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Carta a la Directora

¿Y quién reconoce a los vecinos que se lanzaron al mar para salvar vidas?

Vecinos de Haría, Teguise, Lanzarote y La Graciosa reclaman al Cabildo y al Gobierno de Canarias un reconocimiento público a quienes actuaron en los naufragios antes de que llegaran los recursos de emergencia

Naufragio de una patera en Órzola en noviembre de 2020. Fotos: Sergio Betancort
Naufragio de una patera en Órzola en noviembre de 2020. Fotos: Sergio Betancort

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Vecinos Haría, Teguise y La Graciosa han enviado una carta a La Voz para reclamar un reconocimiento público a quienes ayudaron en varios naufragios.

"La reciente sucesión de reconocimientos públicos a la ONG Emerlan por su labor vinculada a la atención de personas migrantes vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que, hasta ahora, parece que nadie quiere responder:

¿Dónde está el reconocimiento a los vecinos y vecinas de Lanzarote y La Graciosa que, en distintos naufragios, se lanzaron al mar con sus propios medios para salvar vidas?

Desde los municipios de Haría y Teguise, y especialmente desde las zonas costeras que han vivido de primera mano la llegada de embarcaciones y los naufragios, queremos recordar una
realidad que no puede quedar relegada a un segundo plano: antes de que llegaran muchos de los recursos institucionales, sanitarios o de emergencia, fueron ciudadanos anónimos quienes estuvieron allí.

Fueron vecinos y vecinas quienes salieron de sus casas, quienes acudieron a las costas, quienes utilizaron sus propios medios, quienes se metieron en el agua y quienes, sin esperar una
medalla, una subvención, una fotografía institucional ni un reconocimiento público, arriesgaron su propia integridad para intentar salvar a otras personas.

Y lo hicieron porque son lanzaroteños. Porque son vecinos. Porque conocen el mar. Porque conocen su costa. Y porque, ante una tragedia, no miraron hacia otro lado.

Hablamos de varios naufragios ocurridos en nuestras costas, en los que la respuesta ciudadana fue inmediata y en los que numerosos vecinos participaron directamente en las labores de
auxilio y rescate. Algunos de ellos se jugaron literalmente la vida para intentar sacar del agua a personas que acababan de naufragar.

Por eso resulta difícil entender que las instituciones públicas sean capaces de organizar actos de reconocimiento, emitir comunicados, realizar fotografías y poner en valor el trabajo de
determinadas entidades, mientras se olvidan precisamente de quienes, de manera espontánea y desinteresada, estuvieron allí cuando más falta hacía.

No cuestionamos el voluntariado. Cuestionamos que se borre a los voluntarios de siempre.

Queremos dejar algo muy claro: nadie pretende cuestionar el trabajo de los voluntarios ni la necesidad de que existan organizaciones especializadas.

Lo que cuestionamos es que, cuando las instituciones hablan de solidaridad, voluntariado y respuesta ante la inmigración, parezca que la historia empieza y termina en determinadas
organizaciones.
No.

La solidaridad en Lanzarote no empezó con una subvención, ni con un convenio, ni con un acto institucional.

La solidaridad estaba ya en nuestros pueblos, en nuestros pescadores, en nuestros vecinos, en las familias y en las personas que durante años han acudido a las costas ante una emergencia sin preguntarse quién les iba a reconocer después.

Y si el Cabildo de Lanzarote y el Gobierno de Canarias quieren reconocer la labor de quienes trabajan en estas emergencias, que hagan un reconocimiento completo, transparente y justo.

Que expliquen también quiénes fueron aquellas personas que participaron en cada uno de esos rescates.

Que se acuerden de ellas.

Que las llamen.

Que les den las gracias.

Que sus nombres y su historia no desaparezcan detrás de una fotografía institucional.

¿Por qué unas personas sí y otras no?

También consideramos legítimo que la ciudadanía reclame transparencia sobre los criterios utilizados por las administraciones para distinguir, subvencionar, contratar o reconocer públicamente a determinadas entidades.

Si una organización recibe financiación pública, convenios, subvenciones o contraprestaciones por determinadas actuaciones, la ciudadanía tiene derecho a conocer qué dinero
público recibe, para qué actividades, bajo qué condiciones y con qué resultados.

Y si además se presenta públicamente a una entidad como referente del voluntariado, es razonable preguntar dónde empieza el voluntariado y dónde terminan las actividades que se
desarrollan mediante financiación o contratación pública.

No se trata de atacar a ninguna persona ni de desprestigiar a quienes voluntariamente ayudan.

Se trata de algo mucho más sencillo:

Transparencia.

Porque el dinero público es de todos.

Y el reconocimiento público también debería ser para todos aquellos que realmente lo merecen.

Un reconocimiento a quienes nunca lo pidieron

Desde Lanzarote y La Graciosa queremos reivindicar a esos hombres y mujeres que no aparecen en las notas de prensa.

A quienes estaban en la costa.

A quienes escucharon que había ocurrido un naufragio y salieron corriendo.

A quienes pusieron sus barcos, sus vehículos, sus medios y hasta su propia vida al servicio de otras personas.

A quienes estuvieron en el agua.

A quienes sacaron cuerpos.

A quienes intentaron reanimar.

A quienes acompañaron a supervivientes.

A quienes regresaron a sus casas después de vivir escenas que probablemente nunca olvidarán.

¿Quién se acuerda de ellos?

¿Dónde está el homenaje del Cabildo?

¿Dónde está el reconocimiento del Gobierno de Canarias?

¿Dónde están sus nombres?

¿Dónde están sus historias?

¿Por qué no aparecen también en esas fotografías institucionales?

No queremos medallas. Queremos memoria, respeto y justicia.

Los vecinos y vecinas de Haría y Teguise no están reclamando protagonismo.

Están reclamando memoria y justicia.

Porque reconocer a una ONG o a cualquier organización no debería implicar borrar o minimizar la labor de los ciudadanos que actuaron antes, durante y después de una tragedia.

Las instituciones tienen la obligación de reconocer la labor de todos: servicios de emergencia, cuerpos de seguridad, profesionales sanitarios, organizaciones, voluntarios y, por supuesto,
ciudadanos particulares.

Todos.

Sin excepciones.

Sin intereses políticos.

Sin fotografías selectivas.

Sin utilizar las tragedias humanas para construir relatos institucionales.

Desde Lanzarote y La Graciosa exigimos al Cabildo de Lanzarote y al Gobierno de Canarias que hagan público un reconocimiento a todos aquellos vecinos y vecinas que participaron en los distintos naufragios ocurridos en nuestras costas y que, en muchos casos, actuaron cuando todavía no habían llegado los recursos oficiales.

Porque antes que las siglas, antes que las organizaciones y antes que las instituciones, estuvieron las personas.

Y esas personas también merecen ser recordadas.

No queremos que nadie se apropie de la solidaridad de un pueblo.

La solidaridad de Lanzarote tiene muchos nombres. Algunos aparecen en las fotografías.

Otros no.

Ha llegado la hora de reconocer también a los que nunca salieron en ellas".

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