La batalla contra el miedo

Meningitis, sepsis, microorganismos, meningococos? Desgraciadamente, muchos lanzaroteños se han familiarizado en los últimos días con estos términos, quizá demasiado, o de forma demasiado confusa. Y es que es inevitable ...

19 de enero de 2007 (04:13 CET)

Meningitis, sepsis, microorganismos, meningococos? Desgraciadamente, muchos lanzaroteños se han familiarizado en los últimos días con estos términos, quizá demasiado, o de forma demasiado confusa. Y es que es inevitable ...

Meningitis, sepsis, microorganismos, meningococos? Desgraciadamente, muchos lanzaroteños se han familiarizado en los últimos días con estos términos, quizá demasiado, o de forma demasiado confusa. Y es que es inevitable que un cierto temor se instale en la sociedad, y especialmente en los padres, cuando se conoce la desgraciada noticia de la muerte de una niña de tres años, y se desata una cadena de rumores en la calle. La sombra de la temida meningitis pronto se instaló en Costa Teguise, donde acudía al colegio la pequeña, y no tardó en extenderse a toda la isla, especialmente cuando se hizo público el caso de otra niña de 17 meses, vecina de Playa Honda, que se encuentra ingresada en el Hospital Materno Infantil de Las Palmas.

Desde el primer día, las autoridades sanitarias dejaron claro que no había motivos para la alarma, que las enfermedades de las dos niñas no tenían vinculación alguna entre sí y que el riesgo de contagio era mínimo. Pero eso no evitó que muchos padres dejaran de llevar a sus niños al centro escolar de Costa Teguise e incluso al de Playa Honda, y que hasta algunos llevaran a sus hijos al centro de salud más cercano, provocando un significativo aumento en el número de consultas que se han realizado en los últimos días.

La explicación de que la niña fallecida no murió por meningitis, sino por una "sepsis fulminante", no sirvió para calmar los ánimos, y la confusión siguió creciendo. El protocolo de actuación previsto para situaciones de este tipo se activó desde el primer momento pero, aunque haya sido efectivo para evitar posibles contagios, no lo ha sido para impedir que se propague el miedo. De hecho, muchos padres, especialmente del colegio de Costa Teguise, reclamaban que a sus hijos también se les tratara con el antibiótico que se ha suministrado a los niños que han tenido un contacto más cercano con la menor fallecida. Y es que aunque debe haber un contacto muy estrecho para que se transmita la enfermedad, la irracionalidad del miedo no se puede controlar, y precisamente ha llevado a muchos a suministrar a sus hijos este antibiótico, en cuanto su nombre empezó a popularizarse. Tanto que en las farmacias de la isla e incluso en la cooperativa de Las Palmas se han agotado esta semana las existencias de esta medicación. Es la imagen misma del pánico.

Y por más que el director del Área de Salud de Lanzarote y el jefe de la Unidad de Pediatría del Hospital General dieran finalmente una rueda de prensa para intentar calmar los ánimos y lanzar un mensaje de tranquilidad, sus palabras no sirvieron para despejar todos los interrogantes y los temores que se han instalado en la sociedad. Incluso algunas declaraciones del jefe de Pediatría sirvieron para alimentar aún más dudas sobre las enfermedades de las dos niñas afectadas, hablando por primera vez de meningitis en el caso de la niña ingresada en Las Palmas, y lanzándose incluso a hacer valoraciones sobre por qué la sepsis le costó la vida a la pequeña de Costa Teguise, achacándolo a un estado previo de bajas defensas.

Sin embargo, de lo que por ejemplo no quiso hablar es de los síntomas con los que se presenta una meningitis o una sepsis de estas características, en definitiva ambas provocadas por meningococos, porque en principio algunos de esos síntomas son similares a los de una gripe, y consideraba que difundir esa información podría contribuir a aumentar la alarma social. Y aunque en esencia tenga razón, porque ante esta situación muchos padres podrían alarmarse con un simple catarro de sus hijos, lo cierto es que llegados a este punto, cuanta más información se maneje, mejor.

De hecho, la principal recriminación de algunos padres de Costa Teguise y Playa Honda es por no haber recibo más explicaciones sobre cuál es la situación. Y a falta de eso, los rumores han hecho el resto. Versiones de otros nuevos casos, de más fallecimientos, de que se ocultaba información? Y niños consumiendo antibióticos que no necesitaban, y agotando así las existencias de esta medicación en la isla.

En definitiva, una triste lección para todos. Para autoridades sanitarias, para padres y para medios de comunicación. Y no es el primer ejemplo. Sucedió hace unos meses, en aquella ocasión con cuatro posibles casos de tuberculosis en un instituto de Arrecife, y ha vuelto a suceder ahora. Y desgraciadamente, quizá seguirá sucediendo en el futuro. Ni los periodistas pueden dejar de informar, porque además la sociedad lo demanda especialmente en estos casos, ni los padres pueden dejar de preocuparse por sus hijos, pero quizá si se puede extremar la prudencia y controlar los falsos rumores que van creciendo. Y para ello, también es necesaria la complicidad total de las autoridades sanitarias, especialmente con los padres, organizando reuniones, charlas o lo que sea necesario. Eso quizá serviría para aliviar un poco la situación aunque, sin duda, la batalla contra el miedo será difícil de ganar.

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