Historia y Estadística del Fútbol en Lanzarote es una obra que se ha hecho realidad después de 15 años de dedicación. A este largo @empo debo añadir algunos años más de búsqueda de apoyos económicos en instituciones públicas, empresas privadas y organismos deportivos, hasta que el Cabildo de Lanzarote atendió mi petición y se hizo cargo de la publicación.
Gracias a las personas que vieron la necesidad de publicar la historia de nuestro fútbol, por fin esta obra ve la luz. La he agrupado en tres tomos y un anexo que contienen unas dos mil páginas. El dibujo de la cubierta es de un joven César Manrique y el de la contracubierta es de Luis Pérez Oliva.
El fútbol pasó por momentos delicados en sus inicios, ya que era un deporte incomprendido dentro y fuera de la isla.
La primera referencia que tenemos sobre el inicio de la práctica del fútbol en Lanzarote data de 1903, cuando un buque sueco fondeó en la bahía de Arrecife, cerca del antiguo Muelle Grande, y su tripulación disputó un partido sobre la arena de la playa de El Reducto. Fue todo un acontecimiento.
Unos años después, en 1910, los hermanos Manuel y Antonio Molina regresaron de Inglaterra, donde habían cursado sus estudios, con todos los accesorios necesarios para la práctica del fútbol. Los primeros partidos se disputaron en un terreno situado cerca del actual IES Agustín Espinosa, en Arrecife. Años después, empezaron a jugar en un terreno situado en las salinas de La Vega, también en Arrecife.
En 1925 se fundó el primer equipo de fútbol, el CD Arrecife, auspiciado por Francisco Fábregas Ferrer, un catalán que se estableció en la isla tras regresar de Argentina y que resultó clave para el desarrollo de este deporte.
Los Fábregas eran una familia muy futbolera. El padre se encargaba de las labores administrativas y de organización, y sus hijos Narciso, Hiram, Paquito y Óscar siguieron sus pasos, en especial el primero.
Narciso destacó como jugador en las décadas de los años veinte y treinta, y tras retirarse, se dedicó a enseñar a futbolistas mediante cursos de aprendizaje, así como a entrenadores y árbitros. En la década de los cincuenta, fue presidente de la asociación de entrenadores, árbitros y de la Federación de Fútbol de Lanzarote. Su hermano Óscar también realizó una gran labor en pro del fútbol local.
La labor de esta familia sigue sin recibir el reconocimiento que merece, y lo mismo sucede con muchas otras personas de épocas pasadas.
El fútbol lanzaroteño era entonces muy rudimentario, pero los equipos derrochaban coraje y voluntad en cada partido. Había tres equipos: dos en Arrecife y uno en Teguise.
En esta primera época, destaca un jugador nacido en Lanzarote, aunque se formó como futbolista en Tenerife: Rafael Morera. Alcanzó proyección nacional y jugó en el Real Madrid entre 1927 y 1930.
Tras el final de la Guerra Civil española, en 1939, la llegada de los militares supuso el inicio de una nueva etapa para el fútbol local, ya que se organizaron equipos en el Cuartel del Ejército y se disputaron campeonatos en los que participaban equipos civiles. Por otro lado, se constituyó la Sociedad Deportiva y Cultural, que amplió horizontes a la población, especialmente a los jóvenes.
En 1944, con el inicio de la Liga Regional de Adheridos, los militares se hicieron cargo del CD Arrecife, que compitió hasta 1950. Muchos de estos soldados habían jugado en equipos de primera y segunda división nacional, por lo que enriquecieron la competición insular y sirvieron de estímulo para los jóvenes futbolistas locales, que aprendieron de su experiencia y forma de jugar.
En esos años destacó Manuel García Negrín, “Meluco”, que debutó en la Liga Regional con tan solo catorce años y estuvo en período de prueba en el Real Madrid.
También destaca la presencia del soldado lanzaroteño José Hernández González, más tarde conocido como “Lobito Negro”, que triunfó en el Atlético de Madrid, y de Rafael Rodríguez Cabrera, natural de Guatiza, que jugó en la UD Las Palmas en la temporada 1949-50, creada ese mismo año.
La década de los cincuenta trajo años de buen fútbol, con nuevos equipos y mucha rivalidad: el CD Puntilla, la UD Arrecife y el CD Juventud compitieron con los ya veteranos CD Torrelavega, CD Lanzarote y CD Teguise. En esa época, los días de pardo era un placer ver por la mañana o por la tarde las gradas del Estadio de Arrecife, también conocido como Olímpico, repletas de entusiastas aficionados.
Inaugurado en 1942, este terreno de juego, situado en La Vega, contaba con un proyecto envidiable que no pudo llevarse a cabo debido a la falta de acuerdo entre las instituciones públicas y los propietarios de los solares para su adquisición. El campo de fútbol estaba ubicado entre las calles Triana y Argenta de Arrecife. La fachada daba a la calle Doctor Fleming y por el naciente limitaba con la calle Paraguay. La calle Portugal atravesaba la cancha de portería a portería.
Pese a que los años cincuenta fueron fantásticos para el fútbol lanzaroteño, fue una época junto a los años sesenta la de las crisis que frustraron- las ilusiones de jugadores y aficionados. Hubo poca ayuda y comprensión por parte de las instituciones públicas, y la acción de las entidades deportivas dejaba mucho que desear. A esto se unieron una serie de incidencias atmosféricas en forma de fuertes lluvias que inundaron el campo de fútbol en varias ocasiones, dejándolo impracticable durante largos períodos de tiempo.
No obstante, creo que la causa más importante de la parálisis de nuestro fútbol fueron las desavenencias entre las autoridades políticas y los dirigentes deportivos. Dichas desavenencias provocaron tres crisis casi consecutivas en 1955, 1957 y 1960, que debilitaron unas estructuras futbolísticas que se habían construido con mucha ilusión y esfuerzo. Todo se marchitó y hubo que empezar de nuevo.
Quedaron atrás los tres torneos de San Ginés, un gran éxito de organización y buen fútbol; la gran rivalidad existente entre los equipos y los aficionados; y el sentimiento hacia unos colores y sus escudos.
En los años cincuenta, el portero Román Cabrera y el interior Miguel Eugenio se marcharon a la UD Las Palmas. El primero jugó en el filial y en varios partidos de prueba del primer equipo, mientras que el segundo lo hizo en el Marítimo de Funchal y el Rayo Vallecano.
A las tres crisis anteriormente mencionadas se unió la del año 1965, tras la cual surgió un nuevo fútbol con chiquillos de la mano de cuatro personajes icónicos del deporte rey que han dejado una huella imborrable gracias a su trabajo desinteresado y su buen hacer.
Se trata de Agustín Betancort Morera, conocido como "Tino Talega"; Antonio Gutiérrez Tejera, conocido como "Antonio el Cojo"; José Ramos Herrera, conocido como "señor José el Gomero"; y José Díaz Pérez, conocido como "Contreras".
En esta etapa se produjeron tres acontecimientos importantes. El primero es la visita de la selección de Las Palmas, campeona de España en 1962. El segundo es la reanudación de las competiciones oficiales de la categoría de Tercera Regional de forma continuada hasta la actualidad. El tercero es la inauguración, en 1968, de un nuevo campo de fútbol, el Complejo Polideportivo Avendaño Porrúa, conocido en la actualidad como Ciudad Deportiva Lanzarote.
En estos años sesenta destacan Fifo, Cándido “el Paraguayo”, Segundo García y Manolo “Castañeta”, que jugaron en Canarias y en la Península.
A mediados de la década de 1970, se creó el equipo representativo de la isla, la UD Lanzarote, que continuó la trayectoria del histórico CD Lanzarote. En años sucesivos surgieron nuevos clubes de fútbol, sobre todo en el interior de la isla.
Otro hito importante fue la creación de la Tercera División Canaria, en la que la UD Lanzarote jugó un papel destacado. Además, la Federación de Fútbol de Las Palmas aprobó los ascensos de los equipos regionales de la isla, posibilidad que hasta entonces les había sido denegada.
En la década de los noventa, el fútbol base resurgió con torneos y competiciones, y con la participación de equipos y jugadores en el exterior, que dejaron nuestro fútbol en muy buen lugar.
Con el nuevo milenio llegaron los ascensos a Segunda División B de la UD Lanzarote y O. Marítima, así como las visitas de equipos para disputar eliminatorias de la Copa del Rey, como el todopoderoso Real Madrid, el RCD Mallorca, el Atlético de Madrid, el Athletic de Bilbao y el CD Tenerife. El lanzaroteño natural de Tinajo, Jonathan Pérez Olivero, Jotha, debutó en el Real Madrid y también jugó en la UD Las Palmas.
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Asimismo, destacaron fuera de la isla los hermanos Navarro Leal (Andrés y Sito), José Miguel, Gustavo, Jonathan Torres, Morant, los hermanos Aparicio Leal, Marcos Machín, Manuel Orlando, Emeterio, los hermanos Rosmén y Yaco Quevedo, Semi y otros, ya que es imposible nombrarlos a todos.
En la actualidad, el fútbol ha cambiado mucho con respecto al de antaño: hay reglas del juego que se prestan a confusión y ha aparecido el sistema de vídeo arbitraje o VAR. Por otro lado, la vestimenta de los jugadores parece más propia de un carnaval que de un pardo de fútbol, prima más lo económico que lo deportivo, ha decaído el sentimiento por unos colores y un escudo, y hay poca ayuda hacia el fútbol regional por parte de las instituciones.
Por tanto, el fútbol de hoy no es ni mejor ni peor que el que disfrutaron otras generaciones; simplemente es diferente.
Para terminar, quiero expresar mi gratitud a la afición, a los clubes de fútbol, a los entrenadores, a los jugadores, a la Delegación Insular de Fútbol, a las personas responsables de archivos, registros civiles y bibliotecas, y a todas las personas vinculadas al fútbol que ya no están con nosotros, así como a los fotógrafos, siempre dispuestos a colaborar. Gracias a todos por hacer posible esta obra.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a los colaboradores de esta obra, Aitor y José Ramón Mesa Márquez, Antonio Montelongo Franquiz, Paco Hernández Delgado y a Cristian Guadalupe Páez.
Asimismo, a José Juan Ramírez, presidente de la Fundación César Manrique, agradezco especialmente la cesión de unos dibujos de César, uno de los cuales ilustra la cubierta de esta obra. También quiero expresar mi gratitud a Luis Pérez Oliva por permitirme utilizar una de sus acuarelas en la contracubierta.
A Tomás Rodríguez Barrios agradezco su valiosa ayuda en el tramo final de esta obra, con visitas a empresas e instituciones en busca de financiación para su publicación. Una ayuda que finalmente encontramos en la consejera de Publicaciones del Cabildo de Lanzarote, María Ascensión Toledo Hernández, y en la directora del Servicio de Publicaciones de la corporación, María José Alonso Gómez. Han sido fundamentales para que hoy podamos presentar Historia y Estadística del Fútbol en Lanzarote, y a ambas les estoy profundamente agradecido.
Doy las gracias a mi mujer y a mis dos hijas por su tiempo y por acompañarme en esta larguísima aventura editorial.
Espero que esta Historia y Estadística del Fútbol en Lanzarote les guste, que traiga buenos recuerdos a las personas mayores que la hojeen con cariño y que sirva para que los más jóvenes conozcan cómo fue nuestro fútbol a lo largo del tiempo.
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