Los españoles se encuentran en el ranking de los 10 países que más consumieron café en el año 2025. Asimismo, se estima que 6 de cada 10 españoles toman café cada día, unas 67 millones de tazas al día en total, según los datos del Informe Sectorial del Café en España (2023-2024) de la Asociación Española del Café (AECafé), aproximadamente 562 tazas al año por persona. Sin embargo, tomar una taza de café ha dejado de ser una experiencia rápida de cinco minutos para únicamente afrontar la mañana. El cambio generacional que trae consigo un mayor cuidado personal y una necesidad de calidad y conocimiento del origen ha incrementado las nuevas cafeterías de especialidad.
El consumidor actual no busca únicamente cafeína, el café se ha convertido en una búsqueda de experiencia y sociabilidad. Este nuevo tipo de cafeterías tienen un concepto y estética específica, en su mayoría minimalista, que crea un tipo de comunidad. Los clientes que transitan este tipo de espacio aprecian tanto el producto como el entorno en el que se encuentran, un lugar neutro entre el trabajo y el hogar.
Para Eder González Medina, de la cafetería de especialidad Sirocco, se ha convertido en “un punto de encuentro”, algo más allá de tomar una sencilla taza de café, en su mayoría se trata de un nivel de entendimiento que compara con el mercado del vino: hay quienes van de cata, quienes buscan calidad o quienes simplemente quieren tomar una copa de vino.
Los clientes que buscan un cold brew o un café de filtro se colocan en un determinado nivel de conocimiento que se encuentran en estas cafeterías específicas. El incremento de personas que busca este tipo de cafés no acabará con las cafeterías tradicionales, González afirma que no todos se sienten atraídos por este producto y “convivirán sin ningún problema”.
El café de especialidad es aquel que ha sido seleccionado por su origen concreto y producido con un cuidado específico en cada etapa, lo que permite obtener un producto de mayor calidad. Gracias a un tueste adecuado, es posible disfrutar de un café equilibrado y dulce de forma natural, sin necesidad de añadir azúcar ni recurrir a sabores amargos provocados por un tueste excesivo. Además, pagar un precio más elevado por un café de especialidad supone reconocer y poner en valor el trabajo que hay detrás del producto, estableciendo una relación justa entre calidad y precio que favorece al productor y promueve prácticas agrícolas más sostenibles.
Aunque el nicho de cliente más frecuente se trata de los Millenials y la Generación Z, no es un espacio exclusivo de esas edades. González afirma que son “lugares abiertos” para aquellas personas “que estén dispuestas a probar un producto de mayor nivel”. Asimismo, el barista no solo te da el producto, la explicación de cada café y el servicio proporcionado hace que incremente el deseo por el conocimiento de los diferentes orígenes, así como los distintos tipos.
La creación de identidad tiene un papel fundamental en estos cafés, en su mayoría, aumenta la necesidad y el sentimiento de pertenecer. Para Eder, sus clientes “crean también parte de su identidad a la hora de pedir un producto”, existen productos que tienen un público específico como ocurre con el té matcha o el cold brew, aunque González Medina no crea “que sea un símbolo de estatus”, si considera que “se sitúan en un nicho de personas”.
El nuevo mercado de las cafeterías de especialidad va más allá de la cafeína, se trata de experiencia, cuidado personal y una creación de comunidad en el que se entiende el valor del producto. No se paga únicamente la taza de café, pagas la experiencia y el trato del grano. Los consumidores actuales se encuentran más informados y más concienciados con la salud, por ello, ya no solo se trata de la calidad del café, un aroma dulce sin quemar el grano, sino que los productos alimenticios que ofrecen las cafeterías de especialidad tienden a ser más saludables que las cafeterías de barrios.
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