La dirigente socialista acusa al actual presidente del Cabildo de vivir de proyectos heredados, pero durante su mandato quedaron sin materializarse 160 viviendas sociales para las que se habían presupuestado 13,78 millones de euros
La vivienda no admite memoria selectiva
La vivienda pública se ha convertido, con toda razón, en uno de los grandes asuntos políticos y sociales de Lanzarote. Los precios del alquiler, la escasez de vivienda asequible y las dificultades de muchas familias para acceder a un hogar han convertido el problema habitacional en una emergencia que ninguna administración puede ignorar.
Precisamente por eso resulta necesario que el debate político se haga con memoria.
María Dolores Corujo vuelve a situar la vivienda en el centro de sus críticas a Oswaldo Betancort. La expresidenta del Cabildo sostiene que el actual Gobierno insular lleva más de tres años sin impulsar una nueva promoción de vivienda pública y acusa a Betancort de presentarse como protagonista de proyectos que fueron planificados durante el anterior mandato.
La crítica merece ser escuchada. Pero también merece ser contrastada con la propia gestión de Corujo cuando estuvo al frente del Cabildo.
Maneje: una actuación que tiene varios padres
Las 201 viviendas públicas de Maneje no nacieron durante el actual mandato de Oswaldo Betancort. El proyecto forma parte del Plan de Vivienda de Canarias 2020-2025 y fue impulsado durante el Gobierno autonómico presidido por Ángel Víctor Torres, con Sebastián Franquis al frente de la Consejería de Vivienda, y con la colaboración del Cabildo de Lanzarote y del Ayuntamiento de Arrecife.
En abril de 2023, todavía con María Dolores Corujo como presidenta del Cabildo, el Gobierno de Canarias anunció la contratación de las obras de 134 de las 201 viviendas previstas en Maneje, con una inversión de 19,6 millones de euros.
La información oficial del Gobierno de Canarias señala que los terrenos habían sido cedidos por el Ayuntamiento de Arrecife y reconoce la colaboración del Cabildo y del Ayuntamiento.
Por tanto, sería injusto negar la participación política de Corujo en el impulso de aquella actuación. Pero también sería incorrecto convertir Maneje en una obra exclusiva del Cabildo socialista. Fue una actuación de colaboración entre administraciones.
Si una promoción puede ser reivindicada políticamente por un gobierno porque durante su mandato se impulsó, aunque la financiación y la ejecución correspondan a otra administración, ese mismo criterio debería aplicarse al actual Cabildo cuando compra suelo, adquiere viviendas o colabora con el Gobierno de Canarias.
El dato que Corujo no debería olvidar
En el presupuesto del Cabildo de Lanzarote de 2021, durante la presidencia de María Dolores Corujo, aparece una partida de 13.782.000 euros destinada específicamente a la adquisición de 160 viviendas para alquiler social.
No es una interpretación de la oposición. Está escrito en el propio presupuesto oficial de la institución insular.
La partida aparecía dentro del programa denominado «Observatorio de vivienda social». Durante aquel mandato existía, por tanto, dinero presupuestado y un objetivo perfectamente definido: adquirir 160 viviendas para destinarlas a alquiler social.
En enero de 2023, a pocos meses de terminar aquella legislatura, el entonces consejero Jacobo Medina denunció que el Cabildo no había materializado la compra de ninguna vivienda para ese fin y recordó que el crédito aprobado para inversiones ascendía a casi 24 millones, de los cuales unos 13,8 millones correspondían a la adquisición de vivienda social.
Meses después, en el pleno extraordinario sobre vivienda celebrado en mayo de 2023, Coalición Canaria volvió a denunciar que aquel dinero había terminado destinado a otras actuaciones y que se había descartado una propuesta para adquirir 160 viviendas en Arrecife por casi 17 millones de euros.
Conviene hacer una precisión periodística: la partida presupuestaria de 13,782 millones está acreditada documentalmente; las acusaciones sobre el destino final del crédito proceden de la oposición y deben atribuirse como tales.
Pero las 160 viviendas previstas no llegaron a convertirse en 160 viviendas adquiridas por el Cabildo durante aquel mandato.
¿Significa esto que Corujo no hizo nada?
No. Y sería un error escribirlo así.
Durante aquella etapa se produjo un cambio importante en la política de vivienda pública de Lanzarote. Después de décadas sin nuevas promociones públicas, el Gobierno de Canarias puso en marcha el Plan de Vivienda 2020-2025 y Lanzarote volvió a aparecer en la planificación autonómica.
Maneje es la principal expresión de ese cambio. En abril de 2023 el Gobierno de Canarias hablaba de 201 viviendas en Maneje como las primeras viviendas públicas construidas en Lanzarote en 27 años y anunciaba nuevas actuaciones dentro del Plan de Vivienda.
Reconocer esa realidad no debilita el argumento. Lo fortalece. Una cosa es reconocer los aciertos de Corujo y otra aceptar que su etapa fue una gestión impecable en materia de vivienda.
Tampoco sería justo decir que Betancort no ha hecho nada
La crítica socialista tampoco puede reducirse a afirmar que el actual Gobierno insular no ha hecho nada.
El Cabildo ha adquirido 42 viviendas en Playa Blanca, destinadas a incorporarse al parque público mediante su cesión para alquiler asequible. Además, existen otras 76 viviendas en Playa Blanca cuya adquisición cuenta con financiación garantizada, con aportaciones del Gobierno de Canarias y del Cabildo.
Estas actuaciones no pueden presentarse todavía como decenas de promociones nuevas construidas y entregadas. Las 42 viviendas son una adquisición y las otras 76 están en proceso de adquisición. Los solares comprados para futuras promociones son, de momento, suelo.
Pero tampoco es correcto afirmar que no existe actuación alguna.
El problema de fondo: quién se pone la medalla La política de vivienda no funciona mediante compartimentos estancos.
El Gobierno de Canarias tiene un papel esencial. Los ayuntamientos aportan suelo y desarrollan actuaciones. Los cabildos pueden adquirir suelo, viviendas, colaborar económicamente y desarrollar políticas insulares.
Maneje es un buen ejemplo: el Ayuntamiento aportó los terrenos, el Gobierno de Canarias asumió la promoción y financiación principal y el Cabildo colaboró.
Entonces, ¿de quién son las viviendas? La respuesta más honesta sería: de las administraciones que hicieron posible que existieran.
Por eso resulta difícil sostener un discurso en el que las viviendas iniciadas durante un mandato son exclusivamente mérito del gobierno que las impulsó, pero las actuaciones iniciadas o desarrolladas durante el siguiente mandato son automáticamente «proyectos heredados» y, por tanto, sin ningún mérito para quien los gestiona.
El espejo debe funcionar en las dos direcciones
La pregunta que debería hacerse ahora no es quién tiene más derecho a ponerse la medalla.
La pregunta es mucho más sencilla: ¿Cuántas viviendas públicas nuevas necesita Lanzarote y cuántas de ellas están realmente construidas, compradas y entregadas?
Una familia que busca vivienda no vive de una nota de prensa. No vive de una rueda de prensa. No vive de una partida presupuestaria. Y tampoco vive de una promesa.
Necesita una llave.
Y necesita poder pagar el alquiler.
Ese debería ser el indicador definitivo.
Corujo tiene derecho a criticar a Betancort
Por supuesto que sí. La oposición está para fiscalizar al Gobierno. Y Betancort debe responder por sus decisiones, sus retrasos y sus resultados.
Pero la crítica sería mucho más sólida si incorporara también la autocrítica.
Durante la presidencia de Corujo se presupuestaron 13,782 millones de euros para adquirir 160 viviendas destinadas al alquiler social y aquellas viviendas no acabaron formando parte del parque adquirido por el Cabildo.
Mientras tanto, Maneje sí avanzó, pero fundamentalmente dentro del Plan de Vivienda del Gobierno de Canarias y gracias a la colaboración de varias administraciones.
Y hoy, con Betancort, hay actuaciones concretas de adquisición de vivienda y suelo, aunque todavía insuficientes para resolver la dimensión del problema.
Eso es probablemente lo que debería decir un análisis honesto: ni propaganda socialista ni propaganda de Coalición Canaria.
La vivienda no puede convertirse en una guerra de hemerotecas
Lanzarote necesita vivienda pública con urgencia. Necesita suelo, financiación, agilidad administrativa y coordinación entre Gobierno de Canarias, Cabildo y ayuntamientos.
Porque cada año que pasa sin aumentar suficientemente el parque público tiene consecuencias muy concretas: familias que pagan alquileres que no pueden permitirse, jóvenes que retrasan su emancipación y trabajadores que terminan marchándose de la isla porque no encuentran dónde vivir.
Por eso la vivienda merece algo más que una batalla partidista. Y también merece memoria.
Corujo puede reprochar a Betancort que todavía no haya generado suficiente vivienda pública nueva. Es una crítica legítima.
Pero Betancort puede colocar delante el mismo espejo y recordar que durante el mandato socialista hubo 160 viviendas previstas y 13,782 millones presupuestados para adquirirlas que no terminaron convirtiéndose en esas 160 viviendas.
Y probablemente ninguno de los dos debería sentirse completamente satisfecho.
Porque mientras los partidos discuten sobre quién merece la medalla, Lanzarote sigue necesitando casas.
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