a Lanzarote aunque esta se encuentra en alerta temprana debido a su control constante. En la isla de los volcanes, su dimensión y los trabajos constantes por eliminarla han mantenido a raya al rabo de gato.

Esta gramínea lleva décadas extendiéndose de una forma vertiginosa por distintas zonas, ya que además de adaptarse con mucha facilidad a casi cualquier clima y suelo, sus semillas tienen una gran capacidad de dispersión, lo que también la dota de un gran poder para recolonizar todas aquellas zonas en las que ya se ha eliminado anteriormente. Para poder luchar contra ella, se incluyó en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras

La globalización pone a la biodiversidad de Canarias en un serio peligro en cuanto a la entrada de especies de flora y fauna que pueden convertirse en plagas muy difíciles de controlar. Según señala la bióloga Beatriz Fariña, "a través de la alerta temprana, RedEXOS intenta interceptar esta invasión antes de que sea incontrolable y económicamente imposible de eliminar". "Al ser islas, somos sitios muy delicados y nuestros hábitats no están preparados para ese tipo de especies", continúa.                                                                                                    

Las semillas, su punto fuerte

Una de las características que hace que el rabo de gato sea tan resistente y difícil de eliminar son sus semillas. Según explica Beatriz Fariña, lo que hace que se extienda de forma tan sencilla es "la gran producción de semillas y su persistencia en el suelo". Tras caer al suelo, las semillas pueden permanecer en él más de seis años con su capacidad de germinación intacta.

Además, el rabo de gato destaca también por su resistencia a la falta de agua. Esto puede afectar gravemente a las especies nativas y endémicas de las islas, ya que mientras estas están sufriendo por la sequía, el rabo de gato sigue creciendo.

"También es muy tolerante a diferentes tipos de suelos, tanto ricos como pobres, y en el caso de Tenerife y La Palma, ya se está adentrando en el sotobosque del pinar", señala Fariña.

Tal es su resistencia que puede germinar en casi cualquier sitio, desde grietas en el asfalto hasta en espacios diminutos entre las calzadas y los bordillos. "Es una especie muy asociada a la alteración de los hábitats, ya que en un sitio muy puro es más difícil que entre el rabo de gato, pero en Canarias quedan pocos sitios puros porque tenemos cabras o conejos por todos lados relacionados con el ser humano y las obras, carreteras o viarios, que son una de las maneras más peligrosas de dispersión", apunta.

Rabo de gato creciendo en mitad de unas aulagas en Lanzarote. Foto: RedEXOS

Afectación a la biodiversidad canaria y eliminación del rabo de gato 

La principal afectación que salta a la vista provocada por el rabo de gato es la que se produce en la alteración del paisaje. "Al competir por el agua, la tierra y el sol con especies nativas, sobre todo de flora, las va ahogando al superarlas en tamaño porque no les llega la luz a las plantas de aquí", expone la experta.

Por otro lado, se trata de una planta que genera elementos químicos alelopáticos, es decir, una sustancia que inhibe el crecimiento de otras plantas cercanas. 

Ante este peligro para las especies canarias, la Red Canaria de Alerta Temprana de Especies Exóticas Invasoras (RedEXOS), del Gobierno de Canarias, lleva varios años trabajando para eliminar esta gramínea de las islas. La misión de RedEXOS es detectar y actuar con rapidez ante la aparición de nuevos focos o poblaciones de especies exóticas invasoras que puedan representar una amenaza para la biodiversidad de Canarias. 

En cuanto a los trabajos para controlar esta especie, la constancia es la principal herramienta. En islas como Tenerife, Gran Canaria y La Palma donde el rabo de gato se ha extendido a una enorme velocidad, la labor de los voluntarios y expertos apoyados por el Gobierno regional, los ayuntamientos y los cabildos es primordial. 

A la hora de eliminarlo, lo primero es quitar las flores (espigas) de una manera cuidadosa y meterla en bolsas para evitar que se desprendan las semillas y se vuelvan a dispersar. Tras eliminar todas las flores, se debe arrancar la planta completamente de raíz y escarbar para quitar la mayor parte de raíces que se pueda. "Cuando es una cuadrilla muy grande en un lugar extenso, es un trabajo difícil porque es muy lento", asegura.

Una vez arrancada la planta, se deja en el propio suelo y las semillas se trasladan a otro lugar para pudrirlas en un depósito con agua durante ocho o diez semanas. "La planta la dejamos en el suelo porque así aporta materia orgánica y evita la erosión del suelo", detalla Fariña.

 

La situación en Lanzarote

A pesar de la situación tan complicada que atraviesan otras islas, en el caso de Lanzarote el rabo de gato está bastante controlado. Sin embargo, en un principio su dispersión era mucho mayor que en la actualidad, pero los trabajos para su eliminación unido al tamaño de la isla han hecho que su control se haya llevado a cabo de manera fructífera. Estos trabajos se llevan a cabo por RedEXOS formado por dos personas en el caso de Lanzarote que comenzó a actuar con un equipo fijo en la isla desde el año 2020, pero anteriormente, un equipo de Gran Canaria viajaba a Lanzarote regularmente para hacer actuaciones puntuales.

Lanzarote, al igual que El Hierro y Fuerteventura, se encuentran en alerta temprana respecto a la presencia del rabo de gato al tener muy controlada su aparición. Según explica Manuel Miranda, técnico de RedEXOS, en la isla esta gramínea se ha identificado en los siete municipios. "Donde más hemos actuado es en los municipios de Tías, seguido de Yaiza, San Bartolomé y Teguise", especifica.

Los puntos de crecimiento en Lanzarote se han centrado en carreteras, terrenos agrícolas abandonadas y zonas que están alteradas donde se depositan residuos como escombros. Uno de los factores que potencian aún más la dispersión en la isla es el viento reinante habitualmente, que hace que las semillas recorran distancias y se extienda su crecimiento.

Antes de las intervenciones de RedEXOS en Lanzarote, Miranda destaca que en la isla había una "población importante" de esta especie. Sin embargo, las diferentes actuaciones a lo largo de estos años ha permitido disminuir considerablemente su presencia. "Nuestra misión más importante aparte de identificar estos focos y actuar con rapidez es hacer un seguimiento porque vuelves al lugar y compruebas que ya no hay y, si la hay, la extraes de nuevo", indica.

Hasta el 14 de septiembre de 2026, RedEXOS ha realizado 1.205 actuaciones, con 1.060 seguimientos de las cuales 137 han sido extracciones

RedEXOS dispone de diferentes vías para comunicar avisos ciudadanos sobre estas especies. Los avisos pueden remitirse mediante la aplicación móvil RedEXOS, disponible para Android e iOS, a través de la página web de RedEXOS, por correo electrónico, mediante WhatsApp y a través del teléfono 646 601 457.

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