La cara 'b' de Lanzarote, una isla hiperconectada donde es casi imposible improvisar un vuelo entre islas

Denuncian la falta de conectividad entre Tenerife y Lanzarote. Pese a que las frecuencias crecieron un 35% este julio, algunas jornadas registran el cartel de "todo vendido"

Aviones en el aeropuerto
Aviones en el aeropuerto

Lanzarote es la tercera isla canaria en número de habitantes y también la tercera que más turistas recibe en su aeropuerto. Mientras estas dos realidades conviven, para los canarios es muy difícil sacar un vuelo de última hora entre islas. 

Cuando se cuelga el cartel de "todo completo" en las dos únicas aerolíneas que operan entre Lanzarote y Tenerife, se hace imposible volar entre ambas islas si surge un imprevisto o una situación de última hora. Pese a que la conectividad en avión es un servicio crucial en el archipiélago, una plaza no siempre está asegurada. 

De cara a este julio, Binter, la principal aerolínea para vuelos interinsulares, ofrece algo más de 13.600 plazas semanales para conectar Tenerife y Lanzarote a lo largo de julio, así como 17.426 plazas con Gran Canaria. En total, 190 vuelos a la semana entre Tenerife y Lanzarote y 232 entre Gran Canaria y la isla de los volcanes. De cara al verano, con Tenerife se ha registrado "un crecimiento del 35%" en la oferta de plazas con respecto a una semana promedio de junio y un crecimiento del 2% con respecto a Gran Canaria, según datos facilitados por la propia empresa.

Pese a ello, hay días donde es imposible obtener un billete de avión. Esta situación es aún más complicada para volar con islas no capitalinas, ya que la mayoría de conexiones pasan por Tenerife o Gran Canaria. 

Este mismo viernes 17 de julio, por ejemplo, ya no existe ningún billete disponible para volar de Lanzarote a Tenerife. Lo mismo sucede en Canaryfly, la segunda aerolínea canaria que vuela entre islas. 

La realidad geográfica de Canarias hace que el avión se convierta en la única alternativa. Varios pasajeros han señalado en declaraciones a La Voz, la frustración que supone no poder acceder a un vuelo de última hora en una región marcada por la ultraperiferia y por su situación geográfica como archipiélago.

A esta realidad se suma que un vuelo en una tarifa flexible de la principal aerolínea de Canarias cuesta 248 ida y vuelta entre Lanzarote y Tenerife Norte (68,5 euros si se le aplica la subvención del 75% de residencia). El coste de los billetes también se convierte en un hándicap añadido para las personas más empobrecidas y los estudiantes que deben desplazarse a las islas capitalinas para cursar la mayor parte de las carreras universitarias.