I.- A finales de julio de 2026, una masa de unas 80 000 personas provenientes de Marruecos invadió Ceuta. Prácticamente todos los analistas dan por sentado que la penetración es fruto de una cuidadosa planificación militar llevada a cabo por la monarquía alauita, ante la que el gobierno del Reino de España no hizo nada, a pesar de haber sido advertido de la maniobra por sus variados servicios de inteligencia. Que la advertencia fue hecha, es algo que reconoce implícitamente hasta la ministra de Defensa de España. Y que Marruecos no supiese nada es algo inverosímil dado el total control que del país ejerce, entre otros el poderoso Hammouchi, Jefe de la Dirección General de Vigilancia Territorial (DGST) y la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN), amén de la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), en manos de Yassine Mansouri, compañero de clase del Rey.
Con relación a las razones de la invasión hay múltiples versiones: el descontento con España por la visita de Sánchez a Argel y con la ley, a mérito de la cual se podrá nacionalizar a los saharauis; la inverosímil tesis oficial del gobierno marroquí de que detrás están los servicios de inteligencia argelinos; la tesis de Cembrero, que señala las revelaciones del asunto Pegasus. Sea como fuere, lo cierto es que se han violentado gravemente las fronteras de España y lo que ha hecho el señor Sánchez es irse de vacaciones. Inasumible, intolerable.
II.- El 13 de julio de 2026, o sea, poco antes de la meritada “violación de la integridad territorial de España”, Sánchez dixit, el U.S. Africa Command (AFRICOM), con cuartel general en Stuttgart (Alemania), y las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos anuncian la creación del Centro Africano de Entrenamiento y Experimentación Multidominio (AMTEC en sus siglas en inglés) ubicado en las cercanías de Tan-Tan, sita a unos 240 kilómetros de las islas canarias de Lanzarote y la Graciosa. El 6 de agosto de 2026, esto es, cuando ni siquiera ha pasado un mes del anuncio de la creación del AMTEC y en medio de la crisis de Ceuta, marroquíes y norteamericanos anuncian que han probado un misil de crucero de largo alcance en el recién inaugurado centro.
La coincidencia temporal de tan variados acontecimientos ha causado una grave preocupación en el archipiélago canario que puede plasmarse en dos aspectos. Uno pertenece al ámbito de la geopolítica y plantea la posible existencia, a medio o largo plazo, de una amenaza marroquí sobre la soberanía española del Archipiélago, en el contexto de la creciente cooperación estratégica de Rabat con Estados Unidos e Israel. El segundo afecta directamente al Derecho Internacional del Mar, toda vez que en diferentes medios se ha afirmado; por ejemplo, el analista Fernando Cocho, en Antena 3, que España habría “entregado” a Marruecos la plataforma continental de Canarias y del Sáhara Occidental y que, como consecuencia de ello, habría cedido igualmente el Monte Tropic.
III.- Desde el punto de vista del Derecho Internacional del Mar, el océano, aunque es un continuum, ha sido parcelado manu hominis en distintos espacios, sometidos unos a la soberanía y jurisdicción del estado ribereño, como son las aguas interiores, el mar territorial, la zona contigua, la zona económica exclusiva, la plataforma continental y, en su caso, la plataforma continental extendida, amén de aguas archipielágicas, en el caso de los archipiélagos que son un Estado. Fuera de la jurisdicción de los estados se encuentra la alta mar y, respecto del lecho y subsuelo marinos situados más allá de la plataforma continental, la denominada Zona.
Gráficamente lo expuesto se ve así
Obviando en este pequeño opúsculo a nuestros hermanos portugueses, existe un problema de delimitación, o sea, del trazado de la frontera, de la zona económica exclusiva y de la plataforma continental entre tres actores, cuales son el Archipiélago Canario, la República Árabe Saharaui Democrática (en adelante RASD) y al-Maghrib al-Aqṣā, o sea, el Magreb extremo o Marruecos. Y en realidad, por lo que a nuestro archipiélago se refiere, el principal problema no se da con Marruecos sino con la RASD.
En derecho del Mar una de las principales claves a la hora de determinar cuáles son los espacios marinos de los que puede dotarse un Estado, son las líneas de base, que son los elementos a partir de los cuales se miden los referidos espacios. Siguiendo a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 (en adelante CONVEMAR), que además en muchos casos lo que hace es codificar derecho general, hay dos líneas de base básicas, la normal, que es “la línea de bajamar a lo largo de la costa” y las rectas que pueden trazarse “en los lugares en que la costa tenga profundas aberturas y escotaduras o en los que haya una franja de islas a lo largo de la costa situada en su proximidad inmediata”.
El territorio que Marruecos utiliza para medir su mar territorial en la fachada atlántica, y por ende, la zona económica exclusiva y la plataforma continental, que es la que tiene pendiente delimitar con España en Canarias, viene determinado por un decreto de 1975, publicado poco antes de que nuestra nación abandonara el Sáhara.
Por el norte no hay problema, la fachada atlántica comienza en el Cabo Espartel, cerca de Tánger. Por el sur, acaba bien en Cabo Juby “et au-delà sur la côte atlantique sud marocaine”, o sea, “y más allá en la costa atlántica sur marroquí”; bien en Punta Stafford, límite este que viene a coincidir con la frontera norte del Sáhara. Aunque es patente la intención de Marruecos de apoderarse del Sáhara, de hecho ya tiene Manu militari la mayor parte del país, a nuestro parecer, el reino alauita aún no ha establecido que sus espacios marinos puedan medirse desde el Sáhara Occidental.
En 2017, el Gobierno marroquí aprobó un proyecto de Decreto, cuya finalidad, según la información difundida entonces por el propio Gobierno, la agencia MAP y el periódico Le Desk, era modificar el de 1975 y extender las líneas de base desde Cabo Juby hasta La Güera, extremo sur del Sáhara, aunque hoy este enclave está custodiado por Mauritania. Sin embargo, el meritado decreto y lo más importante, su anexo de coordenadas no ha sido aún publicados.
Sea como fuere, tras el incidente de Perejil se constituyeron una serie de grupos de trabajo hispano-marroquíes, entre los que se encontraba uno para delimitar la fachada atlántica. Si bien es verdad que nunca se ha firmado tratado de delimitación alguno, lo cierto es que fruto de estas conversaciones parece que ambos reinos aplican de facto, al norte del paralelo 27° 42' 00" N, o sea de Punta Stafford hacia arriba, por así decirlo, el criterio de equidistancia, aunque, como dice YTURRIAGA BARBERÁN, “Marruecos ha ido en ocasiones más allá de la línea mediana al conceder licencias a compañías petrolíferas para que pudieran realizar actividades de exploración del fondo marino”. España en su momento las concedió a la compañía Repsol, en el lado español de la mediana, terminado las mismas en el 2015, en concreto en el denominado pozo “Sandía” donde se llegó casi a los 3.000 metros, sin hallazgos concretos, según manifestó el propio presidente de la compañía energética.
El problema real de Canarias se plantea en el Sáhara. Según una carta que el Asesor Jurídico de las Naciones Unidas en 2002 dirige al Consejo de Seguridad, el acuerdo del 14 de noviembre de 1975 no transfirió la soberanía sobre el Territorio ni confirió a ninguno de los signatarios la condición de potencia administradora, condición que España, por sí sola, no podía haber transferido unilateralmente. La transferencia de la autoridad administrativa sobre el Territorio a Marruecos y Mauritania en 1975 no afectó la condición internacional del Sáhara Occidental como Territorio no Autónomo. O sea, al no haber concluido el proceso de autodeterminación, el territorio sigue bajo soberanía del Reino de España, sin que, en principio, ninguna potencia puede trazar desde el Sáhara espacio marítimo alguno ni explotar sus recursos. ¿Cómo va a acabar el conflicto? No lo sabemos. Sea como fuere, no es ello objeto de este trabajo. El caso es que con la potencia que finalmente resulte ser soberana del Sáhara, el reino de España en la zona de Canarias debe delimitar la zona económica exclusiva, la plataforma continental y, en su caso, la plataforma continental extendida. Se ve mejor gráficamente, en este mapa:
No parece que haya un especial problema en trazar una mediana entre el Sáhara y Canarias para delimitar zona económica exclusiva y plataforma continental al sur del archipiélago y la norte de nuestra antigua provincia.
Lo relevante aquí es que el Monte Trópic, situado al suroeste de las Islas Canarias. Un enclave submarino cuya importancia no es menor, toda vez que, según un reciente informe científico elaborado en China, en él se concentra aproximadamente el 5% de las reservas de telurio del planeta, además de otros metales estratégicos esenciales para la industria tecnológica. El Monte Trópic no se encuentra enclavado en las plataformas continentales de Canarias y el Sáhara. En el caso de que Naciones Unidas aceptara su ubicación en las plataformas continentales extendidas en ambos territorios, habría que proceder a un nuevo estudio de delimitación.
En el 38.º período de sesiones de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental, el Sr. Martín y Pérez de Nanclares, Jefe de la Asesoría Jurídica Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, señaló “que la zona de la plataforma continental a la que se refería la presentación no era objeto de controversias, a pesar de que existía una superposición de áreas reclamadas en relación con algunas de sus partes … Con respecto a Marruecos, el Sr. Martín y Pérez de Nanclares expresó la opinión de su Gobierno de que en esas comunicaciones se resaltaba una posible superposición con una futura presentación relativa a la plataforma continental más allá de las 200 millas marinas medidas desde el territorio del Sáhara Occidental, que era un Territorio No Autónomo que estaba transitando un proceso de descolonización. El Sr. Martín y Pérez de Nanclares afirmó que España estaba dispuesta a negociar una solución equitativa basada en el derecho internacional, … con la entidad que tenía el control soberano de las costas y el territorio del Sáhara Occidental, una vez que se considerara concluido el proceso de descolonización.”
IV.- Y aquí abordamos la segunda parte de nuestro artículo. En el hipotético caso de que Marruecos termine siendo la potencia soberana del Sáhara la delimitación habrá que hacerla con ellos. Pero qué ocurriría si Marruecos, como se está dejando entrever por algunos analistas, se hiciera con la soberanía de nuestro Archipiélago. Obviamente tendría todos esos recursos a su alcance; ya no haría falta delimitar ya que todo el antiguo mar canario-sahariano formaría parte de su territorio.
Y aquí, recuerdo que hace unos meses tuve la ocasión de presentar el libro “Canarias Vendida” del eminente experto geopolítico Alejandro Guerra. En el mismo, de fácil y amena lectura, se decía entre otras cosas que existe ya un plan por parte de la monarquía alauita para hacerse con el control de Canarias sin disparar un solo tiro, sin lucha armada y además acorde con el derecho internacional y español. Viene a decir el autor que “conquistaremos Canarias con el vientre de nuestras mujeres”, esto es, llegará un momento en el que habrá tantos marroquíes censados en las islas, que formarán un partido político, se harán con el control de la Autonomía e irán y formularán a las Naciones Unidas, con base en la resolución 1514, un referéndum de autodeterminación. Ganado este, solicitarán otro al reino de Marruecos sobre la adhesión de Canarias.
Ahora bien, ¿ha planteado alguna vez el reino de Marruecos de manera oficial extender su soberanía a Canarias, como sí ha llevado a cabo de forma expresa, de hecho lo acaba de solicitar el ministro de Justicia marroquí, con Ceuta y Melilla y los otros territorios españoles del norte de la antigua República del Rif? Pues no. Cierto es, como desvela el diario francés Le Monde, que en enero de 1961, “El Sr. Allal El Fassi, líder del Istiqlal, que había lanzado la campaña de reivindicación de Marruecos sobre la Mauritania, afirma ahora que las Islas Canarias forman parte del territorio cherifiano”. Pero en ese momento El Fassi no era miembro del gobierno de Marruecos. Sea como fuere, en el diario marroquí Le360 podemos leer hoy un artículo de Samir Bennis en el que se dice, entre otras cosas: “Una de las afirmaciones más extravagantes que se repiten en el debate público español en torno a los acontecimientos de Ceuta sostiene que estos formarían parte de un plan marroquí encaminado no solo a recuperar Ceuta y Melilla, sino también a apoderarse de las Islas Canarias … Marruecos nunca ha reivindicado la soberanía sobre las Islas Canarias”.
Expuesto lo que antecede y dados los acaecimientos que están teniendo lugar dejo al amable lector que saque sus propias conclusiones.
Claudio Doreste Torrent
Abogado
Master en Derecho Marítimo Internacional
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