Después del parón veraniego, la Casa-museo del Timple de Teguise volvió a abrir sus puertas para reencontrarse con el público y retomar su programación de conciertos. Y lo hizo de una manera muy especial; con una velada en la que la música se convirtió en puente de unión entre dos tierras separadas por el Atlántico, pero profundamente unidas por sus raíces, sus historias uy sus sentimientos.
El pasado viernes, a las 20´00 horas, la sala de conciertos de la Casa-Museo registraba un lleno absoluto para recibir "Puente de Ritmos Isleños", una propuesta musical novedosa que reunió sobre el escenario a excelentes intérpretes canarios y cubanos en un encuentro donde tradición, raíces y nuevas sonoridades caminaron de la mano.
Las primeras notas anunciaron el comienzo de una noche que prometía ser diferente. El concierto, dividido en dos partes, comenzó con el dúo formado por Alexis Lemes y Javier Infante, dos músicos que llevan más de una década compartiendo escenarios, inquietudes y una misma manera de entender la música; desde el respeto a la tradición canaria, pero siempre con una mirada abierta hacia nuevos lenguajes sonoros.
El encuentro artístico entre Alexis Lemes y Javier Infante nace de la voluntad de explorar las posibilidades del timple y la guitarra más allá de los formatos tradicionales. El resultado es una propuesta acústica, íntima y personal, en la que las raíces musicales de Canarias dialogan con el jazz, la música contemporánea y otras influencias.
El timple de Alexis Lemes aportó la sonoridad característica y la raíz de las islas, mientras que la guitarra de Javier Infante amplió ese universo hacia terrenos armónicos y melódicos más contemporáneos. Ambos instrumentos establecieron un diálogo musical lleno de matices, complicidad y sensibilidad.
Para esta ocasión, el dúo seleccionó un repertorio muy novedoso que fue recibido con entusiasmo por el público. Entre las composiciones interpretadas se encontraba "Gente Humilde", "Canto del Mar", "Historia de un Amor", "Our Spanish Love Song", y Tanganillo", entre otras piezas.
Cada interpretación fue seguida con enorme atención y recompensada con calurosos aplausos. Una vez más, la calidad interpretativa de Alexis Lemes y Javier Infante consiguió ganarse la admiración y el cariño de quienes llenaban la sala.
Cuando Cuba y Lanzarote se encuentran a través de la música
Con la llegada de la segunda parte de "Puentes de Ritmos Isleños", los lazos entre la Perla del Caribe, Cuba, y Lanzarote adquirieron un protagonismo especial.
Sobre el escenario apareció la joven cantante Verónica Lucía, acompañada por una magnifica banda integrada por experimentados músicos: Johan Baranis, al piano, Miguel Castañeira, al bajo y Carlos Almaguer, a la percusión.
Antes de comenzar su recorrido musical, Verónica Lucía quiso compartir con el público una historia que, de una u otra manera, pertenece a tantas personas que alguna vez tuvieron que abandonar su tierra natal para buscar un futuro mejor en un lugar desconocido. Una historia de despedidas, de familias que quedan atrás, de amigos, recuerdos y sentimientos que permanecen al otro lado del océano.
Y esa historia tenía para ella un significado especialmente profundo
Su padre es cubano y llegó a Lanzarote junto a sus padres. Fue en esta isla donde conoció a una joven lanzaroteña, y fruto de aquel amor nació Verónica Lucía. Una joven que lleva la música en la sangre y que ha crecido rodeada de sonidos, recuerdos y tradiciones procedentes de ambas orillas del Atlántico.
Una herencia musical en la que ocupa un lugar muy especial su abuelo paterno. don Carlos Almaguer, quien llegó a Lanzarote y dejó una importante huella en la vida cultural de la isla. Aquí puso en marcha una escuela de música, una asociación y diversos proyectos, entre ellos los conocidos festivales de percusión. Con su trabajo, dedicación y cercanía consiguió ganarse el carió y la admiración de numerosos lanzaroteños.
Tras su fallecimiento en 2019, su hijo Carlos Almaguer, padre de Verónica Lucía, ha continuado los pasos de su progenitor en el mundo de la música, manteniendo viva una tradición familiar que ahora también encuentra continuidad en la joven cantante.
Verónica Lucía fue recibida por el público con una calidad ovación. Con seguridad, naturalidad y mucha sensibilidad fue desgranando un repertorio en el Cuba, Canarias, la nostalgia y los recuerdos se dieron la mano.
Sonaron "Cuando Salí de Cuba", "Habanera Salada", "El Manisero", Chica de Yaiza", "Mucho Corazón", y "Son de la Loma", entre otros temas, en una actuación que fue creciendo en intensidad y emoción a medida que avanzaba la noche.
La velada contó también con momentos especialmente entrañables, como la participación de su abuela, Verónica Torres, y de su tía Lisi Almaguer, que se sumaron a este viaje musical entre generaciones y territorios.
A ellas se unió asimismo la joven timplista Daniela Gutiérrez, aportando una vez más el sonido de nuestro instrumento más representativo y reforzando ese diálogo entre las dos culturas que daba sentido al espectáculo.
La música como puente
Había en aquella noche un cierto aire de nostalgia. Una nostalgia que no era triste, sino profundamente humana. La nostalgia de quienes un día tuvieron que marcharse, de quienes dejaron atrás una familia, una casa, una tierra y una parte de su propia historia.
Y precisamente ahí estuvo la grandeza de "Puentes de Ritmos Isleños", en demostrar que la música es capaz de atravesar océanos, generaciones y fronteras.
Canciones como "Pregón a Canarias" composición de Carlos Almaguer, padre de Verónica Lucía, pusieron de manifiesto que las culturas canaria y cubana, aun siendo diferentes, comparten vínculos profundos construidos a lo largo del tiempo. Dos pueblos que han sabido reconocerse en sus músicas, en sus ritmos y en esa manera tan especial de sentir y vivir al otro lado del Atlántico.
El público, completamente entregado, siguió con atención y participación cada uno de los momentos del concierto, respondiendo con numerosos aplausos a los artistas.
Al finalizar la velada, el concejal de Cultura y Fiestas del Ayuntamiento de Teguise, Andoni Machín, y el comisario de la Casa-Museo del Timple, Benito Cabrera, felicitaron a todos los participantes por la extraordinaria calidad artística del concierto y por haber ofrecido una noche tan especial.
La Casa-Museo del Timple de Teguise volvió así a levantar el telón de su programación con un rotundo éxito. "Puentes de Ritmos Isleños", consiguió reunir en un mismo escenario los ritmos, sonidos y sentimientos de Canarias y Cuba.
Una noche en la que el timple, la guitarra, el piano, el bajo, la percusión y, sobre todo, las voces de varias generaciones construyeron un puente imaginario entre dos orillas.
Un puente levantado con música.
Un puente que, por unas horas, permitió recordar a quienes se quedaron al otro lado del Atlántico y comprender que, aunque los océanos puedan separar las tierras, hay vínculos que ninguna distancia consigue borrar.
Porque aquella noche, en la Casa-Museo del Timple de Teguise. Canarias y Cuba volvieron a encontrarse a través de la música.
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