Hay instituciones que se comprenden mejor cuando se observa el lugar en el que desarrollan su trabajo. La Guardia Civil es una de ellas.
En Lanzarote, su presencia está estrechamente ligada a una isla marcada por el mar, por sus carreteras, por sus espacios naturales y por una realidad que exige coordinación, proximidad y capacidad de respuesta.
El 12 de octubre, festividad de la Virgen del Pilar, es una buena ocasión para reconocer esa labor. No tanto desde las cifras o los dispositivos, sino desde algo más sencillo: la tranquilidad que proporciona saber que hay profesionales preparados para actuar cuando las circunstancias lo requieren.
En una isla, además, esa tarea tiene particularidades propias. Una emergencia en el mar, un accidente en una carretera, la protección de nuestro territorio o una intervención en cualquiera de nuestros municipios pueden exigir respuestas rápidas y coordinadas.
La seguridad, precisamente, no se construye desde una sola institución. Guardia Civil, Policía Nacional, policías locales, servicios de emergencia y administraciones públicas compartimos una responsabilidad que solo alcanza su verdadero sentido cuando trabajamos juntos.
La Guardia Civil es también una institución formada por personas que desarrollan su trabajo lejos, en muchos casos, de su lugar de origen. En Lanzarote, sus profesionales se incorporan a una sociedad con unas características propias y terminan haciendo suyo, durante su destino, un territorio que exige conocerlo, entenderlo y comprometerse con él. Detrás de esa dedicación hay también familias que comparten los sacrificios y las exigencias de esta profesión.
Desde la Dirección Insular de la Administración General del Estado quiero trasladarles hoy mi reconocimiento y mi gratitud. También a quienes les acompañan desde sus familias y a quienes, a lo largo de los años, han dejado parte de su vida profesional en Lanzarote.
Lanzarote es una isla de horizontes. Una tierra acostumbrada a mirar lejos y a entender que el mar, además de separarnos, también nos conecta.
En ese horizonte está también la Guardia Civil: presente cuando hace falta, cercana cuando se la necesita y comprometida con esta tierra y con quienes la habitan.
Quizá esa sea una buena manera de entender lo que hoy celebramos: que detrás de una institución hay personas y que detrás de su trabajo hay algo que todos compartimos y que merece ser protegido: nuestra forma de vivir, nuestra convivencia y la tranquilidad de saber que, cuando llega el momento, alguien está ahí.
Ese es, en definitiva, el valor del servicio público. Y esa es también la razón por la que, desde Lanzarote, quiero que este 12 de octubre sea, sobre todo, un día para reconocerlo.
Feliz Día del Pilar.
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