Hay etapas en la vida pública que merecen algo más que una despedida protocolaria. Invitan a reflexionar sobre las iniciativas desarrolladas, las relaciones construidas y los compromisos que deben mantenerse más allá de las personas y de los cargos. La salida de Fernando Figuereo Force de la Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias constituye una oportunidad para agradecer su dedicación y recordar que Lanzarote y La Graciosa necesitan una atención acorde con sus particularidades geográficas y sus necesidades de seguridad y asistencia.
Figuereo, que asumió esta responsabilidad en mayo de 2024, deja el puesto tras solicitar su cese, aprobado por el Gobierno de Canarias el 22 de octubre de 2026. Al explicar su decisión, señaló que, después de cumplir 65 años, consideraba llegado el momento de dar paso a nuevas personas, poniendo fin a una etapa profesional marcada por una responsabilidad que exige disponibilidad permanente y capacidad de respuesta ante situaciones que no entienden de horarios.
La gestión de las emergencias requiere organización, coordinación y capacidad de actuación ante circunstancias que pueden poner en peligro la vida de las personas. Es una labor que no siempre ocupa grandes titulares, pero cuyo funcionamiento resulta determinante cuando se producen accidentes, incendios, rescates o fenómenos adversos. Valorar una etapa administrativa exige, por tanto, reconocer las actuaciones desarrolladas sin perder de vista los desafíos que siguen pendientes.
Lanzarote, una realidad insular que exige coordinación
La condición insular de Lanzarote, su actividad turística, la extensión de su territorio y la presencia de La Graciosa plantean necesidades específicas en materia de emergencias. La respuesta ante una situación de riesgo depende de los medios disponibles, pero también de la rapidez con la que se comparte la información y se movilizan los recursos adecuados.
Durante su etapa al frente de la Dirección General, Fernando Figuereo participó en iniciativas destinadas a estrechar la colaboración entre los servicios autonómicos y los responsables insulares. Entre ellas figura el encuentro de trabajo celebrado en 2025 entre el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad 112 y representantes del Consorcio de Seguridad y Emergencias de Lanzarote, con la participación de responsables insulares y municipales.
Estas reuniones permiten conocer los procedimientos de actuación, las herramientas tecnológicas y las necesidades de los equipos que intervienen sobre el terreno. Aunque no siempre tienen una gran repercusión pública, forman parte de la preparación necesaria para responder con eficacia ante situaciones que requieren una actuación conjunta.
Otro paso significativo fue el convenio suscrito el 22 de abril de 2026 entre el Gobierno de Canarias y EMERLAN, la Asociación de Voluntarios en Emergencias y Rescate de Lanzarote, publicado en el Boletín Oficial de Canarias en mayo. El acuerdo contempla la participación de esta organización en el Sistema Canario de Emergencias, la movilización de sus recursos a través del CECOES 112 y su colaboración en planes de protección civil, simulacros y actividades formativas.
Este marco de cooperación reconoce la aportación del voluntariado especializado y favorece su integración en los dispositivos de respuesta. También demuestra la importancia de articular la colaboración entre las administraciones y las organizaciones que conocen de primera mano las particularidades de Lanzarote y La Graciosa.
El reconocimiento a estas iniciativas debe hacerse desde una perspectiva institucional: son actuaciones que implican a distintas entidades y cuya continuidad dependerá de que se mantenga la colaboración, independientemente de quién ocupe cada responsabilidad.
Prevención y seguridad en una isla vinculada al mar
La protección del litoral constituye otro ámbito especialmente relevante para Lanzarote. La actividad turística, el uso recreativo de las playas y la relación cotidiana de la población con el mar obligan a reforzar la prevención y a disponer de recursos que permitan intervenir ante situaciones de peligro.
En este contexto se enmarca la entrega de dispositivos de flotación de emergencia One Up a EMERLAN y al Consorcio de Seguridad y Emergencias de Lanzarote. Estos medios pueden facilitar una primera intervención frente al riesgo de ahogamiento mientras llegan los equipos especializados.
Sin embargo, la prevención requiere algo más que la incorporación de nuevos dispositivos. Necesita formación, vigilancia, planificación, campañas de concienciación y una dotación suficiente de los servicios responsables. La eficacia de cualquier recurso depende también de que los profesionales y voluntarios conozcan sus posibilidades y dispongan de las condiciones necesarias para utilizarlo.
Reconocer los avances no significa considerar resueltas todas las necesidades. Significa valorar las actuaciones desarrolladas y reclamar que formen parte de una estrategia sostenida, capaz de responder a los riesgos propios de un territorio insular que recibe cada año a numerosos visitantes.
El helicóptero de rescate: una reivindicación que debe materializarse
Entre los asuntos de mayor trascendencia para el futuro de Lanzarote y La Graciosa destaca la reivindicación de un helicóptero de rescate con base en la isla.
Fernando Figuereo ha señalado que impulsó esta iniciativa durante su etapa al frente de Emergencias. Según la información publicada al anunciarse su salida, el proyecto continuaba en tramitación y se trabajaba en la preparación del pliego para su licitación. Conviene distinguir, por tanto, entre impulsar una medida y poner efectivamente en funcionamiento el servicio.
La demanda es anterior a su nombramiento. En mayo de 2024 se aprobó una iniciativa parlamentaria para estudiar y adoptar las medidas necesarias para contratar un helicóptero de soporte vital avanzado con base en Lanzarote. Este antecedente sitúa la reivindicación dentro de una trayectoria institucional más amplia, vinculada a las necesidades sanitarias y territoriales de la isla.
Disponer de una aeronave medicalizada con base permanente en Lanzarote es una cuestión que debe abordarse con criterios técnicos y sanitarios, atendiendo a los tiempos de respuesta, las características de los traslados, la cobertura del servicio y la coordinación con los recursos hospitalarios y de emergencias. La existencia de otros medios aéreos destinados a atender varias islas no equivale, por sí sola, a disponer de una base permanente en Lanzarote.
Por eso, el proyecto debe continuar con independencia del relevo en la Dirección General. La ciudadanía necesita conocer los avances administrativos, los recursos previstos, el procedimiento de contratación y los plazos estimados. No basta con que una reivindicación figure en los discursos o en los compromisos políticos: debe traducirse en decisiones verificables y, finalmente, en un servicio efectivo.
Reconocer a Figuereo por haber mantenido e impulsado esta cuestión también significa reclamar al Gobierno de Canarias que no permita que pierda continuidad. El helicóptero no puede quedar ligado exclusivamente a una etapa personal. Su desarrollo debe responder a las necesidades de la población y a una planificación que garantice su viabilidad.
La continuidad del proyecto será, en este sentido, una medida tangible para comprobar si las demandas de Lanzarote y La Graciosa siguen ocupando un lugar prioritario en la agenda autonómica.
La cooperación por encima de las diferencias
En sus declaraciones de despedida, Figuereo defendió la necesidad de trabajar conjuntamente en la gestión de las emergencias, por encima de las diferencias partidistas. Es un principio que merece continuidad, porque la protección de las personas exige la participación del Gobierno de Canarias, los cabildos, los ayuntamientos, los consorcios, los servicios sanitarios, los cuerpos de seguridad y las entidades de voluntariado.
Ninguna institución dispone por sí sola de todos los medios necesarios para afrontar cualquier contingencia. La eficacia depende de la colaboración, de la claridad de los protocolos y de la capacidad de movilizar recursos sin que las diferencias políticas o administrativas se conviertan en obstáculos.
Esta cooperación tampoco puede depender únicamente de las relaciones personales entre los responsables públicos. Debe consolidarse mediante acuerdos estables, planificación, formación y financiación suficiente. Solo así será posible preservar las actuaciones que funcionan, corregir las carencias detectadas y garantizar que los proyectos iniciados continúen cuando cambian los equipos responsables.
El relevo en la Dirección General de Emergencias representa una oportunidad para evaluar lo realizado, mantener las iniciativas útiles y avanzar en aquellas actuaciones que todavía necesitan concretarse.
Gracias por el trabajo y continuidad para los compromisos
Fernando Figuereo cierra una etapa de su trayectoria pública después de una carrera vinculada a la vida institucional canaria, en la que figuran su paso por el Parlamento de Canarias y su responsabilidad como consejero auditor de la Audiencia de Cuentas, antes de asumir la Dirección General de Emergencias.
Su despedida merece un reconocimiento por la dedicación durante estos años y por su participación en iniciativas de colaboración institucional. Agradecer una labor pública no significa elaborar un balance sin matices ni dar por cumplidos objetivos que todavía están pendientes. Significa reconocer las actuaciones documentadas, valorar la disposición a impulsar soluciones y mantener una mirada exigente sobre los resultados.
En el caso de Lanzarote, ese reconocimiento pasa por destacar la cooperación con los servicios insulares, el papel del voluntariado y la atención prestada a necesidades específicas del territorio. También exige recordar que la seguridad requiere planificación permanente, recursos suficientes y una relación fluida entre las administraciones responsables.
A la nueva responsable de la Dirección General le corresponde recoger el testigo y dar continuidad a las iniciativas que contribuyan a mejorar la seguridad de la población. Entre los desafíos pendientes figuran el fortalecimiento de la prevención, la coordinación de los servicios, el respaldo a los profesionales y voluntarios y, especialmente, el avance efectivo del proyecto del helicóptero medicalizado con base en Lanzarote.
La salida de Fernando Figuereo no pone punto final a estas obligaciones. Al contrario, invita a recordar que la gestión pública no se mide únicamente por las actuaciones realizadas durante un mandato, sino también por la capacidad de dejar proyectos bien encaminados y garantizar que los compromisos de interés general sobrevivan a los cambios de responsables.
Gracias, Fernando, por tu dedicación y por el trabajo desarrollado durante esta etapa. Lanzarote y La Graciosa necesitan que las iniciativas útiles tengan continuidad y que las reivindicaciones pendientes se conviertan en realidades. Ese será el mejor reconocimiento a tu labor y la mejor respuesta que las instituciones pueden ofrecer a una ciudadanía que reclama seguridad, prevención y una atención sanitaria acorde con sus necesidades.
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