Lanzarote y el 24-M, un año después del "no al petróleo y sí a las renovables"

Por Pedro M. San Ginés El 24 de marzo de 2012 estará señalado en la historia de Lanzarote como la mayor movilizaciónpopular jamás vista en la isla que me vio nacer. A pesar del vergonzoso baile de cifras al quealgunos se atrevieron, ...

Por Pedro M. San Ginés
El 24 de marzo de 2012 estará señalado en la historia de Lanzarote como la mayor movilizaciónpopular jamás vista en la isla que me vio nacer. A pesar del vergonzoso baile de cifras al quealgunos se atrevieron, ...

El 24 de marzo de 2012 estará señalado en la historia de Lanzarote como la mayor movilización

popular jamás vista en la isla que me vio nacer. A pesar del vergonzoso baile de cifras al que

algunos se atrevieron, nadie que estuviese allí y se respete a sí mismo, dudaría de que la

asistencia superó ampliamente los 20.000 manifestantes. Algo parecido, proporcionalmente, a

que hubieran salido varios millones de personas por las calles de Madrid.

Sin duda, un fenómeno de tal magnitud sólo es posible cuando el conjunto de una sociedad

comparte masivamente una causa que sigue igual de viva, tal y como ha corroborado casi un

año después un sondeo de opinión del siempre profesional Centro de Datos del Cabildo de

Lanzarote. Y ello, a pesar de una poderosa y manipuladora campaña mediática, probablemente

dotada de los muchos recursos económicos que sobran a REPSOL, y las muchas palancas de

presión que utiliza el ministro de Industria y Turismo, claramente alineado con los intereses de

las multinacionales y enfrentado a los de Canarias y los canarios, a quienes debiera representar

en la Cámara Baja.

Un ejemplo simple pero ilustrativo y visible de ese poder es que, a tenor de la frecuencia casi

diaria con que aparecen en portada de casi todos los diarios canarios fotografías de plataformas

procedentes de distintos lugares del mundo, pareciera que nunca antes hubo plataformas en

los puertos canarios, o que estas son las de REPSOL y vienen de extraer petróleo en aguas

profundas frente a Lanzarote o Fuerteventura. Bochornoso el intento de enfrentar y dividir a los

canarios haciendo creer a unos que sus intereses chocan con el egoísmo y la ignorancia de

otros.

Hoy hace justo un año de aquel éxito colectivo, y a pesar de que -habiendo sido yo mismo, como

presidente del Cabildo, el convocante de la manifestación? no sucumbimos a la fácil tentación

de intentar capitalizarla y evitamos toda intervención política en una acto que congregaba a unas

25.000 personas, desde ese mismo día supe que la principal arma arrojadiza de los mentores

petroleros sería precisamente la supuesta "manipulación política" de un pueblo que se expresó

libre, convencido y unido como nunca antes lo había hecho. Para ellos, efectivamente, no podía

ser de otro modo que tanta gente simplemente pensara y desaprobara libremente sus aviesas

intenciones. Dos días después, el ministro Soria tachó a todos los manifestantes de fiesteros

convocados por bocadillos y pandereta. Y en esas sigue, sin pedir disculpas.

Mucho ha llovido desde entonces y numerosas han sido las "ideas fuerza" engañosas con las

que los tentáculos del poder han tratado de vendernos las bondades del oro negro. Pero quizá

la última en su estrategia de diseño, ha sido lo que califiqué en un artículo reciente como un

"miserable objetivo", y este no es otro que instarnos a la obligada negociación con la única

intención, acto seguido, de acusarnos de poner en venta nuestra firme voluntad de luchar con

todo contra lo que consideramos una terrible amenaza incompatible con nuestro modelo de

desarrollo.

En esa misma estrategia, y ante su frustración por no lograr la fotografía de la negociación,

la última de las trampas conceptuales con la que pretenden tomarnos a los canarios por

imbéciles, es el empecinamiento en establecer un tributo específico al petróleo, que beneficiaría

a saber cómo a los canarios, e incluirlo necesariamente en el marco de un Pacto por Canarias.

Como si no fuera posible y necesario llegar a acuerdos sobre políticas de Empleo, Sanidad o

Educación si el Gobierno de Canarias no acepta la imposición de la ansiada fotografía. Por ser

más claro, el PP no está dispuesto a solventar los problemas de Canarias y sus gentes si el

ejecutivo autonómico no claudica en su rechazo a la industria petrolera para cuya implantación

paradójicamente el gobierno central dice no necesitar a Canarias y así se ha manejado. Pero

tampoco la necesitaría para establecer, si tan justo lo cree, el dichoso tributo, y ahí sigue

intentado colarlo en el Pacto por Canarias. En definitiva, el mismo y miserable objetivo de la

fotografía de las "voluntades vendidas".

Respeto a quienes creen que estamos equivocados y defienden su postura con argumentos

respetables pero, lo siento mucho, ninguno de estos me lo parece. Así las cosas, un año

después de que Lanzarote y Fuerteventura hablaran alto y claro, les reafirmo que no

venderemos nuestra voluntad, que seguiremos luchando con todos los instrumentos, jurídicos,

políticos y sociales que entendamos puedan contribuir a desterrar para siempre esta terrible

amenaza para Canarias, e invito a los lanzaroteños y a todos los canarios a no decaer, a evitar

que nos impongan nuestro destino, a hacernos respetar, y a luchar para que los canarios

podamos decidir libremente el futuro que queremos para nuestra tierra.

Pedro M. San Ginés Gutiérrez es presidente del Cabildo de Lanzarote

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