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El Bebedero, el yacimiento aborigen con la mayor infraestructura para captar la lluvia de toda Canarias

Los mahos realizaron una construcción que captaba el agua de lluvia de todas las lomas del norte de El Bebedero y la dirigían hacia la alcogida, para filtrarla y luego almacenarla

Los investigadores Ángeles Ramírez y Pablo Atoche en yacimiento arqueológico de El Bebedero.
Los investigadores Ángeles Ramírez y Pablo Atoche en yacimiento arqueológico de El Bebedero.

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Cuando el propietario de la finca El Paso decidió levantar parte del enarenado para transportar el rofe a un terreno cercano no imaginó que debajo de aquellas capas de jable y picón había un tesoro arqueológico.

Cuarenta años de investigaciones después de aquellas maniobras que derribaron parte de esta construcción histórica, la ciencia ha revelado que El Bebedero, un yacimiento indígena cercano al pueblo de Tiagua, cuenta con la mayor construcción hidráulica del archipiélago realizada por indígenas canarios.

"El Bebedero ha cambiado la forma de ver la historia más antigua de Canarias", adelanta Pablo Atoche, catedrático en Prehistoria por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y director de la investigación llevada a cabo en este yacimiento arqueológico de Teguise. Este espacio, junto al cercano yacimiento de Buenavista, es el más antiguo de Lanzarote.

 

Un aljibe sin precedentes en la Canarias indígena

Los hallazgos realizados después de décadas de trabajo muestran que la población indígena era "muy avanzada tecnológicamente" y "capaz de aprovechar los recursos de la isla con su propia tecnología", continúa Atoche. Este aljibe aborigen no solo captaba el agua, sino que además la decantaba en una zona enlosada para que saliera limpia. 

Su uso data entre los siglos I antes de la era común y hasta después del siglo IV después de la era común. Esta construcción realizada por los mahos captaba el agua de lluvia de todas las lomas del norte de El Bebedero y la dirigían hacia la alcogida y la zona de decantación, para que después de ser filtrada acabara almacenada en el aljibe.

"Era una especie de complejo muy desarrollado para aprovechar este recurso probablemente escaso, no tan escaso como ahora, pero sí escaso", puntualiza Atoche. El agua captada se dirigía también a otros espacios del yacimiento, como las zonas destinadas a tratar pieles de animales con las que los aborígenes comerciaban con mercaderes y romanos.

Atoche explica que el tipo de construcción hidráulica de El Bebedero no tiene nada que ver con el pozo de San Marcial en Rubicón, que era un aljibe abovedado de fabricación romana y que no existe nada similiar en Canarias. 

Excavación arqueológica de El Bebedero. Foto: Cedida.
Excavación arqueológica de El Bebedero. Foto: Cedida.

 

Una profundidad arqueológica de casi dos metros

Ya en el año 1985, con el beneplácito de la familia propietaria del terreno, comenzaron los trabajos de excavación en El Bebedero. Entonces, Atoche y el equipo de profesionales que se trasladó a la zona descubrieron un elemento "totalmente novedoso" y es que este yacimiento tenía una profundidad arqueológica de casi dos metros. Aquel hallazgo les dio "la posibilidad de hacer una visión diacrónica, temporal, desde la actualidad hasta los primeros momentos de ocupación", rememora durante una entrevista telefónica. 

Además, el enarenado que se llevó a cabo sobre el terreno para el cultivo de tabaco y cereales durante los años cuarenta del pasado siglo logró "fosilizar" todo lo que había debajo y preservarlo. Como cada verano, la campaña de excavación elaborada por el grupo de investigación G9 Historia, Economía y Sociedad de la Universidad de Las Palmas, conformado por historiadores, arqueólogos, sociólogos, economistas y geógrafas, se ha extendido durante cuatro semanas de trabajo de campo para seguir desentrañando los secretos ocultos bajo el rofe. 

Las investigaciones realizadas hasta la fecha han revelado que en El Bebedero vivían cerca de entre veinte y veinticinco personas, que además se dedicaban al sacrificio de cabras y ovejas, y que luego comerciaban con la carne y las pieles. "En ese sitio trataban las pieles porque han aparecido herramientas típicas", explica Pablo Atoche. 

A finales del siglo XX, Pablo Atoche y el equipo de investigadores con el que trabajaba descubrieron que los mahos de Lanzarote comerciaron con mercaderes y romanos. "Intercambiaron cosas que quedaron en El Bebedero como ánforas, metales, bronce, hierro, abalorios vitreos, etc.", apostilla. 

"Probablemente la población estaba dedicada a transformar los productos derivados del ganado doméstico para intercambiarlos por productos que traían esos marinos, como vino, aceite y ese tipo de cosas que en la isla no había y que probablemente serían objetos de lujo, muy apreciados por la población local", explica el encargado de la investigación. 

Hasta la fecha, los investigadores han datado utilizando carbono-14, un compuesto que permite conocer la antigüedad de restos orgánicos, que este espacio estuvo ocupado desde el siglo I antes de la era actual (también conocido como antes de Cristo) hasta, al menos, el siglo XIII. Sin embargo, este año han tomado muestras de mayor profundidad, entre cerámicas y huesos, por lo que sospechan que la datación puede ser incluso más antigua de la que se ha podido comprobar hasta ahora. Aún así, serán los resultados del laboratorio los que arrojen la situación real. 

En otros espacios de El Bebedero también "había hogares, estructuras de combustión, zonas donde la gente comía, vivía y desarrollaba una actividad más cotidiana probablemente", continúa.

Pese a que las previsiones iniciales de los investigadores apuntaban a que la zona de viviendas era un espacio pequeño, han hallado ya una estructura de ocho habitaciones y con el uso de un georradar han descubierto que existen más. "Hay un yacimiento de gran envergadura y también de gran importancia", expone Atoche.

 
Un investigador vuela un dron en el yacimiento de El Bebedero.
Un investigador vuela un dron en el yacimiento de El Bebedero.

 

 

Lo que un centro de interpretación podría aportar a Lanzarote

Cercano a El Bebedero también se encuentra la Cueva de Los Majos y existen indicios de que existen más yacimientos por explorar. La familia Barreto, propietaria de los terrenos, ha permitido a los investigadores ahondar en el yacimiento "sin ningún tipo de cortapisas" desde 1985.

Pese a que el yacimiento arqueológico de El Bebedero es un punto fundamental de la historia aborigen canaria, solo el Ayuntamiento de Teguise financia los trabajos de investigación. En otras ocasiones también han contado con financiación del Estado a través de proyectos de I+D. Sin embargo, no cuentan con apoyo económico por parte del Cabildo de Lanzarote ni del Gobierno de Canarias.

Además, para el yacimiento de El Bebedero se han propuesto varias iniciativas culturales. Por ejemplo, construir en el espacio un centro de interpretación dedicado a la arqueología y a la cultura agraria de Lanzarote en la propia finca. También se ha planteado la adquisición de los terrenos por parte de las administraciones públicas para preservar este espacio. 

"Ya está prácticamente la infraestructura creada porque ya existía un importante centro museístico", cuenta Atocha, que apuesta por convertir este espacio en "uno de los grandes centros museísticos" de Lanzarote.

Investigadores en el yacimiento de El Bebedero. Foto: Cedida.
Investigadores en el yacimiento de El Bebedero. Foto: Cedida.

 

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