Que no pare la gestión

Yonathan de León dice que la querella de la Fiscalía no va a paralizar la gestión del Ayuntamiento de Arrecife.

Y francamente, me parece estupendo.

Principalmente porque llevo un rato intentando localizar esa gestión para saber exactamente qué es lo que corre peligro de paralizarse.

A lo mejor está escondida detrás de algún contrato menor. O esperando un informe. O debajo de uno de esos reparos de Intervención que tienen la desagradable costumbre de aparecer cuando alguien empieza a hacer preguntas.

El alcalde ha decidido responder a la querella presentada por la Fiscalía sacando pecho de gestión. Una elección curiosa. Es como llegar tarde a una boda y presumir de reloj.

Porque una cosa debemos dejar clara desde el principio: Yonathan de León y Echedey Eugenio no han sido condenados. Existe una querella de la Fiscalía y ambos tienen, como cualquier ciudadano, derecho a la presunción de inocencia. Será la Justicia quien determine si existió alguna responsabilidad penal.

Perfecto.

Pero la presunción de inocencia no incluye la presunción de buena gestión.

Esa, querido alcalde, se demuestra.

Y precisamente sobre la gestión municipal es sobre lo que resulta legítimo preguntar.

La Fiscalía ha presentado una querella por hechos que considera que podrían ser constitutivos de delitos de prevaricación administrativa, malversación de caudales públicos y fraude a la Administración. La investigación viene precedida, además, por actuaciones de la UDEF. Según la información publicada, se analizan cuestiones relacionadas con contratos menores, posibles fraccionamientos, expedientes y reparos de Intervención.

Es decir, no estamos comentando que a alguien no le gustaran las luces de Navidad.

Estamos hablando de cómo se administró dinero público.

Y entonces aparece la frase:

«No van a paralizar la gestión».

Cariño, nadie quiere paralizar Arrecife.

Queremos saber cómo se gestiona.

Que parece parecido, pero no lo es.

Resulta especialmente llamativo el caso de Navilán. La investigación policial ha puesto el foco sobre la contratación relacionada con su primera edición y sobre la utilización de diferentes contratos menores para prestaciones vinculadas al evento. También se han publicado detalles sobre procedimientos en los que se solicitaron presupuestos concediendo plazos muy reducidos para presentar ofertas.

Todo esto tendrá que aclararse donde corresponde.

Pero políticamente podemos hacer preguntas ahora.

Para eso pagamos impuestos y tenemos boca.

También se encuentra bajo análisis la contratación relacionada con Billy Capers. Según lo publicado sobre la querella, existen informes municipales que cuestionaron aspectos del procedimiento seguido y la cobertura administrativa de determinados gastos.

Y nuevamente debemos creer que el problema consiste en que alguien pretende «paralizar la gestión».

Qué manía tiene últimamente la burocracia con querer que la Administración cumpla procedimientos administrativos.

Insoportable.

El alcalde también ha situado algunas denuncias dentro de la confrontación política. Y seguramente exista confrontación política. Sería bastante extraño descubrir oposición política haciendo macramé.

Pero la querella actual tiene un detalle incómodo para ese relato:

la presenta la Fiscalía.

Y la UDEF tampoco es exactamente una agrupación local de Nueva Canarias.

Podemos discutir las denuncias políticas, las estrategias de los partidos, las declaraciones públicas y hasta quién aprovecha electoralmente cada escándalo. Todo eso forma parte de la política.

Lo que no podemos hacer es convertir cualquier fiscalización en un ataque a la gestión.

Porque gobernar no significa que nadie pueda preguntar.

Y gestionar no consiste simplemente en gastar.

Arrecife maneja un presupuesto enorme. Eso permite hacer muchísimo y precisamente por eso obliga a explicar muchísimo.

Una obra inaugurada no borra un reparo.

Un evento lleno de gente no convierte automáticamente su contratación en ejemplar.

Una mayoría política tampoco transforma un procedimiento administrativo en una sugerencia.

Y una rueda de prensa, por mucho micrófono que tenga delante, continúa sin ser un certificado de buena gestión.

Quizá hemos rebajado tanto el concepto que ahora «gestionar» significa hacer cosas.

Pues no.

Mi sobrino también hace cosas cuando le dejan solo cinco minutos y nadie las presenta después como modelo de administración pública.

Gestionar dinero público implica planificar, justificar, fiscalizar, contratar conforme a las normas y explicar qué se hizo con cada euro cuando corresponde hacerlo. Porque existe una diferencia fundamental entre el dinero público y el privado: el público no viene con la opción «porque me da la gana».

Así que estoy completamente de acuerdo con Yonathan de León.

Que no pare la gestión.

Que Arrecife continúe funcionando.

Que se ejecuten las inversiones.

Que trabajen los empleados públicos.

Que se presten los servicios.

Que se hagan eventos.

Que se contrate.

Pero bien.

Y, mientras la gestión sigue corriendo esta maratón que aparentemente nadie consigue detener, que tampoco se paralicen Intervención, la Fiscalía, la investigación judicial ni cualquier otro mecanismo encargado de comprobar cómo se utiliza el dinero de todos.

Porque fiscalizar no paraliza la democracia.

Fiscalizar forma parte de ella.

Y si finalmente la Justicia determina que no existió responsabilidad penal, se dirá.

Sin problema.

Pero hasta entonces quizá convendría dejar de vender cada pregunta incómoda como un intento de bloquear Arrecife.

Nadie quiere parar la ciudad.

Queremos que funcione.

Aunque reconozco que, viendo cómo está el patio, entiendo perfectamente que alguien haya confundido ambas cosas.

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