Hay personas que cuando se sienten incómodas con una protesta responden con argumentos. Otras responden con datos. Algunas incluso hacen autocrítica.
Y luego está la opción elegida por Echedey Eugenio: fijarse en si las mujeres iban maquilladas.
Porque eso es exactamente lo que vino a decir para desacreditar una manifestación ciudadana en defensa del Hospital Insular: que algunas parecían ir de fiesta porque habían acudido "hasta pintadas".
Reconozco que me fascina la lógica política detrás de semejante razonamiento.
Miles de personas preocupadas por un servicio público. Mujeres movilizándose, organizándose y llenando las calles. Un debate sanitario de enorme importancia para Lanzarote. Y la conclusión del dirigente de Coalición Canaria es que algunas llevaban maquillaje.
Imaginen el nivel de preocupación que debe existir cuando el análisis político termina en el neceser.
Porque nadie cuestiona a un hombre por presentarse bien vestido en una reunión política. Nadie pone en duda la credibilidad de un dirigente porque se peine, se afeite o se presente impecable ante las cámaras.
Sin embargo, cuando una mujer decide arreglarse para salir de casa, todavía hay quien interpreta que pierde legitimidad para reivindicar derechos.
Es un machismo tan antiguo que casi huele a naftalina.
La mujer perfecta para algunos sigue siendo un personaje imposible: si se arregla demasiado es superficial; si no se arregla, descuidada. Si sonríe, no está comprometida. Si se enfada, es exagerada. Si protesta, molesta. Y si protesta maquillada, al parecer estaba de fiesta.
Qué agotador debe ser vivir examinando a las mujeres en lugar de escuchar lo que tienen que decir.
Lo verdaderamente revelador no es que pronunciara esas palabras. Lo verdaderamente revelador es que, ante una movilización multitudinaria, no encontrara un argumento mejor.
Porque cuando una protesta te obliga a hablar del aspecto físico de quienes participan en ella, probablemente no estés ganando el debate.
Probablemente estés intentando evitarlo.
Las mujeres que estuvieron en esa manifestación no acudieron para pasar una prueba estética. No estaban compitiendo por una banda de miss ni por una portada de revista. Estaban defendiendo una causa que consideran justa para Lanzarote.
Y sinceramente, en pleno 2026, resulta bastante triste que todavía haya responsables políticos que crean que el maquillaje de una mujer es más relevante que los motivos por los que sale a la calle.
El problema nunca fue que estuvieran pintadas.
El problema es que algunos siguen mirando a las mujeres con unas gafas tan viejas que ya no distinguen entre una manifestación y un espejo.
Añadir La Voz de Lanzarote como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.