El crecimiento del censo de mascotas en Arrecife es una realidad que responde a un cambio social profundo: los perros son parte de nuestras familias. La demanda de espacios públicos donde puedan socializar y disfrutar del mar es un derecho legítimo que las administraciones deben atender, tal y como se acordó por unanimidad en el pleno del Ayuntamiento de Arrecife del 4 de agosto de 2022, donde se decretó hacer de Arrecife una ciudad pet friendly. Sin embargo, para que este logro e impulso institucional sea definitivo, el foco debe ponerse en nuestro civismo y en la protección de un vecino sumamente vulnerable: el chorlitejo patinegro.
La geomorfología arenosa de nuestras playas es el hogar exclusivo donde este pequeño pájaro instala sus frágiles nidos, camuflados directamente en el suelo. Para garantizar su procreación, la delimitación de los espacios debe ser milimétrica. Es imprescindible establecer una demarcación física e infranqueable mediante vallados rústicos y señalización clara en las zonas altas de arena y dunas embrionarias. Estas áreas específicas de nidificación deben quedar completamente blindadas, permitiendo que el resto de la playa esté disponible para el uso de las mascotas los 365 días del año, sin interrupciones ni cierres estacionales.
El éxito de esta convivencia permanente no dependerá de prohibiciones temporales, sino de la propia comunidad a través de la participación ciudadana. Una de las herramientas más potentes para lograrlo es la creación de cuadrillas de control y custodia del litoral, compuestas por vecinos de la zona y voluntarios concienciados. Estas personas, con paciencia y empatía, realizarán labores informativas a pie de playa, explicando a los usuarios la importancia de respetar los límites establecidos, repartiendo bolsas o desinfectantes y ayudando a vigilar que nadie invada las zonas protegidas del ave.
Tener una playa para nuestros perros todo el año es una victoria respaldada por el propio compromiso del pleno municipal, que debemos defender demostrando que somos los primeros interesados en proteger la biodiversidad de Lanzarote. Con una delimitación física estricta, la ayuda pacífica de los vecinos y el respeto a las zonas de nidos, Arrecife puede ser el ejemplo perfecto de que el disfrute de los animales y la vida silvestre son compatibles todos los días del calendario.
