Un edificio en la memoria de la ciudad
En Arrecife hubo un tiempo en que una carta podía cambiar el ánimo de una casa. Las noticias de familiares que habían emigrado, los mensajes esperados desde otras islas o desde la Península y las gestiones que exigían acudir personalmente a una ventanilla formaban parte de una rutina que hoy parece lejana. En aquella ciudad, las comunicaciones tenían un ritmo distinto y el edificio de Correos era uno de los lugares donde ese ritmo se hacía visible.
Su historia está ligada a la modernización de Lanzarote y al deseo de reforzar sus conexiones con el exterior. La cronología histórica insular sitúa el final de las obras el 22 de octubre de 1959, aunque esta fecha debe entenderse como una referencia pendiente de corroboración mediante la documentación original de recepción de los trabajos. Las gestiones para adquirir el solar habían comenzado años antes. Situado en la antigua avenida del Generalísimo, número 14, el terreno fue objeto de una disposición publicada en el Boletín Oficial del Estado el 30 de septiembre de 1953.
El proyecto arquitectónico, elaborado por Luis Gámir Prieto, fue aprobado en enero de 1957. Unas semanas después se convocó la subasta para ejecutar las obras, con un presupuesto de 3.628.484,60 pesetas. La construcción se adjudicó a la empresa de Pedro Elejabeitia, vinculada también a otras actuaciones arquitectónicas relevantes de la isla, entre ellas el antiguo Parador Nacional de Turismo.
El inmueble, de tres plantas, sótano y torre adosada, se levantó frente al parque José Ramírez Cerdá y junto al antiguo Casino, hoy Casa de la Cultura Agustín de la Hoz. Su ubicación lo incorporó a uno de los espacios más reconocibles de la capital, donde la avenida de La Marina, el parque y el litoral han acompañado durante generaciones los cambios de Arrecife.
Correos, Telégrafos y Estación Costera: una isla conectada
El edificio no se concibió únicamente como una oficina postal. En sus dependencias se reunieron Correos, Telégrafos y la Estación Costera, tres servicios fundamentales para una isla cuya relación con el exterior dependía de infraestructuras específicas y, en buena medida, del transporte marítimo.
La Estación Costera permitía mantener comunicaciones radioeléctricas con los barcos, una función importante para la navegación y para los buques que operaban en aguas próximas al archipiélago. Antes de la generalización de la telefonía móvil y de las comunicaciones digitales, estas instalaciones formaban parte de una red que facilitaba el contacto entre tierra y mar.
En mayo de 1960, el nuevo edificio ya ofrecía servicios postales al público: se anunciaba la posibilidad de depositar cartas en sus buzones y la recogida diaria de la correspondencia. La sede mantuvo su actividad durante décadas, hasta que el servicio postal se trasladó a otras dependencias a comienzos de 2017.
Por sus ventanillas pasaron vecinos que acudían a enviar cartas, recibir noticias familiares y realizar gestiones. No hace falta atribuir a nadie un recuerdo concreto para entender la importancia de aquel lugar: en una sociedad marcada por las distancias, Correos era una pieza de la vida cotidiana y una forma tangible de mantener el vínculo con quienes estaban lejos.
Jean Pierre Hock y la huella artística
La historia del inmueble también está relacionada con el patrimonio artístico de Lanzarote. El pintor belga Jean Pierre Hock, que expuso en julio de 1959 en la pensión La Vasca, dejó una huella vinculada a distintos espacios de la isla. Entre los trabajos que se le atribuyen figuran murales con motivos insulares realizados en la propia pensión, en el edificio de Correos y en el vestíbulo de la primera terminal de pasajeros del aeropuerto de Guacimeta.
Estas obras permiten contemplar el inmueble más allá de sus funciones administrativas. Su historia forma parte de una etapa en la que determinados edificios y espacios colectivos incorporaron elementos artísticos inspirados en el paisaje y la identidad insulares.
La documentación académica sobre el patrimonio artístico de Lanzarote recoge la existencia de un mural en la planta baja de Correos. No obstante, conocer su estado actual y determinar si se conserva exigiría una inspección patrimonial específica. Cualquier proyecto de recuperación debería contemplar la localización, documentación y protección de los posibles elementos artísticos originales.
La avenida de La Marina como escenario de Arrecife
Las fotografías históricas permiten seguir la transformación del inmueble y de su entorno: desde el solar previo a la construcción hasta las imágenes de finales de los años cincuenta y las vistas de la avenida durante las décadas posteriores. En ellas queda registrada una ciudad que ha cambiado, pero que conserva en sus espacios públicos señales de otras épocas.
El valor del edificio no reside solo en su arquitectura. También forma parte del paisaje emocional de Arrecife: de los recorridos por la avenida, de las visitas al parque cercano y de una época en la que acudir a Correos era una gestión concreta, pero también una oportunidad para encontrarse con conocidos y compartir noticias.
Conservarlo supone reconocer esa dimensión cotidiana de la historia. Los edificios públicos adquieren significado no solo por su diseño o por las funciones que albergaron, sino también por la relación que establecen con la vida de la ciudad y con las generaciones que los utilizan.
De la actividad postal a un futuro incierto
El traslado del servicio postal a comienzos de 2017 marcó un punto de inflexión. Después de décadas de actividad, el inmueble dejó de cumplir la función para la que había sido concebido y entró en una etapa de incertidumbre sobre su destino y su conservación.
En 2023 se anunció una iniciativa para incorporar el edificio al patrimonio público y destinarlo al Museo del Mar. La propuesta abría la posibilidad de devolverle un uso cultural relacionado con la historia marítima de Lanzarote. Sin embargo, la operación no llegó a materializarse en los términos anunciados y el proyecto museístico no se tradujo en la recuperación definitiva del inmueble.
El caso refleja la distancia que puede existir entre anunciar una iniciativa patrimonial y llevarla a la práctica. La conservación efectiva requiere aclarar la situación jurídica y administrativa, evaluar el estado del edificio, garantizar la financiación y establecer un calendario de actuación con responsabilidades definidas.
También es necesario conocer sus condiciones actuales y determinar qué medidas precisa para proteger sus valores arquitectónicos e históricos. Sin esa evaluación y sin un proyecto concreto, el futuro del antiguo Correos continúa abierto.
Recuperar un edificio es recuperar una parte de Arrecife
La antigua sede de Correos resume una parte de la historia insular: la modernización de las comunicaciones, la importancia del correo y la telegrafía y la transformación de una capital que fue adaptándose a nuevas necesidades económicas y sociales. Pero su significado no termina en los datos de construcción ni en las funciones que acogió.
Para muchas ciudades, la memoria se conserva en los grandes monumentos; para otras, también vive en edificios cotidianos donde transcurrió una parte de la vida común. El antiguo Correos pertenece a esa segunda categoría: un lugar cuya relevancia se comprende al relacionarlo con las cartas, las noticias y los vínculos que ayudó a sostener.
Su recuperación debería comenzar por documentar el estado del inmueble, estudiar sus elementos arquitectónicos y artísticos y definir un proyecto viable, con financiación y plazos. La recopilación de fotografías, documentos y testimonios permitiría además reconstruir con mayor detalle la historia de quienes trabajaron allí y de la ciudadanía que utilizó sus servicios.
Durante décadas, aquel edificio fue una puerta de entrada y salida de noticias. Hoy, la cuestión ya no es solo qué uso tendrá, sino qué lugar quiere reservar Arrecife a su propia memoria. Dejar que el inmueble permanezca sin una solución definitiva sería perder la oportunidad de convertir un espacio cargado de historia en parte viva del futuro de la ciudad.
Fuentes documentales y patrimoniales:
— Boletín Oficial del Estado, 30 de septiembre de 1953: disposición relativa a la adquisición del solar para Correos y Telecomunicación.
— Boletín Oficial del Estado, 27 de enero de 1957: aprobación del proyecto del edificio. Documento oficial. — Boletín Oficial del Estado, 3 de febrero de 1957: anuncio de subasta de las obras. Documento oficial. — Memoria Digital de Lanzarote, cronología histórica del edificio, con referencia a Antena, n.º 329, 20 de octubre de 1959, p. 5. Ficha cronológica.
— Memoria Digital de Lanzarote, archivo fotográfico histórico del edificio y su entorno. Las imágenes pueden estar sujetas a derechos de autor y requieren autorización para su reproducción. Registro fotográfico.
— Publicación académica sobre Jean Pierre Hock y los murales históricos de Lanzarote. Publicación académica. — Archivo Municipal de Arrecife, fondos documentales para ampliar la investigación histórica. Información del archivo.
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